28 Octubre 2016

3 claves para entender los beneficios que nos aporta conocer la Epigenética

3 claves para entender los beneficios que nos aporta conocer la Epigenética

1.  La Epigenética: estructura de la creación de nuestro mundo.

Hasta hace relativamente poco habíamos creído, a raíz de las investigaciones realizadas en el campo de la Genética,

que la expresión de nuestros genes era inmutable y que, por así decirlo, nuestra historia estaba previamente inscrita en el ADN, generando a posteriori en nuestras vidas una especie de destino, que en cualquier caso era ineludible. Recientes descubrimientos en la ciencia de la Epigenética nos muestran que esto no es así, sino que podemos modificar la manera en la que se expresan nuestros genes, dependiendo de la forma en la que nos relacionemos emocionalmente con el entorno. Nuestro destino pasa entonces a estar en nuestras manos, haciéndonos por tanto responsables de la vida que vivimos.

2.  Heredamos mucho más que genes

Nunca os habíais preguntado ¿por qué dos hermanos del mismo padre y la misma madre no son iguales? Si seguimos las pautas que nos presenta la Genética, por lógica, la suma del ADN de los progenitores, tanto para un hermano como para el otro, es la misma. Luego, matemáticamente, tendrían que expresar el mismo resultado y crear, por lo tanto, dos seres idénticos. Más aún, ni siquiera los gemelos o los mellizos son completamente semejantes. Siempre hay detalles que muestran la individualidad de cada uno de ellos respecto al otro. Esto es así porque heredamos mucho más que genes. La Epigenética nos viene a explicar que heredamos, además de la información inscrita en nuestro ADN, una especie de códigos de activación, mediante los cuales encendemos o apagamos distintos genes. La doctora en Virología, Nessa Carey, dice que la Epigenética es: “el conjunto de modificaciones de nuestro material genético que cambia la manera como nuestros genes se encienden y se apagan sin alterar los genes en sí mismos”. Las experiencias vividas por nuestros ancestros, y en especial las que vive la madre durante el embarazo, hacen que las personas tengamos una disposición concreta a la hora de activar distintas partes de nuestro ADN. Esto hace que cada individuo sea completamente único, y que se adapte más eficientemente a su entorno particular.

3.  ¿Qué sentido tiene activar unos genes y otros no?

Como bien sabemos, la creación y el desarrollo del ADN siempre ha estado vinculado a la supervivencia de las especies. Así, podemos ver en la naturaleza, como el ADN de cada animal ha evolucionado de forma distinta, siempre en relación con la adaptación a su entorno. Como ejemplo de esto, podemos ver cómo los genes de animales acuáticos se desarrollan formando un cuerpo que puede respirar bajo agua, mientras que los de los animales terrestres generan un cuerpo para poder respirar sobre la tierra. Del mismo modo, un árbol que crece en el desierto, contiene en las semillas de sus frutos toda la información para que pueda crecer de él otro árbol que resista sus mismas condiciones ambientales. El ADN, y su expresión, siempre estarán adaptados a situaciones y experiencias que vivieron nuestros antepasados, para que nosotros tengamos la oportunidad de relacionarnos con nuestro ambiente de la mejor forma posible. Al mismo tiempo, cuando encontramos formas diferentes de adaptarnos a nuestro entorno, entonces tenemos la oportunidad de encender o apagar distintos genes, para activar partes diferentes de nuestro ADN, dando lugar de esta forma a la evolución.

“Somos la expresión de nuestros genes –genoma-, pero sobre todo, somos la expresión de nuestro epigenoma. De alguna forma, nuestras vidas son la expresión de estos programas; y cuanto antes tomemos conciencia de ello, antes tendremos las herramientas para poder sanarnos de una forma simple, llana y plena que nos permitirá ser más dueños de nuestros destinos”. (Enric Corbera, en su libro El Arte de Desaprender).