El viaje del héroe

El viaje del héroe

Cada uno de nosotros tiene algo que aportar y desea encontrar "el sentido de la vida". La única forma de poder hacerlo es siendo genuinamente nosotros mismos.

De igual forma que en la psicología del desarrollo, el viaje del héroe comprende una serie de etapas o niveles, asociados cada uno de ellos a un arquetipo simbólico específico, los cuales sólo podemos superar exitosamente una vez integramos los aprendizajes que cada uno de ellos supone. A diferencia de la psicología del desarrollo, u otras teorías de aprendizaje por etapas, el viaje del héroe no es secuencial, lineal, ni cronológico. Es decir, no sigue un orden específico que se pueda generalizar, sino que es cíclico, y al mismo tiempo reconoce la existencia de una relatividad cultural. Incluso hombres y mujeres generalmente siguen recorridos diferentes. A medida que vamos superando dichas fases, adquirimos las habilidades que nos permiten seguir evolucionando individualmente y en sociedad, para alcanzar la madurez emocional.

El viaje del héroe es una aventura que nos lleva a descubrir nuestra verdadera identidad. En el proceso de conocernos a nosotros mismos, cambiamos nuestra vida, nuestra cultura y nuestro mundo.

  1. Inocente
El desarrollo humano, así como cualquier período de transformación personal, comienza con el sufrimiento derivado, simbólicamente, de la caída del “Edén”. La historia de Adán y Eva expresa perfectamente este aspecto, en cuanto que vivían en un paraíso donde todo les era proveído, donde vivían bajo la protección de Dios, y dónde todo existía únicamente para complacerlos. El Inocente se desvanece cuando es “expulsado” del paraíso, evento que sucede también simbólicamente, por ejemplo, en el nacimiento.

  1. Huérfano
Aparece entonces el arquetipo del Huérfano, que se encuentra desamparado en un mundo donde nadie lo protege, y del que se siente una víctima. Este proceso podemos verlo reflejado, a menudo, en todas aquellas situaciones dónde experimentamos desencanto o desilusión frente a una realidad que difiere de lo que creemos que debería ser, por ejemplo en la política, el colegio, el trabajo, la religión o en nuestras propias familias, generalmente coincidiendo con la adolescencia y/o el momento de independizarse. El retorno al “Edén” es una de las fuerzas más poderosas que impulsan al ser humano a realizar su viaje, ya que sólo podemos retornar al “paraíso” como resultado de nuestras travesías.

  1. Vagabundo
Una vez adquiridos los aprendizajes del Huérfano, el siguiente arquetipo que podría aparecer en esta parte del viaje sería el Vagabundo. El arquetipo del Vagabundo puede verse reflejado en las historias del caballero andante, del caminante que parte solo a ver el mundo y a encontrarse a sí mismo. Comienza su periplo con la afirmación de que la vida no es sufrimiento, sino simplemente una aventura. Esta aventura se caracteriza por el salto al vacío que supone abandonar las viejas formas de pensar que gobernaban nuestra vida. La historia del Huérfano comienza en el cautiverio y se caracteriza por el personaje del villano (status quo), que lo mantiene cautivo, y motiva el inicio de su viaje. El dilema clave del arquetipo del Vagabundo es: ¿hasta qué punto puedo ser yo mismo y seguir siendo aceptado por la comunidad?

  1. Guerrero
Mientras el Vagabundo identifica a su captor y huye, con el arquetipo del Guerrero lo enfrentamos. Al hacerlo, rescatamos a la damisela encerrada en la torre, que no es ni más ni menos que el Huérfano que hay dentro nuestra. Una vez que el Vagabundo ha definido quién es y lo que quiere, el Guerrero lo defiende, pensando que con su ejemplo puede cambiar el mundo. Para ello, primero aprende a confiar en su propia verdad y a actuar en consecuencia, asumiendo el control sobre su propia vida. Aprende que la satisfacción no surge al terminar su periplo, sino que es parte de la travesía. Cuando empiezan a perder el miedo, los Guerreros dejan de tener la necesidad de probar su superioridad ante los demás, y entonces pueden aprender a simplemente ser él/ella misma.

  1. Mártir
Puede aparecer entonces en nuestro camino el arquetipo del Mártir. El Mártir aprende que no está solo en el mundo, y se sacrifica para que el sufrimiento no sea extendido a los demás, porque considera que todos somos uno. Define de esta forma su identidad, eligiendo sacrificarse por una causa justa, sustentada más profundamente en sus propios valores y compromisos personales y sociales. Para ello, debe haber interiorizado los aprendizajes de los anteriores arquetipos, entre ellos, el compromiso con uno mismo y la defensa de los propios ideales. Pero profundiza un paso más, comprendiendo que dar a los demás es la expresión de la vida misma, y que es la antesala para poder recibir, y transformarse así, desapegándose de lo viejo, en una nueva versión de sí mismo.

  1. Mago
El siguiente paso en nuestra evolución, supone la aparición del arquetipo del Mago. Durante los arquetipos del Huérfano, el Mártir y el Guerrero, vivimos en un mundo de separación, en el que lo que nos sucede va en nuestra contra y ante lo que tenemos que enfrentarnos o huir. La afirmación básica del Mago es que él es parte del mundo que le rodea, y como tal, es responsable de crear su realidad, ya que esta es el reflejo de su propio estado interior. Uno de los aprendizajes del Mago es considerar, que aquello que temía como Huérfano, de lo que había huido como Vagabundo, lo que había enfrentado como Guerrero, y por lo que se había sacrificado como Mártir, no son ni más ni menos que una expresión de su propia sombra, de elementos reprimidos u ocultos de su propia psique, que se manifiestan en su experiencia de vida. Su tarea es integrar todos aquellos aspectos “oscuros” que percibe en el universo, y transformarlos a través de su propia conciencia, para dar lugar así a un mundo nuevo. El Mago comprende que no puede cambiar el mundo, sino que debe ser él mismo el cambio que quiere ver en el mundo.

CONCLUSIÓN

En Bioneuroemoción entendemos que el viaje del héroe es un proceso de transformación, mediante el cual, a través de la compleción de nuestra propia identidad, nos conduce inevitablemente a una nueva forma de entender el mundo, que acepta la responsabilidad que tenemos sobre lo que nos sucede. De esta forma, cada uno de los arquetipos que atravesamos son activados dependiendo de nuestra situación en un momento dado, y nos impulsan a seguir nuestro viaje, integrando los aprendizajes necesarios hasta llegar, de nuevo, a un mundo “paradisíaco”, sustentado por el ejemplo de nuestra propia conciencia.

Referencias:

Pearson, C. (1995). El héroe interior. Madrid: Mirach.

Saiz Galdós, J., Fernández Ruiz, B., & Álvaro Estramiana, J. L. (2007). De Moscovici a Jung: el arquetipo femenino y su iconografía. Athenea Digital. Revista de pensamiento e investigación social, (11).

Si te ha gustado, ¡compártelo!

También te puede interesar...

3 consejos para disminuir la ansiedad y el estrés desde la Bioneuroemoción

09 Noviembre 2017

Lo que llamamos ansiedad y estrés es un conjunto de respuestas fisiológicas a un estímulo. A veces e...

Un viaje sin distancia

16 Enero 2017

El verdadero viaje comienza al encontrarse con uno mismo cuando los pensamientos quedan en silencio....

“Somos un todo y todo está interconectado”

22 Septiembre 2016

Mas allá de los límites de nuestro cuerpo, existe una conexión entre nosotros y lo que nos rodea. Es...