Eres adicto a tus miedos

Eres adicto a tus miedos

A menudo podemos vernos repitiendo comportamientos, sin saber exactamente por qué lo estamos haciendo. Ya sea fumar un cigarrillo, trabajar en exceso o comer compulsivamente, existe una gran variedad de formas de actuar cuya motivación muchas veces no es ni evidente, ni mucho menos consciente.

 ¿Qué es una adicción?

Aunque convencionalmente se han asociado las adicciones al consumo de determinadas sustancias, múltiples investigadores e instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, indican que las adicciones pueden ser también conductuales.

Cualquier realidad que reporte una recompensa excesiva, cualquier elemento de efectos euforizantes o calmantes, puede crear adicción. Que llegue o no a crearla depende de la vulnerabilidad de la persona, influida por la genética, los traumas y la depresión, entre otros factores. No todos desarrollamos adicciones. (John Grant, psiquiatra y director de la Clínica de Trastornos Adictivos, Compulsivos e Impulsivos de la Universidad de Chicago).

Todo comportamiento adictivo tiene una intención positiva.

La mayoría de las drogas –cocaína, heroína, cannabis, tabaco…-, así como cualquier comportamiento adictivo, genera en el cerebro un pico de dopamina que, al estimular la corteza pre-frontal, genera una sensación de placer en el organismo. El medio por el que lo hace se conoce como sistema de recompensa. El sistema de recompensa es un mecanismo inconsciente primitivo que se ocupa de garantizar que se cubran las necesidades básicas. Para ello, premia con esta sensación de placer al individuo, cada vez que realiza aquellos comportamientos que considera relacionados con la supervivencia. La adicción surge cuando, debido al exceso de dopamina generado en el cerebro, se saturan los centros hedónicos del placer, entre ellos el córtex prefrontal –encargado de inhibir las conductas compulsivas-. Entonces se priorizan aquellos estímulos, sustancias y/o comportamientos “placenteros” sobre otros más biológicos, y surge el comportamiento compulsivo.

Cuando no sabemos gestionar las relaciones que establecemos en nuestro ambiente personal, surgen las adicciones.

Según un estudio llevado a cabo por el profesor de psicología Bruce Alexander, el ambiente es un factor determinante en el desarrollo de adicciones. En sus investigaciones, inicialmente estudió a una rata, encerrada en una jaula con dos recipientes de los que podía beber: uno de agua potable y otro de agua con heroína. En este ambiente la rata consumía el agua adulterada con la droga hasta tener una sobredosis y morir. Sin embargo, para poder validar este experimento, se planteó llevar a cabo el mismo estudio con un grupo mayor de ratas, hembras y machos, que convivían en lo que podría llamarse un “parque de atracciones” para ratas. En este ambiente, en el que podrían jugar, relacionarse entre ellas y reproducirse, solamente bebían agua potable, y ninguna consumió agua con heroína.

En siguientes estudios se intentó probar esta misma influencia del ambiente en seres humanos. En este caso se estudió a los militares que procedían de la guerra de Vietnam. En aquel ambiente bélico, el 20% de todos los soldados del ejército norteamericano consumían recurrentemente heroína. Por lo que se esperaba que, a su vuelta al país, pudieran seguir desarrollando la misma adicción. Pero no fue así, el 95% dejó de consumir la sustancia una vez había cambiado el ambiente en el que vivían. De igual forma, las personas que son tratadas después de una operación con diamorfina – una droga más potente aún que la heroína-, no desarrollan adicciones una vez son dadas de alta, ya que regresan a un ambiente emocional del que no tienen la necesidad de evadirse.

La inteligencia emocional es un factor determinante en el desarrollo de adicciones.  

En un metaanálisis llevado a cabo por Kun y Demetrovics (2010), en el que se incluyeron 36 artículos sobre la relación entre la inteligencia emocional y la propensión a desarrollar adicciones, llegaron a la conclusión de que los niveles bajos de inteligencia emocional son un factor determinante en la aparición de distintas conductas adictivas; y que los factores más significativos que inciden sobre el desarrollo o la rehabilitación de las adicciones son la “descodificación y la diferenciación de las emociones” y la “regulación de las emociones”.

Las adicciones sirven a las personas para evadirse de una situación o ambiente conflictivo que no saben afrontar, por no tener las herramientas o capacidades necesarias. Del mismo modo, podemos considerar que existen también adicciones emocionales, mediante las cuales una persona se hace dependiente de alguien externo, que sirve –al igual que el resto de adicciones- de paliativo para su propio malestar, resolviendo esta tercera persona aquello que el individuo no sabe solucionar por sí mismo.

CONCLUSIÓN

El consumo de drogas o los comportamientos adictivos sirven de evasión frente al ambiente en el que estamos viviendo. Cuando nos desconectamos de nuestro entorno, por no saber gestionarlo emocionalmente, surgen las adicciones como una nueva forma de conexión, en este caso con una sustancia o comportamiento determinado. La Bioneuroemoción propone, en estos casos, el estudio de la historia familiar y la herencia epigenética que predisponen a la persona a tener una personalidad adictiva. Cuando somos capaces de interpretar y reaccionar de una forma más adaptativa frente a nuestro entorno, las adicciones dejan de tener sentido. Mediante este cambio de percepción, y el desarrollo de aquellas habilidades que permiten al individuo desenvolverse con una mayor madurez emocional, se modifica el ambiente emocional al que se adapta su comportamiento; y puede elegir, esta vez sin condicionamientos, una forma más saludable de relacionarse con sí mismo y con el mundo.

BIBLIOGRAFÍA

  • Smith, F. (2017) EL CEREBRO ADICTO. La ciencia explica nuestros hábitos autodestructivos. National geographic España.
  • García del Castillo, J. A., García del Castillo-López, Á., Gázquez Pertusa, M., & Marzo Campos, J. C. (2013). La inteligencia emocional como estrategia de prevención de las adicciones. Salud y drogas13(2).
  • Pedrero, E.J., Rojo, G., & Puerta, C. (2008). Estilos de afrontamiento del estrés y adicción. Instituto de adicciones del ayuntamiento de Madrid. Revista Española de Drogodependencias 33 (4). pp. 256-270.
  • Hari, J.  (2015) TRAS EL GRITO. Un relato revolucionario y sorprendente sobre la verdadera historia sobre la guerra contra las drogas.

 

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