07 Junio 2016

Las bacterias son imprescindibles para la vida

Las bacterias son imprescindibles para la vida

Estamos acostumbrados a escuchar que las bacterias son las causantes de infecciones, enfermedades y contaminación.

Sin embargo, la labor de las bacterias es imprescindible para la vida de los organismos.

Las bacterias son la primera forma de vida y los seres más abundantes del planeta. Se adaptan de forma asombrosa a su entorno y aportan enormes beneficios a numerosos ámbitos de la vida.

La bióloga Lynn Margulis (1938-2011), fue miembro de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos desde 1983 y también de la Academia Rusa de las Ciencias. En 2008 recibió la Medalla Darwin-Wallace, entre muchos otros reconocimientos. La carrera de Margulis destacó por muchos aspectos en el ámbito de la biología evolutiva, desarrolló la teoría de la simbiogenésis, que resta poder al azar en la evolución de los seres vivos y ofrece una nueva mirada sobre el origen de la vida: “El principio de los seres vivos tuvo su origen en la simbiosis de dos tipos de bacterias diferentes”.

En uno de sus principales argumentos, Margulis distingue entre bacterias y todo lo demás para decir que la fusión entre distintas bacterias tuvo como resultado las células eucariotas que conforman hongos, plantas y animales, incluyendo a los humanos.

Las bacterias mantienen nuestra fisiología ecológica. “Hay cientos de maneras en las cuales nuestro cuerpo no podría funcionar sin ellas. Entre los dedos de los pies hay una jungla, bajo los brazos hay una jungla. Las hay en la boca y también en el intestino”. Según la Dra. Margulis “no le damos importancia a su influencia” y habla de una inteligencia evolucionaria de las bacterias.

Partimos de la base de que “la conciencia es una propiedad de todas la células vivas”. Es imprescindible una célula para tener sentido del olfato, para detectar la luz, para detectar los químicos, tanto de alimentos como de venenos y así sucesivamente se pone de manifiesto su importancia para la vida.

Lo cierto es que sólo un número reducido de bacterias interviene en las enfermedades y la lista de beneficios producto de la acción de las bacterias es larguísima. Aún así, su mala reputación persiste.

Actualmente, sabemos que hay unas bacterias capaces de poner fin a la deforestación, otras de reducir la emisión de elementos contaminantes, muchas están presentes en alimentos, permiten producir queso, yogures, embutidos, y un largo etcétera de beneficios. Además, recientemente, un grupo de científicos japoneses acaba de hallar una bacteria que se come el plástico.

En nuestro cuerpo hay diez veces más bacterias que células humanas, cada uno de nosotros lleva cien mil millones de bacterias en el intestino y mil millones en la piel. Las bacterias son ecológicas, forman parte activa de los ciclos biológicos.

Desde la Bioneuroemoción sabemos que, según el tejido al que acuden, las bacterias actúan de una manera o de otra. Por ejemplo, una infección nos indica que un individuo ha solucionado un conflicto emocional, ha desaparecido la fuente de estrés y ha entrado en fase de reparación. Y es en ese momento que la actuación de estos organismos es imprescindible para empezar el proceso de sanación. Somos agregados de bacterias y vivimos gracias a ellas.

Fuente: http://discovermagazine.com/2011/apr/16-interview-lynn-margulis-not-controversial-right