La importancia de cultivar la mente

21 octubre 2021

La palabra cultura o culto tiene raíz etimológica común con cultivar o cultivo. Decir que una persona es culta sería hacer referencia a que alguien tiene una serie de conocimientos que crecen en su mente.

Como ocurre en los cultivos tradicionales, la calidad y la cantidad de los frutos dependerá de la fertilidad de la tierra donde crecen. En este caso la tierra sería la mente, y los frutos que crecen serían conocimientos, creencias e ideas.

Existen mentes que son como monocultivos (tierras donde solo se cultiva un tipo de vegetal). Tienen mucha información, pero poca variedad. Aunque parezca que hay una gran cantidad de plantas creciendo en la superficie, la tierra donde crecen se va empobreciendo hasta acabar seca y sin nutrientes. Si observamos la naturaleza, podemos ver que una tierra será más fértil cuanto más diversa es la vegetación que crece en ella. Y lo mismo ocurre con la mente. Pero, ¿qué es realmente culturizarse? ¿Es lo mismo saber muchas cosas que ser muy culto? ¿Qué debemos sembrar en nuestra mente para recoger aquello que nos hace felices.

La cultura real se fundamenta en un repertorio amplio de opciones, no en el convencimiento y la justificación de un único punto de vista

¿Cómo cultivar una mente fértil, rica y abundante?

Algunos alimentos ignorados en unas culturas son manjares en otras. Existen mil formas de saludar, de celebrar, de conducir, de comer, de afrontar un duelo, de relacionarse, de superar los conflictos, de comunicarse… Cuantas más formas conocemos y aceptamos más flexible se hace nuestra mente. Como si de un prado se tratase, cuanto más diversidad de elementos incorporamos en nuestra mente más fértil, rica y abundante se vuelve.

Entonces, ¿qué debemos sembrar en nuestra mente? Nosotros somos los sembradores, nuestroregalos pensamientos son las semillas, y nuestras emociones son el agua que las hace crecer. En consecuencia, nosotros tenemos la capacidad de crear con nuestros pensamientos, palabras y acciones nuestra realidad. Y ésta dependerá de lo que cultivemos en nuestra mente.

Debes explorar tu conocimiento para hacer crecer tu conciencia.  Si quieres enriquecer tu mente explora distintas maneras de hacer las actividades cotidianas de tu día a día, trata de pensar por un momento como lo haría alguien totalmente distinto a ti, juega a actuar desde distintos papeles con los que no te identifiques,… En definitiva, abre tu pensamiento a la diversidad.

¿Qué es el conocimiento?

Decía Anthony De Melo que el único conocimiento real es aquel que te transforma, es el que pasa de ser discurso a ejemplo.

Solemos acumular teorías, frases y opiniones en nuestra mente, muchas veces sin entenderlas realmente. Sin embargo, cuando integramos un conocimiento profundamente,  una parte de nosotros se transforma para siempre.

El conocimiento sería pues una información que pasa a ser parte de ti, que te enriquece y te permite evolucionar en alguna faceta de tu vida. Aunque parezca temporal, cada conocimiento aporta una parte de lo que eres hoy. Cada fruto que siembras será el que podrás recoger cuando lo necesites en el futuro.

Dicho de otra forma, el conocimiento es parte de nuestra propia información. Con cada conocimiento que adquirimos a diario, aportamos un grano de arena a lo que somos y a lo que seremos en el futuro.

Hemos de ser conscientes de que lo que cultivamos en nuestra mente tendrá repercusión sobre nuestra realidad. Por ejemplo, un jardinero quiere que haya muchas plantas en su jardín y cuanta más variedad tenga de plantas, más maravilloso será su jardín. Lo mismo ocurre con la mente. Cuantos más conocimientos tengamos, cuantos más elementos diversos incorporemos y más flexibles seamos, más fértil será y más facilidad tendremos para que crezcan nuevas especies.

¿Por qué cultivar la mente?

Como ya hemos visto, nuestra mente se torna rica, abundante y más fértil en la medida en que más elementos diferentes introducimos en ella, lo que además nos ayuda a ampliar nuestra conciencia acerca del mundo y sus diferentes facetas. Como personas debemos explorar más allá de las diversas formas que ya conocemos, ser siempre el alumno más novato en algo, alimentar la curiosidad y la ilusión, mantener nuestro cerebro ágil y joven.

Por eso nos referimos a cuidar el campo de nuestra mente, a cultivar lo que queramos pero sin posicionarnos en un tipo de cultivo en concreto. Cultivar nuestra mente es nuestra responsabilidad. En ella debemos sembrar todo lo que deseamos y con gran variedad, ya que diversos pensamientos nos proporcionan herramientas distintas para gestionar las distintas circunstancias con la que nos encontraremos a lo largo de la vida.

La importancia de cultivar la mente para alcanzar la felicidad

A veces creemos que ser feliz consiste en no  tener ninguna preocupación ni obstáculo. Sin embargo, la vida implica todo tipo de situaciones, claros y oscuros, momentos de alegría y de desdicha, de hecho, precisamente unos existen gracias al contraste que ofrecen los otros. Quedarnos esperando a que no haya adversidades para ser feliz, es aplazar nuestra felicidad para un después que nunca llegará y, en caso de que sintamos que ha llegado, siempre será pasajero y caduco.

Por este motivo, cultivar la mente nos da las herramientas necesarias para responder a esas adversidades de forma eficaz. La verdadera felicidad se cultiva a diario y está en la interpretación que hacemos de las cosas que están sucediendo, de las que ya han sucedido y de las que sucederán en el futuro.

Diferentes pensamientos dan lugar a diferentes formas de gestionar las situaciones, esta flexibilidad está estrechamente relacionada con la libertad emocional y nuestra capacidad para adaptarnos y ser felices.

“La belleza del universo no es sólo la unidad en la variedad, sino también la diversidad en la unidad”

Umberto Eco

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