El origen del patriarcado: la historia silenciada que condiciona tu bienestar

22 enero 2026

Tal vez alguna vez has sentido que vives bajo un guion que no has escrito tú. A menudo, nos movemos por la vida intentando encajar en moldes que parecen venir impuestos desde fuera.

Para comprender nuestra insatisfacción actual, es imprescindible indagar en el origen del patriarcado y entender cómo este sistema ha condicionado nuestra percepción del éxito y del valor personal. Esta falta de coherencia es lo que exploramos en Bioneuroemoción: la relación entre nuestra historia, nuestras creencias heredadas y cómo el equilibrio entre la energía femenina y masculina es la clave para recuperar nuestro bienestar y nuestra verdadera identidad.

En esta edición de Destellos de Sabiduría, David Corbera y Sara Pallarès se sumergen en una charla reveladora con la historiadora y escritora Ana Paniker. A través de su mirada, no solo revisamos nuestra historia personal, sino el inconsciente colectivo que arrastramos desde hace milenios.

Este encuentro nos invita a un viaje arqueológico y emocional para identificar las raíces de este desequilibrio y recuperar la dignidad de lo que ha sido silenciado.

 

Ana Paniker habla sobre el origen del patriarcado y energía femenina

 

El origen del patriarcado: la historia invisible que condiciona tu presente

A menudo damos por sentado que la estructura social actual es la única posible, pero la historia nos cuenta algo muy distinto. David Corbera y Sara Pallarès plantean que, para que una persona pueda elegir a favor de su sentir, primero debe ser consciente de las fuerzas que la arrastran.

David reflexiona sobre cómo la mujer, al perder su centro, puede terminar validando el mismo sistema que la oprime. «En lugar de reivindicar lo femenino en lo cultural, termina sumándose a una cultura que denigra a hombres y mujeres por igual» sostiene.

Sara complementa esta idea al observar cómo hemos normalizado vivir bajo estructuras que nos resultan ajenas: «A veces no somos conscientes de hasta qué punto estamos dentro de una cultura que nos está limitando el potencial tanto a hombres como a mujeres».

Bajo esta premisa, Ana Paniker explica que el sistema que habitamos no es una evolución natural de la biología, sino una construcción de dominio que comenzó a gestarse hace miles de años. «Llevamos cuatro mil años de patriarcado. El patriarcado es el dominio de una élite sobre el resto de la población. No es de hombres sobre mujeres, es de una élite sobre el resto», describe.

 

La mujer cazadora: rompiendo el mito de la debilidad

Al indagar en el pasado, descubrimos que la narrativa oficial ha omitido realidades que hoy resultarían transformadoras. Ana explica que la visión de una prehistoria donde el hombre cazaba y la mujer solo recolectaba es un sesgo moderno: «Hay una prueba científica de ADN que te dice: la cazadora de caza mayor del 9.000 antes de Cristo es una mujer. Lo que pasa es que los académicos, que han sido hombres hasta hace dos días, cuando veían una tumba con armas de caza mayor, daban por hecho que era un hombre. El 50 por ciento de las tumbas con armas de caza mayor son de mujeres».

Esta omisión no es casual, sino que responde a la necesidad de justificar una jerarquía donde lo femenino quedó relegado a un segundo plano. Al recuperar estos datos, empezamos a entender que las capacidades de la mujer no estaban limitadas por su biología, sino que fueron acotadas por un cambio de paradigma social que priorizó la fuerza y la propiedad sobre la colaboración.

 

Sanar lo femenino a través del conocimiento de nuestras raíces

Esta distorsión de la historia ha generado un vacío en la identidad femenina. Ana reflexiona sobre cómo este sistema ha moldeado incluso nuestra apariencia y conducta: «Seguimos controladas por los que diseñan nuestra manera de ir vestidas. Un hombre se define como hombre en cuanto su comportamiento es absolutamente distinto del de una mujer».

Sara señala la importancia de este descubrimiento para el proceso de autoconocimiento: «Es como si nos hubieran quitado una parte de nuestra propia historia, y recuperarla nos permite empezar a mirarnos de otra manera«.

Entender este origen es el primer paso para desaprender los roles impuestos y caminar hacia un feminismo consciente. La Bioneuroemoción propone tomar conciencia de la información transgeneracional y colectiva para recuperar la libertad de elegir quiénes queremos ser, más allá de lo que se espera de nuestro género. 

 

Ana Paniker habla sobre el origen del patriarcado y energía femenina

 

Elegir entre producir o cuidar: el conflicto biológico de la mujer actual

En la sociedad contemporánea, el éxito se mide casi exclusivamente por la producción externa, lo que en el ámbito de la Bioneuroemoción entenderíamos como un exceso de polaridad masculina.

Sara Pallarès destaca la importancia de devolverle el carácter sagrado a los procesos biológicos que sostienen la vida: «En el momento que gestamos, esto es sagrado». Para ella, existe un asombro profundo en la biología que la sociedad ha olvidado valorar: «Es increíble cómo la vida se abre paso y cómo el cuerpo de la mujer tiene toda esa sabiduría».

Sin embargo, el sistema actual castiga precisamente aquello que es esencial para la supervivencia de la especie.

Ana Paniker profundiza en esta herida social: «La maternidad es un bien a proteger y el Estado tendría que subvencionarla. Se tendría que subvencionar a las mujeres que quieren ser madres, porque están criando a los futuros ciudadanos que pagarán las pensiones de todos. Y, en cambio, la maternidad está penalizada. Si una mujer se queda embarazada, tiene problemas en el trabajo. Se ha pasado de una sociedad donde el centro era el cuidado a una sociedad donde el centro es el beneficio«.

 

La trampa de la supermujer y la penalización de la vida

Esta transición histórica del oikos —la casa, el cuidado— a la polis —la vida pública, el poder— ha dejado a la mujer en una posición de vulnerabilidad y exigencia constante. Ya no se trata solo de trabajar, sino de cumplir con una perfección inalcanzable en todos los frentes.

«Las mujeres hoy en día tienen que ser estupendas en el trabajo, tienen que ser estupendas madres, tienen que estar estupendas físicamente porque tienen que gustar a los hombres. Además, tienen que ser intelectualmente brillantes. Es una presión insoportable», reconoce Paniker.

Esta presión no es solo una carga social, sino un conflicto biológico que afecta directamente a la salud y al equilibrio emocional. Al intentar «llegar a todo» bajo las reglas de un sistema productivo agresivo, muchas mujeres terminan desconectadas de su propio cuerpo. Esto las aleja de su capacidad de nutrición y autocuidado.

 

Energía femenina y masculina en la vida cotidiana

Para aplicar estos conceptos, Ana nos invita a observar nuestras decisiones diarias. El cambio real no ocurre solo en las grandes esferas políticas, sino en la intimidad de nuestros vínculos.

Se trata de reconocer que lo que tradicionalmente se ha llamado femenino —la escucha, la empatía, el cuidado de la vida— es el pilar sobre el cual debería construirse cualquier sociedad sana.

David sugiere que esta integración es un camino de libertad: «Al final, se trata de no tener que pedir permiso para ser quienes somos, tanto si somos hombres como si somos mujeres». Y enfatiza el valor de este cambio de mirada: «Has dado mucha información y muy interesante. Es importante desarrollar una mirada distinta de la mitología y de nuestro pasado, por los cambios que eso puede generar también en nuestra sociedad actual».

 

Ana Paniker habla sobre el origen del patriarcado y energía femenina

 

Equilibrio de polaridades: el camino hacia una libertad compartida

El camino hacia la coherencia no consiste en invertir el dominio, sino en integrar. No buscamos un matriarcado que sustituya al patriarcado, sino una síntesis donde ambas energías sean valoradas.

David Corbera subraya la importancia de este proceso: «Que la mujer pueda ser consciente para que pueda elegir. Y hacerlo más a favor de su sentir verdadero y de una posición mucho más natural».

Sara añade que este equilibrio es vital para el bienestar emocional: «Cuando integramos estas dos partes, dejamos de luchar contra nosotros mismos y contra el otro«.

Ana coincide en que el hombre también es una víctima silenciosa de este sistema que le obliga a desconectarse de su sensibilidad para ser funcional a la élite. El patriarcado exige al hombre ser un guerrero o un productor constante, castrando su capacidad de sentir.

«Se ha de reconstruir. El hombre es el gran perdedor de esta historia. Porque ha tenido que renunciar a toda su parte emocional, a su ternura, a toda su parte de cuidado», agrega la historiadora.

La propuesta es avanzar hacia un modelo que no busque imitar los patrones de control, sino proponer un nuevo modelo de relación con uno mismo y con los demás. El hombre necesita redescubrir su capacidad de cuidar, no como una pérdida de hombría, sino como un acto de humanización y liberación.

 

Recuperar el valor de lo sagrado para transformar el presente

Al final de este Destellos de Sabiduría, la reflexión nos lleva a la soberanía personal. Como hemos visto, el peso del inconsciente colectivo es grande, pero la toma de conciencia es la herramienta que nos permite romper el ciclo.

Al observar el origen del patriarcado y las dinámicas de desvalorización de lo femenino, dejamos de ser víctimas de la historia para convertirnos en sus protagonistas.

La verdadera transformación comienza cuando dejamos de intentar encajar en un sistema que denigra la vida y empezamos a crear espacios donde el cuidado, la maternidad y la sensibilidad tengan el lugar de honor que les corresponde.

Como dice Ana, «tenemos que dejar de pedir permiso para ser quienes somos». Es un acto de responsabilidad individual que resuena en el bienestar común, permitiéndonos caminar hacia una vida más plena, coherente. Y, sobre todo, libre de las sombras del pasado.

Solo a través de este equilibrio de polaridades podremos construir una cultura que respete la biología y honre la vida. Así, permite que cada ser humano, sea hombre o mujer, exprese su máximo potencial desde la coherencia emocional.

 

 

Este artículo es solo una breve parte de la conversación con Ana Paniker de David Corbera y Sara Pallarès -director académico y CEO, respectivamente, de Enric Corbera Institute- en el pódcast “Destellos de Sabiduría”. Puedes ver o escuchar el episodio completo “Feminismo y patriarcado: lo que el ADN y la historia revelan sobre el poder con Ana Pániker”, aquí:

 

 

 

 

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Diplomado en Bioneuroemoción®

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