La educación emocional nos ayuda a desarrollar la inteligencia emocional, que desempeña un papel fundamental a la hora de enfrentarnos a nuevos desafíos. Las destrezas que la definen nos permiten comprender y regular nuestras emociones, manejar la frustración de manera constructiva y establecer límites saludables en términos de expectativas y exigencias personales.
La falta de habilidades para manejar y expresar los propios estados emocionales puede causar dificultad para lidiar con la frustración y el estrés, y generar comportamientos extremos en respuesta a desafíos y presiones. Esto se...