3 pasos para reconectarse con uno mismo.

3 pasos para reconectarse con uno mismo.
Al reconocernos en nuestras circunstancias, retomamos la sensación de re-conexión con todo lo que existe, y volvemos a darnos cuenta que somos nosotros los que damos forma a nuestra vida.
1.  Reconocernos en nuestras circunstancias.

El principal elemento común de todos los conflictos que vivimos lo encontramos en la sensación de separación, que tenemos hacia todo lo que nos rodea. El hecho de no reconocer la influencia que ejercemos sobre nuestro entorno, hace que nos olvidemos de la conexión que existe entre nosotros mismos y lo que nos sucede. Es entonces cuando queremos cambiar nuestro estado interior, mediante modificaciones en nuestro exterior. En este momento nos perdemos en un mundo de sombras, que hemos proyectado nosotros mismos, y que no nos permiten ver la fuente de aquello que nos sucede, y a lo que le atribuimos nuestro estado personal. Al reconocernos en nuestras circunstancias, retomamos la sensación de re-conexión con todo lo que existe, y volvemos a darnos cuenta que somos nosotros los que damos forma a nuestra vida, ya que nunca hemos dejado de estar unidos a nada ni a nadie.

“Yo soy yo y mis circunstancias”. (Descartes)

2. Aprender a vernos en los demás.

Desde un pensamiento victimista, en el que nada de lo que nos sucede tiene que ver con nosotros, las relaciones que tenemos con los demás son normalmente atribuidas al azar o a la mala fortuna. Pero cuando tenemos en cuenta que somos nosotros los que, con nuestra forma de ser, atraemos a las personas que configuran nuestra vida social, entonces nuestras relaciones se convierten en espejos en los que podemos identificar lo que no podemos ver en nosotros. Al darnos cuenta que aquello que vemos en los demás no son más que proyecciones de nuestra propia personalidad, podemos realmente mejorar nuestras relaciones, ya que cualquier cambio no depende más de factores externos. Re-conectar con nuestras relaciones implica hacernos responsables de la interacción que tenemos con los demás, y aceptar que también el comportamiento de las personas a nuestro alrededor tiene que ver con nosotros.

3. Conectarnos con nuestro cuerpo, conectarnos con nuestra vida.

Cuando vivimos la vida desde el pensamiento, desde la mente, reducimos nuestra realidad a un conjunto de interpretaciones que conforman un mundo ilusorio, con el que luego nos relacionamos. Vivir de esta forma hace que nuestra interacción con el entorno, parta de una percepción limitada de la realidad. La mente consciente, que podemos localizar en el neo-córtex, solamente puede procesar una pequeña parte de la información que nos rodea; mientras que nuestro inconsciente, que controla el funcionamiento y las constantes vitales de nuestro cuerpo, analiza todos los estímulos de nuestro entorno. Al conectarnos con nuestro cuerpo, nos re-conectamos con aquella parte de nosotros que está en constante conexión con el mundo.
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