Las bacterias son seres vivos

06 abril 2022

Estamos acostumbrados a escuchar que las bacterias son las causantes de infecciones, enfermedades y contaminación.

Sin embargo, la labor de las bacterias es imprescindible para la vida de los organismos.

Las bacterias son la primera forma de vida y los seres más abundantes del planeta.

Se adaptan de forma asombrosa a su entorno y aportan enormes beneficios a numerosos ámbitos de la vida. 

En este artículo te explicamos una forma diferente de entender qué son las bacterias y por qué son tan importantes para nuestra vida.

 

 

Tu cuerpo habla – Enric Más Cerca

En este podcast Enric Corbera explica el lenguaje particular que usa el cuerpo para comunicarse con nosotros. Aunque nos identificamos con el llamado “yo pensante”, cada parte de nosotros tiene vida y, como tal, se expresa continuamente.

 

¿Qué son las bacterias?

Las bacterias son seres vivos que mantienen nuestro equilibrio fisiológico

“Hay cientos de maneras en las cuales nuestro cuerpo no podría funcionar sin las bacterias. Entre los dedos de los pies hay una jungla, bajo los brazos hay una jungla. Las hay en la boca y también en el intestino”. Según la Dra. Margulis “no le damos importancia a su influencia” y habla de una inteligencia evolucionada de las bacterias.

Partimos de la base de que “la conciencia es una propiedad de todas las células vivas”.

Es imprescindible una célula para tener sentido del olfato, para detectar la luz, para detectar los químicos, tanto de alimentos como de venenos y así sucesivamente se pone de manifiesto su importancia para la vida.

Lo cierto es que sólo un número reducido de bacterias interviene en las enfermedades y la lista de beneficios producto de la acción de las bacterias es larguísima.

Aún así, su mala reputación persiste.

 

 

Que expresa tu cuerpo y cómo aprovecharlo para reducir tu estrés 🔆

En este fragmento extraído del curso “Bienestar físico y salud emocional”, David Corbera explica de qué forma escuchar a nuestro cuerpo nos lleva a tomar conciencia de esta información, transformando cómo percibimos lo que nos sucede. 

 

Los beneficios de las bacterias

Cada bacteria tiene algo que ofrecer a la vida

Actualmente, sabemos que hay unas bacterias capaces de poner fin a la deforestación, otras de reducir la emisión de elementos contaminantes, muchas están presentes en alimentos, permiten producir queso, yogures, embutidos, y un largo etcétera de beneficios.

Además, recientemente, un grupo de científicos japoneses acaba de hallar una bacteria que digiere el plástico. 

Pero más allá de esto, para nuestro organismo las bacterias también son imprescindibles.

En nuestro cuerpo hay diez veces más bacterias que células humanas, cada uno de nosotros lleva cien mil millones de bacterias en el intestino y mil millones en la piel. Las bacterias son ecológicas y forman parte activa de los ciclos biológicos.

Las bacterias son seres vivos que, por ejemplo, nos ayudan a digerir adecuadamente los alimentos, aprovechando al máximo todos los nutrientes que se encuentran en ellos.

Y sirven también para mantener un Ph neutro para que la dermis y diferentes órganos estén protegidos contra la invasión de microorganismos que puedan resultar nocivos.

Somos un sistema de sistemas 

En nuestro organismo contamos con millones de bacterias que benefician nuestra salud de forma imprescindible, ayudando a mantener el correcto equilibrio de nuestro cuerpo.

Al igual que formamos familias, sociedades y sistemas a través de los cuales desarrollarnos y colaborar para un propósito mayor que nuestra propia vida.

Somos fruto de la vida de las bacterias que nos acompañan, somos fruto de un sistema vivo al igual que los sistemas mucho mayores que nosotros se nutren y afectan a través de nuestra propia vida.

 

“En un solo centímetro de un colon trabajan más bacterias (sobre 100 billones) que todos los seres humanos que han existido juntos. Aún así mucha gente afirma que nosotros estamos al cargo del mundo.”

Neil DeGrasse Tyson

 

La teoría de la simbiogénesis

La evolución surge de la unión

La bióloga Lynn Margulis (1938-2011) fue miembro de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos desde 1983 y también de la Academia Rusa de las Ciencias.

En 2008 recibió la Medalla Darwin-Wallace, entre muchos otros reconocimientos.

Y su carrera destacó por muchos aspectos en el ámbito de la biología evolutiva, donde desarrolló la teoría de la simbiogénesis, que resta poder al azar en la evolución de los seres vivos y ofrece una nueva mirada sobre el origen de la vida: “El principio de los seres vivos tuvo su origen en la simbiosis de dos tipos de bacterias diferentes”. 

La simbiogénesis es un mecanismo mediante el cual dos organismos que viven en simbiosis desarrollan una asociación permanente, de tal manera que no pueden sobrevivir uno sin el otro y se integran formando un nuevo organismo. 

¿Competición o colaboración?

La teoría de la evolución de Charles Darwin se centra en la competencia entre individuos de una población dentro de la misma especie para sobrevivir.

Aquellos con las adaptaciones más favorables podrían competir mejor por comida, refugio y compañeros con los que reproducirse y formar así la próxima generación de descendientes que llevarían esos rasgos en su ADN . 

Sin embargo, otros científicos evolucionistas afirman que en realidad es la cooperación entre individuos y no la competencia lo que impulsa la evolución.

Esta hipótesis se conoce como simbiogénesis. 

El ejemplo más conocido de simbiogénesis es la teoría endosimbiótica popularizada precisamente por Lynn Margulis .

En lugar de la competencia, varios organismos procariotas trabajaron juntos para crear una vida más estable para todos los involucrados. 

Para la bióloga estadounidense, el verdadero motor evolutivo, más que las mutaciones genéticas, es la simbiogénesis, y los protagonistas no son los genes, sino las bacterias.

Ellas son las verdaderas artífices de la biodiversidad y complejidad biológica. 

En uno de sus principales argumentos, Margulis distingue entre bacterias y todo lo demás para decir que la fusión entre distintas bacterias tuvo como resultado las células eucariotas que conforman hongos, plantas y animales, incluyendo a los humanos.

 

Conclusión 

Al igual que sucede con las bacterias, somos un sistema de sistemas.

Cada uno tenemos una función determinada dentro del sistema social o familiar al que pertenecemos.

Entender que, de alguna forma, estamos conectados y somos el reflejo y la solución a las necesidades del sistema nos permitirá comprendernos mejor, aceptar nuestra diferencia y comenzar a regalar nuestro don al mundo.

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