Los engaños de la percepción: la clave para cambiar nuestra mirada

Explicación accesible sobre qué es la percepción, por qué suele engañarnos y cómo podemos cambiarla mediante conciencia y ejercicios prácticos.

22 febrero 2024

Explicación accesible sobre qué es la percepción, por qué suele engañarnos y cómo podemos cambiarla mediante conciencia y ejercicios prácticos.

Introducción: por qué importa entender la percepción

Cada día interpretas cientos de estímulos sin ser consciente de que gran parte de lo que llamas “realidad” es, en verdad, tu manera particular de leerla. Sueles creer que aquello que ves, escuchas o sientes coincide con los hechos, pero tu percepción está condicionada por filtros mentales que moldean cómo entiendes el mundo y a ti mismo.

¿Se puede modificar esta forma de mirar?

En este artículo descubrirás qué es la percepción, cómo se diferencia de la sensación, qué fases sigue este proceso cognitivo, qué tipos de percepción existen y qué factores la condicionan. También encontrarás ejemplos científicos —como los trucos de magia— y ejercicios prácticos para ampliar tu forma de ver la vida y mejorar tu bienestar.

¿Qué es la percepción?

Según Matlin y Foley (1996), se trata de “una experiencia sensorial consciente que incluye la interpretación de las sensaciones que registran nuestros sentidos, dándoles un significado y organización”. La RAE la define, de forma más breve, como la acción y efecto de percibir a través de los sentidos o de la inteligencia.

Tus sentidos registran lo que ocurre a tu alrededor, y tu cerebro analiza, organiza e interpreta esa información. En este proceso influyen múltiples factores que influyen en la percepción —cultura, infancia, experiencias, valores, expectativas—, que verás más adelante.

Esos filtros no se instalan al azar: se construyen sobre todo en la infancia y dentro de tu sistema familiar. La Bioneuroemoción trabaja precisamente sobre esa capa oculta de aprendizajes, entendiendo que buena parte de lo que interpretas como realidad responde a programas inconscientes heredados más que a los hechos en sí.

Sensación vs. percepción

Aunque suelen usarse como sinónimos, ambos procesos son distintos. La sensación y percepción no son lo mismo: la sensación es el registro físico inicial —la luz que llega a tu retina, el sonido que capta tu oído, el sabor que detecta tu lengua—, un dato en bruto, todavía sin significado.

Ahí interviene el segundo proceso: tu mente le asigna una interpretación. Oír un portazo es una sensación auditiva; pensar “está enfadado conmigo” ya es una percepción, cargada de tus expectativas y creencias.

Comprender esta diferencia entre percepción y sensación explica por qué, ante el mismo estímulo, dos personas llegan a conclusiones muy distintas.

Cuál es la función de la percepción

Interpretar correctamente tu entorno es fundamental para tu supervivencia: necesitas saber cómo actuar en cada situación. Por eso, seleccionar y organizar las sensaciones busca satisfacer tus necesidades individuales y colectivas.

Diversos estudios revelan que el cerebro utiliza solo una pequeña fracción de toda la información que llega a tus sentidos. La atención y percepción están ligadas: solo interpretas una parte mínima de ese conjunto ya reducido. Y con esa porción interpretas tu vida, tomas tus decisiones y actúas: cada elección —a quién te acercas, qué evitas— nace de esa lectura parcial.

Cómo funciona el proceso perceptivo (fases)

Antes de seguir avanzando, conviene ver el proceso completo paso a paso. Estas son las fases de la percepción, y cada una explica una parte del porqué te engañas con tanta facilidad.

  • Estimulación y transducción: un estímulo físico (luz, sonido, presión) activa tus receptores sensoriales, que lo convierten en señal nerviosa.
  • Selección y atención: de todo lo que registras, tu mente elige qué atender y qué descartar según lo que te parece relevante.
  • Organización: tu cerebro agrupa esa información en patrones reconocibles, siguiendo principios como las leyes de la Gestalt.
  • Interpretación: le asignas un significado a partir de tu memoria, tus creencias y tus experiencias previas.
  • Reconocimiento: comparas lo interpretado con recuerdos anteriores para identificar de qué se trata.
  • Acción: finalmente respondes —con una emoción, una palabra o un gesto— a partir de esa interpretación, no del estímulo original.

Cada fase añade una capa de subjetividad al proceso. Por eso, ante la misma situación, dos personas pueden responder de forma muy diferente.

El ejemplo de la magia: cómo funciona la percepción

Susana Martínez-Conde es una neurocientífica coruñesa afincada en Estados Unidos, donde dirige el laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow. Explica que los trucos dependen de la capacidad de canalizar la atención de los espectadores: cada ilusión está diseñada para que mires exactamente donde el mago quiere.

“El mayor misterio de la magia está en nuestro cerebro”, sostiene: tu cerebro procesa la información visual y construye la experiencia subjetiva que llamas realidad. Le interesan estos trucos porque, afirma, “manipulan nuestra conciencia”: el mago no engaña tus ojos, sino tu manera de construir causas y efectos.

¿Por qué te engañas con tanta facilidad?

Los trucos rompen deliberadamente la relación causa-efecto habitual. Si el mago toca el conejo con la varita y este desaparece, das por hecho que el toque provocó la desaparición, aunque no exista ninguna relación real entre ambos hechos.

En tu vida cotidiana ocurre algo parecido: infieres relaciones de causa-efecto que bloquean tu capacidad de ver más allá de tus propias interpretaciones, apoyado en sesgos cognitivos y percepción como el de confirmación (buscar solo lo que reafirma lo que ya piensas).

Por ejemplo: “mi madre no me abraza, por tanto no me quiere”. Tomas un estímulo y le das un significado sin considerar otros factores: no sabes qué ha motivado a la otra persona, y a la vez impones tus propias creencias. Ahí se esconde la verdadera causa de tu malestar.

¿Qué historia te estás contando ahora mismo sobre alguien de tu entorno, sin haber comprobado si es cierta? No reaccionas a lo que sucede, sino a tu interpretación de ello. Y eso es, precisamente, lo que tienes el poder de cambiar.

Tipos de percepción

Existen distintos tipos de percepción, cada uno con una función concreta:

Tipo de percepción Qué hace
Visual Interpreta la luz, el color y las formas.
Auditiva Procesa sonidos, tonos y ritmos.
Táctil Registra textura, presión y temperatura.
Gustativa Identifica sabores.
Olfativa Detecta olores, muy conectada con la memoria emocional.
Espacial Te permite ubicarte y calcular distancias.
Propioceptiva Te informa sobre la posición de tu cuerpo, incluso con los ojos cerrados.
Interoceptiva Te conecta con señales internas, como el hambre.
Social Interpreta gestos e intenciones en tus relaciones.
Temporal Organiza tu experiencia del paso del tiempo.
Del dolor (nocicepción) Te alerta ante un daño real o potencial.

Todas ellas trabajan de forma simultánea, aunque no siempre seas consciente de ello.

Factores que influyen en la percepción

Además de lo ya visto, estos elementos condicionan tu interpretación:

  • Experiencia previa: lo vivido antes actúa como filtro para lo nuevo.
  • Cultura: los valores compartidos moldean qué consideras normal.
  • Expectativas: tiendes a ver lo que esperas encontrar.
  • Estado emocional: el miedo o la alegría cambian tu lectura de un mismo hecho.
  • Atención: solo interpretas aquello a lo que atiendes.
  • Características del estímulo: intensidad o repetición influyen en lo que capta tu mente primero.

Hay un factor que suele pasar desapercibido: tu sistema familiar.

Si creciste en un entorno donde expresar afecto no era habitual, es probable que hoy interpretes el silencio de alguien como rechazo, aunque no tenga nada que ver. Reconocer el origen de estos filtros —muchas veces heredados, no elegidos— es un paso decisivo para dejar de repetir patrones que no te pertenecen.

«La única realidad con la que convivimos de verdad es una simulación creada por nuestro cerebro que a veces coincide con lo real y a veces no.»

Susana Martínez-Conde

Siempre estás interpretando

Hasta hace poco se consideraba que la ilusión era un error de la percepción, pero estudios recientes demuestran que no es la excepción, sino la regla.

Más que percibir de forma pura, generas ilusiones ópticas, ya que reconoces lo que ves según la información que ya tienes almacenada. De hecho, las conexiones que llevan información desde el cerebro hacia los ojos son más numerosas que las que van de la retina al cerebro —dato que conviene leer como simplificación divulgativa—.

Dicho de otro modo: en tu percepción visual interviene más tu sistema de interpretación que tus propios órganos sensoriales.

Salir del autoengaño comprendiendo cómo percibes

Tus experiencias estarán siempre determinadas por tu forma de ver la vida, por tus creencias y por las de tu sistema familiar. Para acercarte a la realidad que te rodea es necesario tomar conciencia de tus filtros.

Puedes empezar con tres pasos:

  1.   Identifica la interpretación, no el hecho: ¿qué ha pasado realmente y qué has añadido tú?
  2.   Rastrea el origen de la creencia: ¿desde cuándo interpretas así este tipo de situaciones?
  3.   Prueba una lectura alternativa: antes de dar por cierta tu primera interpretación, plantea al menos otras dos explicaciones posibles.

Confiar ciegamente en tu percepción es una forma de engañarte que te mantiene atado a bucles de comportamiento que se repiten, e impide que evoluciones. Como resume una idea popular: “razonar es buscar razones para seguir pensando lo que ya pensaba”.

Si tu pareja llega callada del trabajo, en vez de asumir que está enfadada contigo, pregúntate qué otra explicación es posible —quizá esté cansada— y compruébalo con una pregunta abierta. Y en el trabajo, antes de dar por hecho que un comentario es un ataque, verifícalo directamente en vez de construir una historia a partir de una sola frase.

Si tu forma de ver el mundo no te hace sentir bien, cabe preguntarte: ¿en qué me sigo engañando para no ser feliz?

Cómo entrenar o ampliar tu percepción: ejercicios prácticos

Ampliar tu manera de mirar es una habilidad que se entrena. Aquí tienes algunos ejercicios para incorporar en tu día a día:

  • Atención plena de 5 minutos: observa un objeto cotidiano como si fuera la primera vez, sin etiquetarlo.
  • Diario de interpretaciones: anota una situación al día y separa el hecho objetivo de tu interpretación.
  • Cambio de hipótesis: ante un conflicto reciente, escribe tres explicaciones alternativas a la que ya tenías.
  • Observación sin juicio: en un paseo, describe mentalmente lo que ves sin adjetivos valorativos.
  • Escucha activa: repite con tus palabras lo que la otra persona dijo antes de responder, y comprueba si coincide.

Practicar estos ejercicios para mejorar la percepción entrena tu percepción y autoconocimiento poco a poco.

Ampliar tu conciencia a través de tu percepción

Comprender que aquello que ves —tu percepción de una situación concreta— es apenas un pequeño fragmento de la realidad es el primer paso para ampliar tu forma de mirar el mundo. El reto es convertirte en observador de tus experiencias cotidianas, de lo que te agrada y te desagrada, y también de tus relaciones, reconociéndolo sin juicio para transformar tu mirada a través de la comprensión y la compasión.

Aumentar tu autoconciencia impacta directamente en tu biología, en tu neurología y en tus emociones.

La Bioneuroemoción desarrolla precisamente esa autoconciencia, con el propósito de incidir en la relación entre cuerpo, mente y emociones. Para lograrlo, necesita una metodología capaz de acceder al origen de los programas inconscientes que sostienen tus interpretaciones, algo que consigue de forma eficiente y rápida.

La modificación de tu percepción te lleva a experimentar un mundo distinto, no porque cambien las cosas fuera, sino porque tienes una nueva interpretación de los hechos.

Engaños de la percepción

Observa tus percepciones y pasa a la acción

Si transformas tu manera de observar las situaciones, también cambiará cómo te sientes y actúas. Surgirán posibilidades que antes no veías, y esto se reflejará en cómo te comunicas y te relacionas.

Como conclusión: no ves las cosas como son, sino como eres tú. Ser consciente de esto te abre las puertas a construir y actuar de manera coherente con la vida que quieres vivir.

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Preguntas frecuentes

¿Qué se entiende por percepción?

Es el proceso mediante el cual seleccionas, organizas e interpretas los estímulos que recibes a través de los sentidos, dándoles un significado. Se diferencia de la sensación —el registro físico inicial— porque implica interpretación. Según la RAE y Matlin y Foley, se trata de una experiencia sensorial consciente cargada de organización propia, con un peso práctico enorme: de ella depende cómo entiendes cada situación que vives.

¿Qué significa una percepción?

Una percepción es la interpretación personal que haces de un estímulo concreto, y puede variar según tu experiencia, tus expectativas y tu estado emocional. Por ejemplo, el mismo silencio de alguien puede percibirse como calma o como enfado, dependiendo de quién lo interprete.

¿Cuáles son los tipos de percepción?

Los principales son la percepción visual, auditiva, táctil, olfativa, gustativa, espacial, propioceptiva, interoceptiva, social y temporal. La visual procesa la luz y el color; la auditiva, los sonidos; la táctil, la presión y la temperatura; y la social interpreta gestos e intenciones en tus relaciones.

¿En qué se diferencia la sensación de la percepción?

La sensación es el registro físico inicial de un estímulo (por ejemplo, ver una luz). La percepción es la interpretación que le das a ese registro (entender que esa luz significa algo). Puedes revisar un ejemplo más detallado en el apartado “Sensación vs. percepción” de este artículo.

¿Qué factores influyen en la percepción?

Influyen tu experiencia previa, la cultura, las expectativas, tu estado emocional, la atención y las características del propio estímulo. A esto se suma tu sistema familiar: las creencias heredadas en la infancia condicionan buena parte de cómo interpretas hoy tus relaciones.

¿Cómo puedo cambiar mi percepción en la práctica?

Con tres pasos: observa sin juzgar lo que ha ocurrido, cuestiona tu primera interpretación y experimenta una hipótesis alternativa durante un tiempo. En el apartado de ejercicios prácticos de este artículo encontrarás actividades concretas para entrenarlo.

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Referencias

Fuentes consultadas para escribir el post

  • https://repository.ucc.edu.co/server/api/core/bitstreams/10f3f672-b24e-4bca-aa00-419f5873d508/content
  • https://dle.rae.es/percepcin
  • https://www.upf.edu/es/web/humanitats/noticies/-/asset_publisher/tclOfFgGUeZL/content/un-estudi-revela-que-el-cervell-distribueix-de-manera-molt-eficient-la-informacio-sensorial/10193
  • https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3482144/
  • https://smc.neuralcorrelate.com/files/publications/martinez-conde_macknik_sciam08.pdf
  • https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10672324/

Diplomado en Bioneuroemoción®

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