Patrones transgeneracionales: Cómo sanar la lealtad invisible, con Joan Garriga

26 diciembre 2025

Hay vivencias que no comienzan con nosotros. Emociones que parecen propias, pero que no nacieron en nuestra historia personal. Formas de amar, de sufrir o de resignarse que se repiten como si obedecieran a una lógica anterior.

En Destellos de Sabiduría, David Corbera y Sara Pallarès conversan con Joan Garriga —psicólogo y fundador del Institut Gestalt de Barcelona— para explorar cómo los patrones transgeneracionales continúan operando en la vida adulta y de qué manera la conciencia puede abrir un nuevo movimiento.

Desde el inicio, Garriga sitúa una idea que atraviesa toda la conversación: “La herencia más importante que recibimos es el deseo de nuestros anteriores de que estemos bien y seamos felices”.

 

Destellos 31 Joan Garriga Constelaciones Familiares

 

Lo que se hereda sin palabras

Más allá de los relatos familiares explícitos, existe una transmisión silenciosa que no pasa por el lenguaje, pero organiza profundamente la experiencia. No se trata solo de hechos, sino de climas emocionales, modos de vincularnos, expectativas implícitas y estrategias de adaptación que se transmiten de generación en generación.

 

Los patrones transgeneracionales actúan como una memoria viva que sigue operando aun cuando los protagonistas originales ya no están.

 

Joan Garriga lo expresa desde una mirada amplia y desdramatizada: “Heredamos aprendizajes de nuestros anteriores. Aprendizajes que les ayudaron a sobrevivir, a adaptarse, a seguir adelante.

El problema no es la herencia en sí, sino cuando esos aprendizajes siguen activos y ya no nos sirven”.

Desde esta perspectiva, lo heredado no es una condena ni un error, sino un punto de partida. La dificultad aparece cuando la vida actual exige una actualización que el sistema aún no ha realizado.

 

El momento en que la herencia se vuelve una limitación

Un patrón transgeneracional se vuelve conflictivo cuando, para sostenerlo, la persona debe reducir su vitalidad o limitar su expansión. Cuando vivir fiel al sistema implica postergarse, callarse o adaptarse más de la cuenta.

David Corbera lo sintetiza: “Muchas veces no repetimos por falta de conciencia, sino por exceso de lealtad”.

Garriga coincide y profundiza: “La vida siempre quiere más vida. Cuando un patrón limita esa expansión, aparece el conflicto. No como castigo, sino como señal”.

 

Destellos 31 Joan Garriga Constelaciones Familiares

 

La memoria familiar como organizadora de la experiencia

La conversación avanza hacia una comprensión del sistema familiar como un campo de información que sigue activo en el presente. No se trata solo de recordar el pasado, sino de reconocer cómo ese pasado sigue influyendo en las decisiones, los vínculos y la manera de habitar el cuerpo.

“Cómo estamos vinculados dentro de nosotros con el padre, con la madre y con nuestra historia familiar guarda mucha relación con quiénes somos, con cómo nos va y con el guion de vida que desplegamos”, señala Garriga.

Desde esta mirada, muchas elecciones aparentemente individuales responden a una lógica sistémica más amplia, orientada a mantener un cierto equilibrio, incluso cuando ese equilibrio resulta costoso para la persona.

 

El cuerpo y la emoción como portadores de memoria

Sara Pallarès introduce aquí una observación clave: “A veces creemos que algo nos pasa ahora, pero el cuerpo está contando una historia mucho más antigua”. Garriga lo amplía: “La memoria familiar no está solo en la cabeza. Está en la emoción, en el cuerpo, en la manera en que reaccionamos sin saber por qué”.

El síntoma, entonces, no aparece como un error, sino como un lenguaje que expresa aquello que no pudo ser dicho ni integrado en la historia familiar.

 

Lealtades invisibles y amor ciego al sistema

Uno de los núcleos de la conversación gira en torno a la noción de lealtad inconsciente. No una lealtad elegida, sino una fidelidad profunda que busca preservar la pertenencia al sistema.

“Por amor ciego, el corazón prefiere sentirse inocente y perteneciente, aunque eso implique cargar con limitaciones que no son propias”, explica Garriga.

La pertenencia es una necesidad básica. El conflicto surge cuando el precio de pertenecer es renunciar a la propia vida.

“A veces, para no perder el vínculo, perdemos la vida que podríamos vivir”, coincide Sara Pallarès.

Las lealtades inconscientes pueden expresarse en destinos de sacrificio, postergación o repetición del dolor. No por mandato explícito, sino por una fidelidad silenciosa que busca no ir más lejos que quienes vinieron antes.

 

Destellos 31 Joan Garriga Constelaciones Familiares

 

El dolor como umbral de conciencia

En este contexto, el dolor adquiere un lugar central. No como algo a eliminar rápidamente, sino como una experiencia que puede abrir comprensión.

“El dolor tiene dos caminos: o se convierte en sufrimiento o se convierte en liberación”, afirma Garriga. La diferencia no está en lo vivido, sino en la relación que se establece con ello.

Todo sufrimiento empieza con una frase: debería haber sido de otra manera”, asevera Garriga. Mientras esa resistencia persiste, el dolor se cronifica.

David Corbera agrega: “Cuando dejamos de pelear con lo que fue, algo empieza a ordenarse por dentro”. Integrar el dolor no implica resignarse, sino dejar de vivir en guerra con la historia.

 

Ver lo que antes no se veía

A lo largo del diálogo aparece reiteradamente la importancia de la conciencia como capacidad de ver. No se trata de acumular información, sino de ampliar la mirada. “La información está siempre en todas partes. Lo que hacemos es crear las condiciones para que emerja”, explica Garriga.

En este punto, el psicólogo explica la pertinencia de recursos como las constelaciones familiares: “Son una manera de hacer visible lo invisible. Pero lo esencial no es la técnica, sino la mirada”.

Ver no implica corregir ni forzar cambios, sino reconocer el orden profundo que busca restablecerse.

 

Creencias heredadas y construcción de identidad

Con el tiempo, los patrones transgeneracionales suelen cristalizarse en creencias. Ideas sobre el amor, el éxito, el sacrificio o el merecimiento que se asumen como verdades.

“Todas las creencias son limitantes, incluso las buenas”, afirma Garriga. “Las buenas creencias nos ayudan durante un tiempo, pero si nos identificamos con ellas, también nos limitan”.

Soltar una creencia heredada no implica perderse, sino ganar espacio interior. “La identidad es una construcción. Cuando la confundimos con lo que somos, dejamos de crecer”, señala Garriga.

 

Destellos 31 Joan Garriga Constelaciones Familiares

 

Libertad dentro del sistema familiar

¿Es posible ser libre sin romper con la familia? La pregunta atraviesa la conversación.

“No sé si existe la libertad absoluta, pero sí hay personas más libres que otras”, responde Garriga. “La mayor libertad es ser libre de uno mismo: de los relatos, de las creencias y de las fidelidades inconscientes”.

David Corbera lo sintetiza así: “No se trata de dejar a la familia atrás, sino de dejar de vivir desde lo que no nos pertenece”.

La verdadera transformación ocurre cuando alguien puede honrar su historia y, al mismo tiempo, vivir un poco más plenamente que quienes vinieron antes.

 

Poner límites y retirarse a tiempo: un gesto de salud emocional

En este camino, aprender a poner límites resulta fundamental. No desde el rechazo, sino desde la adultez.

“Llega un momento en que uno se planta como adulto y sigue su propio camino, aunque eso no sea bien o mal mirado por la familia”, afirma Garriga.

Cuando los límites no se establecen, el cuerpo muchas veces toma la palabra. “Cosas que no se resolvieron en el sistema familiar potencialmente generan distorsiones que pueden expresarse en la salud”, explica Garriga.

 

Perdón, aceptación y silencio: Más allá del relato transgeneracional

Hacia el final de la conversación, David, Sara y Joan Garriga abordan el perdón. Y lo hacen desde un lugar no moral.

“El perdón verdadero no se puede forzar”, señala Garriga. “No es justificar lo que pasó, es dejar de regalarle sufrimiento”. Aceptar no es aprobar, sino integrar la historia para que deje de gobernar el presente.

Garriga cierra con una imagen potente: “El mejor relato posible es el silencio”. Un silencio que no niega la historia, pero permite vivir sin quedar atrapados en la repetición.

Allí, los patrones transgeneracionales pierden fuerza y se abre un espacio de mayor presencia, libertad y vida.

 

 

Este artículo es solo una breve parte de la conversación con Joan Garriga de David Corbera y Sara Pallarès -director académico y CEO, respectivamente, de Enric Corbera Institute- en el pódcast “Destellos de Sabiduría”. Puedes ver o escuchar el episodio completo “Sana el vínculo con tus padres y vive tu verdadera libertad emocional”, aquí:

 

 

 

 

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