Emociones: Al mal tiempo, ¿buena cara?

18 mayo 2022

En este nuevo Enric Más Cerca “Diálogos para la toma de conciencia” se plantea una guía para realizar un proceso interno de auto-indagación de las emociones a través de una serie de preguntas reflexivas planteadas por Enric Corbera.

 

En este video, Enric Corbera reflexiona sobre los mecanismos que nos llevan a sentir lo que sentimos. Nos dice que la verdadera transformación es dejar de juzgar lo que sentimos y empezar a verlo como una fuente de información de nuestra programación inconsciente.

 

La importancia de todas las emociones

Al mal tiempo, buena cara: significado

Incluso, dentro del inconsciente colectivo, existe el refrán “al mal tiempo, buena cara”. Cinco palabras que nos invitan a mantener una actitud positiva ante adversidades de la vida y circunstancias desagradables. 

Pero, ¿qué es exactamente el “mal tiempo”?. ¿Es cuando habíamos pensado una cosa y sucede otra?, ¿qué beneficio obtenemos mostrando una respuesta distinta de la que sentimos en realidad?, ¿es mejor que sea así?.

 

También hay que saber mostrar los sentimientos que percibimos como “negativos”

Es importante entender que sentirse bien no es una obligación. De hecho, cuando esto sucede, más que un ejercicio de gestión o madurez emocional puede tratarse de una resistencia a expresar nuestras emociones para no molestar a los demás o por temor al juicio externo. 

O tal vez sea porque nos han enseñado que no es adecuado mostrar lo que sentimos, ya que nos descubre sensibles, vulnerables o débiles y, hemos aprendido que exponernos puede jugar en nuestra contra.

Existe cierta tendencia generalizada a tratar de responder con actitud positiva ante situaciones que nos alteran o nos producen tristeza, como si tuviéramos que hacer ver que no nos afectan.

 

Escuchar las emociones

Cada vez que no escuchamos nuestras emociones estamos dejando de atender nuestras necesidades biológicas más básicas. Y, sin darnos cuenta, damos el primer paso para empezar a vivir en incoherencia. Así, nos vamos alejando de ese niño o niña que fuimos y del animal biológico que somos.

 

La importancia de comunicar las propias emociones: ejemplo

Por ejemplo, cuando un bebé de meses tiene sed o hambre o tiene el pañal sucio o algún síntoma físico llora independientemente de con quién esté y de dónde esté. Trata de comunicarse con los recursos que tiene, no se dice internamente “no, ahora no, que mamá está ocupada”.

Por tanto, no se trata de luchar contra las emociones que consideramos “negativas”, sino permitirnos aceptarlas. Y esto no implica resignarse a que nunca cambiarán, sino más bien darse permiso para sentirlas y expresarlas.

emociones diferentes


Los seres humanos
somos seres emocionales, sentimos y manifestamos lo que experimentamos. En situaciones difíciles las emociones que  florecerán serán aquellas relacionadas con miedo, tristeza o rabia. 

Y, aunque en momentos determinados queramos detenerlas y sentirnos mejor, muchas veces será imposible. Escuchar a las emociones y aceptarlas es el primer paso para entender qué están reflejando realmente.

 

Pensar en las emociones que sentimos

 

La educación recibida en ocasiones nos exige ocultar nuestras necesidades emocionales frente a los demás e incluso frente a nosotros mismos. En este camino hemos ido olvidando lo que sentimos hasta el punto que ni siquiera lo sabemos definir. 

Sin embargo, sabemos explicar perfectamente las justificaciones por las cuales no nos permitimos sentir y nos apoyamos en esas interpretaciones personales para seguir manteniendo conductas alejadas de nuestras emociones.

Si ponemos siempre al mal tiempo buena cara, dejamos de sentir para empezar a pensar sobre lo que sentimos.

emociones ocultar realidad

 

Estar tristes o estar alegres no son estados más o menos “adecuados”. Lo que es adecuado es estar triste cuando se siente tristeza, estar rabioso cuando se siente rabia y estar feliz cuando se siente alegría. Reconocer lo que sentimos y darnos el permiso para expresarlo es ser honestos con nosotros mismos y, este es el primer paso para vivir en coherencia


La clave es sentir lo que sentimos en el momento presente, libres de juicio sobre las sensaciones que tenemos, igual que el bebé que fuimos.

“Los sentimientos son parte de la vida, y no nacen dentro de ti para que tú los encierres bajo siete llaves.”

Laura Gallego García.

Está bien sentirse triste, está bien llorar por algo que te pasa y que te haya causado tristeza, está bien no siempre sentirse bien. Igual que también está bien desarrollar la resiliencia, gestionar los estados emocionales  y no dejar que un hecho determine tu futuro.

Si aceptamos cómo nos sentimos ya no podemos hacer responsables a nadie ni a nada. Entonces, creamos las condiciones para encontrar el origen de nuestra emoción.



Las emociones y la BioneuroemociónⓇ

 

Desde la Bioneuroemoción sugerimos que cuando viene el “mal tiempo” tenemos la oportunidad y el derecho de permitirnos estar tristes, enfadados o rabiosos y averiguar a qué, exactamente, estamos reaccionando

Tenemos la oportunidad de autoindagarnos para descubrir qué es aquello que tenemos dentro que nos hace sentir así. 

Esta mirada interna genera autoconocimiento pues nos invita a asumir que nuestras sensaciones son exclusivamente nuestras, y también genera comprensión, ya que en esta autoindagación podemos descubrir resonancias familiares que nos ayudarán a dar sentido y comprender lo que sentimos.

emociones mirada interna

 

Es tan contraproducente vivir anclados en estados «negativos» como negarlos sistemáticamente. Para poder vivir la tristeza de una manera sana, es imprescindible permitirnos estar tristes, e iniciar el proceso de aceptar el dolor, aceptar que podemos experimentar y expresar la tristeza para poder procesarla, y poder pasar a otra etapa. 

El cuerpo es un sistema de comunicación y las emociones son una forma de lenguaje. Ignorarlo es ignorarnos, juzgar estas emociones es juzgar una parte muy profunda de nosotros mismos.

Conocer nuestra forma de sentir, distinguir nuestras emociones y permitirnos expresarlas, es fundamental para el equilibrio de nuestro sistema, para vivir en coherencia y armonía y, según Damasio (2008), “quizás, signifique también más salud”.

 

 

Cuando nos permitimos sentir lo que sentimos estamos siendo auténticos y genuinos con nosotros mismos y con los demás. Debemos reconocer la emoción, sentirla, no censurarla, y permitir su expresión sin intentar evadirla.

Este nivel de honestidad repercute en nuestro bienestar físico y emocional. Además, reconocer la propia voz interna sin dejar que nos domine es el primer paso para el bienser, para vivir en presencia. Hay que ser conscientes de que las emociones en sí mismas no son malas, son expresión de algo más profundo, y además son la energía que nos impulsa al cambio y el progreso. Es fundamental escucharlas para entender las causas y conocernos en profundidad. 

A medida que recuperamos la coherencia, poniendo mala cara al “mal tiempo” y buena cara al “buen tiempo”, nos vamos dando espacio para recuperar la posibilidad de ser.

 

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