10 Mayo 2016

“El poder de la mente es ilimitado”

“El poder de la mente es ilimitado”

Una de cada tres personas que acuden al médico de cabecera tiene síntomas sin ninguna explicación médica.

Una de cada tres personas que acuden al médico de cabecera tiene síntomas sin ninguna explicación médica. “Hay una interacción muy clara entre mente y cuerpo”. 

La Dra. Suzanne O’Sullivan, en su libro “Todo está en tu cabeza” cuenta, a través de diversos casos-ejemplo, cómo los médicos abandonan a los pacientes a los que no pueden curar sus síntomas. Como médico propone que el ejercicio de la medicina sea una labor detectivesca. Cada persona merece un estudio profundo de su dolencia: “es absolutamente fundamental que el paciente sienta que el médico entiende su sufrimiento. Hay pacientes que creen que les están acusando de mentir, de fingir, que su dolor no es real”.

El paciente que sufre una enfermedad psicosomática se siente culpable porque entiende que el médico le dice que genera sus propios síntomas. Cuando en realidad sus dolencias son reales aunque no tengan un origen fisiológico. Por eso, dice, deberíamos juzgar menos. Los médicos a los pacientes y los pacientes a sí mismos.

Desde que es jefa de su departamento, en el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía de Londres, colabora con psicólogos y psiquiatras para tratar a sus pacientes desde una perspectiva interdisciplinar. Sostiene que el cuerpo y la mente están en interacción.

En Bioneuroemoción, analizamos detenidamente el entorno y el contexto en el que desencadenan las diferentes problemáticas manifestadas por los clientes. La clave para un buen estudio de las dolencias es la integración y la complementariedad de las diferentes disciplinas que tienen como objetivo la consecución del bienestar.

El Acompañante en Bioneuroemoción es consciente de que los juicios que hace con respecto a sí mismo acaban siendo los que proyecta en sus clientes. La aceptación y el respeto por parte del Acompañante promueve un clima en el que el cliente deja de juzgarse a sí mismo. Por ello, evita catalogar algo de bueno o malo sobre la historia de su cliente, lo que ayuda a que este último se exprese con total libertad.

Fuente La Vanguardia