03 Agosto 2016

La Bioneuroemoción y la Física Cuántica

La Bioneuroemoción y la Física Cuántica

La Bioneuroemoción como método humanístico recoge aportaciones de tradiciones  milenarias, corrientes de pensamiento diversas... (sigue) 

La Bioneuroemoción como método humanístico recoge aportaciones de tradiciones  milenarias, corrientes de pensamiento diversas, unas reconocidas y otras menos conocidas, y contribuciones de diferentes ámbitos de la ciencia, especialmente, de la física cuántica.

El eje principal alrededor del cual se articula el engranaje de todas estas disciplinas es el observador. La hipótesis principal es que el observador afecta a la realidad física. Y la realidad física de cada persona es el mundo que le rodea: los acontecimientos cotidianos, las relaciones, la profesión, la biología, la psicología y todo, absolutamente, todo su mundo.

La Bioneuroemoción propone aceptar que tenemos relación con todo aquello que observamos a nuestro alrededor, por lo tanto, las cosas que nos suceden no son casualidades o causalidades, o cuestión de buena o mala suerte, sino que son sincronicidades. En consecuencia, sugiere que cada uno de nosotros nos sintamos responsables de nuestros actos, de nuestros pensamientos y también de nuestros sentimientos y emociones.

Al asumir la propia responsabilidad dejamos de preguntarnos por qué vivimos determinadas situaciones y nos empezamos a preguntar para qué. En el para qué, presuponemos que de cada vivencia tenemos algo que aprender, que en cada situación hay una información que favorecerá nuestra evolución y, por consiguiente, en cada respuesta al para qué nos acercamos a nuestra personalidad más auténtica, más coherente que nos permitirá vivir una vida más plena.

Cuando vivimos desde el para qué entendemos que todo está interconectado como una unidad, que formamos parte de un todo. Alejarnos de la sensación de estar separados nos hace vivir la vida a favor nuestro, a favor de todos. Dejamos de estar en contra de algo o de alguien para pasar a vivir a favor del bienestar común.

La física cuántica sostiene que es necesario un observador para que la información colapse, es decir, se manifieste en partículas y, al mismo tiempo, estudia los fenómenos desde el punto de vista de la interrelación de las partículas y la totalidad o infinidad de posibilidades. Cuando la física cuántica habla de partículas se refiere a partículas subatómicas, aún así, estos dos puntos son cruciales para entender el diálogo entre la física cuántica y la Bioneuroemoción.

Si analizamos los conceptos subyacentes en los principales experimentos que fundamentan la física cuántica encontramos ideas que nos revelan nuestra propia naturaleza, sin distinguir el tamaño de las partículas o, mejor dicho, teniendo en cuenta que todos y todo estamos formados por partículas subatómicas. Por ejemplo, el Experimento de la Doble Rendija sugiere que el observador es también participante;  el Principio de Incertidumbre de Heisenberg propone que la física no es algo estable y duradero, las partículas están en movimiento constante;  el Entrelazamiento Cuántico nos habla de que una partícula influye en lo que le pasa a otra más allá del tiempo y el espacio;  el Holograma nos dice que la parte está en el todo y todo está en la parte, etc. Según la Física Cuántica, sea cual sea nuestra capacidad de obtener información o capacidad de cálculo no podemos predecir los resultados de los procesos físicos porque no están determinados con certidumbre. Es decir, la naturaleza no dicta el resultado de cada proceso o experimento ni siquiera en las situaciones más simples. Más bien, permite un número de eventualidades diversas, cada una de ellas con una cierta probabilidad de ser realizada.

En el libro El Enigma Cuántico: Encuentros entre la física y la conciencia, sus autores, Bruce Rosenblum y Fred Kuttner, ambos profesores del Departamento de Física de la Universidad de California Santa Cruz, nos dicen: “Las teorías científicas deben ser comprobables, las interpretaciones no tienen por qué serlo”.

La Bioneuroemoción interpreta las disertaciones de la física cuántica y las incorpora a un método holístico que entiende al ser humano como un todo formado por cuerpo, mente y espíritu. Establece analogías para comprender que las causas de los efectos que se manifiestan en la vida externa están en nuestro interior.

La Bioneuroemoción se dirige a todas aquellas personas que creen que las cosas pueden ser de otra manera. Pretende facilitar, a las personas que lo deseen, el desarrollo de la mente cuántica para, así, colaborar a que el mundo tenga otro nivel de conciencia.