21 Junio 2016

La salud está en nuestras manos

La salud está en nuestras manos

A finales de los años 80 del siglo pasado el Proyecto Genoma nació con el propósito de codificar la secuencia del ADN humano, el código genético.

Una de las hipótesis principales del proyecto afirmaba que al conocer el genoma se conocería la respuesta a muchas enfermedades. Pero no fue así. Los científicos se encontraron con muchos menos genes de los que esperaban. Sin embargo, en el imaginario colectivo se instaló la creencia que nuestra biología respondía a una herencia predeterminada.

Con el tiempo diversos estudios han demostrado que los humanos tenemos los mismo genes que los animales inferiores y la ciencia ha ido ampliando la investigación genética desde diversos puntos de vista, entre ellos la Epigenética.

La Epigenética estudia los factores que, sin ser propiamente genéticos, juegan un papel determinante en la activación o no de los genes. El prefijo epi delante la palabra genética indica que estamos hablando sobre o por encima de algo. Por ejemplo, hablamos de epidermis cuando nos referimos a la parte de la piel por encima de la dermis o mencionamos el epicentro de un terremoto cuando nos referimos a la zona que va más allá del centro del sismo. Por tanto, cuando la Epigenética se propone estudiar una patología, tiene en cuenta los factores que van más allá de la genética, como pueden ser el medio ambiente y el entorno familiar, social y cultural.

El Dr. Manel Esteller es director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL). Ha recibido numerosos reconocimientos, nacionales e internacionales, por su labor científica, uno de los últimos fue en 2015, cuando recibió el Premio Nacional de Investigación.

El Dr. Esteller afirma que “la influencia de los genes en las enfermedades es sólo del 10%” y que “lo genes son sólo parte de nuestra historia” y no podemos culparlos de las enfermedades. Podemos tener ciertos genes relacionados con enfermedades concretas y lo que hará activarse estos genes tiene que ver con nuestro estilo de vida. Con nuestros hábitos. “Es lo que hace que dos personas con el mismo material genético, como los gemelos idénticos, sobre todo si viven separados, se vayan pareciendo menos cuando crecen y que desarrollen distintas enfermedades. Esto se debe a marcas químicas que se añaden a los genes en función del estilo de vida”

Los cambios epigenéticos pueden abarcar hasta tres generaciones de una misma familia y “puede que incluso durante más tiempo si las condiciones que los han originado perduran. Los cambios genéticos son permanentes, los epigenéticos son una especie de periodo de pruebas”. Según la Epigenética conductual, las experiencias traumáticas pasadas de un organismo, o de sus antepasados recientes, dejan cicatrices moleculares que se adhieren a su ADN.

Las aportaciones de la Epigenética son fundamentales para entender que podemos participar en nuestra propia curación porque nos muestra que podemos aprender a curarnos cambiando de medio ambiente, lo que implica empezar a percibir de otra manera. Porque el ambiente no son sólo las condiciones físicas, de clima o contaminación, o los alimentos que comemos sino también el estrés diario y los estados emocionales a los que nos hemos acostumbrado en nuestra vida cotidiana. El medio ambiente se relaciona con lo físico y lo emocional.

Además, la Epigenética refuerza el sentido del estudio del árbol genealógico puesto que, en una consulta de Bioneuroemoción, el acompañante busca información en el árbol genealógico relacionada con el conflicto que vive su cliente. Y esa información nos habla de emociones que todavía siguen sin trascenderse en generaciones anteriores. Las vivencias de nuestros ancestros quedan en nuestro inconsciente.

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20150605/abci-esteller-genes-enfermedad-201506051703.html

Más info: http://www.idibell.cat/modul/epigenetica-del-cancer/es