La trampa de la fuerza de voluntad

23 diciembre 2022

La fuerza de voluntad conlleva una lucha interna que implica suprimir impulsos, pensamientos y emociones. A pesar de ser considerada una de las mejores virtudes, a veces resulta contraproducente, y puede derivar en tensión, estrés y pensamientos críticos.

 

En esta clase de David Corbera, nos habla de la importancia de diferenciarnos del sistema familiar, para desarrollar nuestro propio propósito e identidad.

 

En este vídeo David Corbera explica, de qué forma la conciencia de unidad nos ayuda a tomar la responsabilidad de nuestra vida y a atravesar las resistencias que nos impiden cambiar y bloquean nuestro desarrollo.

 

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Diferencia entre voluntad  y fuerza de voluntad

¿Qué es la voluntad y por qué es importante?

La voluntad es la capacidad que mueve a los seres humanos a hacer cosas de forma intencionada. Es decir, a través de la voluntad el ser humano decide y elige libremente una conducta determinada.

Cuando tomamos una decisión, la voluntad actúa como una energía y poder que nos impulsa a expandirnos en la vida, yendo a por aquello que queremos y buscando cumplir un propósito. 

Cuando nuestra voluntad y propósito se alinean, podemos atravesar obstáculos, sin ejercer resistencia en nuestro caminar, porque estamos actuando desde la coherencia.

 

“Si hay algo en nosotros verdaderamente divino, es la voluntad. Por ella afirmamos la personalidad, templamos el carácter, desafiamos la adversidad, reconstruimos el cerebro y nos superamos diariamente”.

Santiago Ramón y Cajal

 

La fuerza de voluntad

Cuando añadimos la palabra “fuerza” a “voluntad”, es inevitable no pensar en creencias tales como: si quieres lograr algo en la vida, tienes que disciplinarte, resistir las tentaciones, sacrificarte, obligarte o avanzar forzadamente.

A pesar de que suele estar concebido como una virtud, esta “fuerza de voluntad” no solo es contraproducente para el fin de realizar cambios en nuestra vida, sino que también afecta de forma considerable nuestra salud y estima.

Ejercer la fuerza de voluntad es forzar nuestra conducta y querer controlarla para conseguir algo sin hacer cambios a un nivel profundo. Esto provoca que experimentemos un estrés continuo, porque existe una lucha interna por suprimir y controlar nuestros pensamientos y emociones

 

“En lugar de ser tus pensamientos y emociones, 

sé la conciencia que hay detrás de ellos.”

Eckhart Tolle

 

Al hacerlo creemos que estamos gestionando nuestros estados emocionales, pero en realidad los estamos reprimiendo y evadiendo. Cuando actuamos desde la fuerza, no escuchamos nuestras necesidades, nuestras emociones y, muchas veces, ni a nuestro cuerpo, porque la mente está siendo guiada por creencias inconscientes. 

Mientras que cuando actuamos por voluntad , conectamos con nuestro poder interno y nos movemos siendo conscientes del para qué lo hacemos. Es decir, no se trata de no realizar acciones que nos supongan esfuerzo y disciplina, sino de acompañar estas acciones de indagación, conciencia y empatía para con uno mismo/a.

 

 ¿Qué hacer si no tengo fuerza de voluntad?

Podemos comenzar por reformular la pregunta:  

¿Realmente quiero hacer esto?

 ¿Para qué quiero hacerlo?  

¿Qué intención positiva o beneficio gano al quedarme como estoy?

¿Qué puede suceder si lo hago?

Decir “no tengo fuerza de voluntad» es una excusa basada en la historia que nos contamos para darle sentido a nuestra inactividad y esa es, precisamente, la  “historia”  que nos impide cambiar.

 

La observación consciente

La voluntad no requiere de fuerza, requiere conciencia y, para ello, hemos de aprender a ser buenos observadores. ¿Para qué? Para reconocer nuestras verdaderas intenciones detrás de nuestras decisiones y también los beneficios secundarios que obtenemos al quedarnos como estamos y que, tal vez, sean el principal obstáculo para avanzar.

 

fuerza de voluntad conexion

 

Tener más o menos voluntad también depende del tipo de pensamientos  que  alimentamos, observa tu diálogo interno cuando quieres conseguir algo:


¿Qué te dices a ti mismo/a? 

¿Son pensamientos que te empoderan, alientan e inspiran?  

¿Son pensamientos que te justifican?

 

Recuerda que donde pones tu atención, pones tu energía y, por lo tanto, es lo que potenciarás.

“No hacemos las cosas porque sean difíciles, 

son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.

Séneca


 Cómo lograr tus metas sin fuerza de voluntad

Lo primero y fundamental es tomar conciencia de qué queremos realmente, para así marcar un rumbo. Si no decido  a dónde voy, ¿Cómo me moveré? ¿En qué dirección? 

Piensa que cuando quieres llegar a algún lugar y usas un GPS le pones una dirección o unas coordenadas, para moverte en la vida es lo mismo. La vida te sorprende cuando eliges donde quieres ir, pero si no decides, te estancas. 

 

¿Qué hace que necesitemos fuerza de voluntad?

Existen creencias que de algún modo nos condicionan y generan una resistencia en nuestro avance. Estas se manifiestan en nuestro estado de ánimo o en algo que creemos de nosotros mismos. Por ejemplo, para reconocerlas  puedes preguntarte ¿Qué pienso sobre mí mismo/a en esta situación?

A lo largo de nuestra vida, y sobre todo cuando éramos pequeños, fuimos recibiendo información acerca de cómo era el mundo, de cómo se debían ser o se tenían que hacer las cosas y esto lo hicimos a través de los ojos de papá y mamá.  

A esa edad no nos atrevemos a cuestionar lo que nos dicen porque dependemos de ellos para nuestra supervivencia, sin embargo de adultos podemos elegir nuevas creencias que nos potencien.

 

Transformar nuestras creencias para fortalecer nuestra voluntad

Las creencias, cuando son tomadas como verdades absolutas, nos impiden ir más allá de ellas e incluso queremos defenderlas. Por eso, aunque muchas veces queremos hacer algo, no tenemos la voluntad para llevarlo a cabo. Esto es así porque todavía obtenemos algún beneficio del que no somos conscientes

Las creencias no son ni buenas ni malas, porque en su momento fue lo que aprendimos. Pero sí que podemos tener la flexibilidad de reemplazarlas por otras más coherentes con nuestra vida actual. Con estos cambios podremos ejercer el poder de nuestra voluntad e ir por aquello que tanto queremos.

 

 

No obstante es necesario saber que detrás de cada acción, por más que no nos guste, existe una intención positiva, algo que es importante para nosotros mismos

Por ejemplo, pertenecer al clan familiar, manteniendo sus mismas ideas, porque no queremos generar un desorden en el sistema, por miedo a ser la oveja negra y ser rechazados. Pero al hacerlo renunciamos a nuestra propia voluntad y libertad.

 

¿Qué mueve la voluntad?

La confianza y aprender a vivir en la incertidumbre. Cuando reconocemos que los pensamientos son  sólo una posibilidad y no un hecho, podemos cuestionarnos cualquier tipo de creencia, porque es el cerebro el que propone un pensamiento.

Si asumimos la responsabilidad de lo que pensamos y nos damos cuenta de que hoy tenemos más herramientas que en el momento en que aprendimos dichas creencias, podremos volver a confiar en nosotros mismos y en las habilidades que adquirimos.

Por eso cuando miramos al pasado y valoramos nuestros recorrido, la gratitud nos abre las puertas a eso que deseamos vivir, no nos preocupa lo que vendrá. Sabemos sostener la incertidumbre cuando vivimos en el ahora y así nos abrimos a todas la posibilidades que nos ofrece la vida. 

 


La voluntad desde la Bioneuroemoción®

Las decisiones nuestra voluntad

La voluntad es la capacidad consciente de elegir qué queremos y esta decisión es impulsada por una energía que nos invita a movernos desde el poder

De tal forma que los  desafíos y las dificultades se perciben como oportunidades de crecimiento. Gracias a la voluntad podemos hacer los cambios necesarios para vivir en coherencia con nuestras decisiones. 

Tal como lo decía el Dr Davis Hawkins, hablando de la distinción del poder y la fuerza: “Los estados en los que interviene el yo personal, están marcados por el esfuerzo, y aquellos otros en los que nos alineamos con el verdadero poder, es que podemos fluir con él ”. 

 

El “poder” y la fuerza de voluntad

Entendemos por yo personal, a esa parte de la identidad que se percibe a sí misma separada de todos y que está en conflicto con el mundo “externo”, por eso necesita esforzarse.

Es decir, utiliza la fuerza de voluntad porque se considera víctima de las circunstancias, no está en contacto con su esencia y se resiste al cambio.

Mientras que el poder surge cuando conectamos con nuestra sabiduría interna y nuestra esencia. Sabemos que no estamos separados los unos de los otros, sino que hay una inteligencia o energía universal a la cual pertenecemos, que sostiene la vida y a nosotros mismos.

 

 

El método de la Bioneuroemoción® utiliza los conflictos del día a día para identificar aquellas creencias inconscientes que se manifiestan en nuestra realidad y que nos limitan a la hora de tomar decisiones, que a veces justificamos como “no tengo fuerza de voluntad”.

Tiene como objetivo el cambio de percepción y aprender a desarrollar la conciencia de unidad, para que así logremos conectar con nosotros mismos y con nuestro verdadero «poder». 

 

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© 2021 Enric Corbera Institute.

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