Los campos mórficos y la mente

04 noviembre 2022

Creíamos que la mente se encuentra en la cabeza, pero los campos mórficos de la actividad mental no se limitan al interior de nuestras cabezas y se desplazan más allá de nuestro cerebro a través de la intención y la atención.

 

En este podcast, Enric Corbera nos habla de las consecuencias de no reconocer la influencia que tenemos en nuestro entorno, por percibirnos separados de los demás.

 

En este video, David Corbera explica de qué forma se asocia la conciencia de unidad con el “locus de control interno” y cómo cambiar nuestra perspectiva nos ayuda a tomar la responsabilidad de nuestra vida.

 

¿Dónde está la mente? La teoría de los campos mórficos

 

Creíamos que la mente se encuentra en la cabeza, pero va más allá. Para comprender la naturaleza de la mente podemos usar como ejemplo objetos, tales como un teléfono celular, cuyos campos se extienden mucho más allá del propio teléfono. Del mismo modo, los campos de nuestras mentes se extienden más allá de nuestros cerebros.

Esta conexión “invisible”, más allá del sustrato físico, ha dado lugar a multitud de teorías a lo largo de la historia. Tratar de explicar cómo estamos conectados entre nosotros y con el entorno ha sido objeto de debate y análisis, una de las aproximaciones teóricas más interesantes a este respecto es la hipótesis de los campos mórficos de Rupert Sheldrake que expone en su libro Una nueva ciencia para la vida.

 

Campos mórficos cerebro

 

Rupert Sheldrake y la teoría de los campos mórficos

 

El biólogo británico Rupert Sheldrake. Cuando trabajaba en el Área de Biología del Desarrollo de la Universidad de Cambridge, empezó a plantearse que no era posible estudiar la biología sólo en términos de genes y moléculas, sino que tenía que haber una línea de investigación desde una perspectiva más holística.

En palabras del propio Sheldrake “Nos han educado para que creamos que la actividad mental no es nada más que actividad cerebral. Sin embargo, sugiero que nuestras mentes se extienden mucho más allá de nuestros cerebros; se expanden a través de campos que nos vinculan con nuestro entorno y los unos con los otros.

 

«Todo está interconectado dinámicamente».

David Bohm

 

Los campos mórficos de los grupos sociales conectan a los miembros del grupo incluso cuando están a muchos kilómetros de distancia, y proporcionan canales de comunicación a través de los cuales los organismos pueden mantenerse en contacto a cierta distancia, por lo tanto, ayudan a proporcionar una explicación a esa “conexión invisible“ que podemos observar en la naturaleza.

 

Campos mórficos vínculos

¿Qué es la resonancia mórfica?

 

La resonancia mórfica es la influencia de las estructuras anteriores de la actividad en estructuras similares posteriores de la actividad organizada por campos mórficos. Permite que las memorias se transmitan a través del espacio y el tiempo y desde el pasado. 

“Lo que significa que todos los sistemas que se auto-organizan, como las moléculas, las células, los cristales, las plantas y las sociedades animales, tienen una memoria colectiva de la cual los individuos se alimentan y a la cual contribuyen”.

Parece ser que las llamadas leyes de la naturaleza son más como hábitos. Es decir, existen ciertos fenómenos biológicos que tienen más probabilidades de producirse a medida que ocurren más veces

O lo que es lo mismo, comportamientos adquiridos por una especie serían heredados por generaciones posteriores. En esta línea de pensamiento podríamos incluir algunos conceptos relacionados con el inconsciente colectivo al que se refería Jung en su modelo psicoanalítico.

 

«Quien no conoce su historia está condenado a repetirla y lo mismo pasa en los sistemas familiares. Lo que hagamos hoy, lo que hicieron nuestras abuelas,nuestras nietas y sus hijas lo vivirán».

Anne Ancelin Schützenberger

 

¿Cómo funcionan los campos mórficos?

 

Para comprender esto Sheldrake cita como ejemplo un experimento con ratas realizado en Harvard durante los años 20 y que duró varias décadas. Las ratas aprendieron a escapar de un laberinto de agua y las siguientes generaciones aprendieron cada vez más rápido.

Después de que las ratas hubieran aprendido a escapar 10 veces más rápido en Harvard, comprobaron que las ratas de Edimburgo y Melbourne empezaron a escapar de igual manera que las de Harvard. Y este efecto no se limitó a la descendencia de las ratas entrenadas sino a toda la comunidad de individuos.

 

Los campos mórficos y el comportamiento

 

Para Sheldrake, la palabra clave es “hábito”. A través de los hábitos, los campos morfogenéticos varían su estructura y promueven cambios estructurales.

Lo que se deduce es que si un individuo de una especie aprende una nueva habilidad, les será más fácil aprenderla a todos los de dicha especie, porque la habilidad “resuena” en cada uno, sin importar la distancia a la que se encuentre.

 

«Mira profundamente en la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor». 

 Albert Einstein

 

La Bioneuroemoción y la Resonancia Mórfica

 

Los campos mórficos sostienen que cuanto más a menudo se repiten los patrones particulares de actividad, más habituales tienden a ser sus reproducciones. 

Esto es debido a que llevan una memoria incorporada dada por auto-resonancia con el propio pasado de una unidad mórfica y por resonancia mórfica con todos los sistemas similares anteriores. Esta memoria es acumulativa. 

 

 

En una sesión en Bioneuroemoción, cuando una persona concreta su conflicto, se busca la “resonancia” en el árbol genealógico. La transmisión transgeneracional podría ocurrir en este “campo mórfico” porque hay una memoria común compartida por todos los miembros del clan aunque no hayan convivido en el mismo espacio-tiempo.

El método de la Bioneuroemoción se basa en la observación sobre cómo los programas de nuestros ancestros se expresan en las siguientes generaciones y cómo estos programas tienen un sentido y una lógica que está fuera de la comprensión de la mente dual.

 

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