Altruismo: Cómo ayudar a los demás nos beneficia a nosotros mismos

20 abril 2023

¿Consideras que el ser humano es altruista y cooperativo por naturaleza? En una sociedad que fomenta el individualismo y la separación, valorando la autonomía por encima del bienestar colectivo, el altruismo puede ser fundamental para retomar el contacto con nuestra verdadera naturaleza: la unidad.

¿Qué nos impulsa a colaborar con nuestros semejantes? En este artículo vamos a explorar por qué la colaboración entre seres humanos es una acción orientada a mejorar la conexión entre las personas y, sobre todo, a recuperar la conexión con uno mismo.

 

Las relaciones sociales en nuestro desarrollo

Charles Darwin definió el concepto de selección natural como principio de la evolución de las especies. Ante condiciones medioambientales adversas para los organismos, no sobreviven los más fuertes, como muchas personas creen, sino que sobreviven los que mejor se adaptan.

En esa línea y centrándonos en el ser humano, la relación con su entorno termina de estructurar las funciones neuronales del cerebro durante los primeros meses de vida, dotándolo de mayores habilidades sociales y de cooperación.

Este temprano aprendizaje social le permite llevar a cabo operaciones mentales complejas para el resto de su vida con el objetivo de ser un mejor “colaborador”, aumentando así sus posibilidades de supervivencia.

Una mayor cooperación favorece nuestro desarrollo

La cooperación entre los distintos miembros de las comunidades propicia el intercambio de información que hace posible el crecimiento individual y colectivo.

Sucede de igual forma en la naturaleza: la tierra más fértil es aquella que mayor biodiversidad alberga. A mayor intercambio de información, mayores son las probabilidades de sobrevivir.

 

«En la larga historia de la humanidad, los que aprendieron a colaborar e improvisar de forma más efectiva han prevalecido.»

Charles Darwin

 

Qué es el altruismo

El altruismo es actuar en el mejor interés de los demás por encima del propio.

Para la psicología, el altruismo es definido como una conducta voluntaria no motivada por la expectativa de recompensas externas que se fundamenta en el sentimiento innato de la empatía.

Significa realizar un cierto esfuerzo para ayudar a alguien sin ningún beneficio para sí mismo.

 

Somos altruistas desde bebés

Una investigación del Instituto Max Planck de Leipzig, Alemania, muestra cómo niños de 18 meses ayudan de forma espontánea a adultos cuando comprueban que éstos no pueden resolver una situación. Se trata de bebés que se encuentran en una etapa prelingüística, es decir, aún no se expresan con palabras.

Allí, los investigadores Michael Tomasello y Felix Warneken observaron evidencias de comportamientos altruistas en niños pequeños.

 

La cooperación es espontánea cuando la necesidad es real

Para el estudio se plantearon diversos escenarios donde un adulto claramente necesita ayuda para resolver una situación. Los bebés reaccionan de forma espontánea ayudando a personas que no conocen, sin recibir una orden ni esperar recompensa.

En el video de ejemplo se puede ver cómo Warneken está colgando ropa de una cuerda y se le cae una pinza. Trata de alcanzarla, pero no llega. El niño reacciona casi de inmediato para solucionar la situación.

En la mayoría de los casos, los niños reaccionan en menos de 10 segundos sin esperar contacto visual con el adulto. En ningún momento se les pidió ayuda directamente ni se les premió por su colaboración.

Warneken puntualiza: «En otra parte de la prueba tiré la pinza al suelo deliberadamente y no la recogían. Sólo me la dieron cuando vieron que necesitaba la pinza para completar mi objetivo, en este caso, colgar la ropa”.

 

 

Conciencia de unidad: colaboramos y evolucionamos

La colaboración nos remite a la conciencia de unidad en la que sabemos que somos parte de un todo, que no estamos separados. Todo está interconectado por lo que, finalmente, siempre estamos ante nosotros mismos.

 

«Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil.»

Jean de La Fontaine

 

Lo que percibimos del otro, primero lo vemos en nosotros mismos, por eso somos sensibles a las necesidades de los demás. Esto que está en nosotros es lo que nos impulsa a tomar acción en favor del otro.

 

Lo que hacemos al otro nos lo hacemos a nosotros mismos

La esencia del altruismo es que hacer algo por el otro nos reconforta, con lo cual, en realidad, lo hacemos por nosotros mismos. El beneficiario último de la cooperación es nuestra satisfacción por comprobar que podemos contribuir al bien común.

Aunque suponga un esfuerzo, cuando colaboramos con los demás y nos ayudamos mutuamente sin esperar reconocimiento, nos alejamos del individualismo y encarnamos la unidad.

 

«Nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo.»

Julio Cortázar

 

Hay, por tanto, un altruismo responsable y consciente que nos permite conocernos y construirnos en el progresivo proceso de interacción colaborativa con el mundo. Sin embargo, enfocarnos en ayudar al prójimo de forma desmedida e inconsciente, olvidándonos del autocuidado, puede ser contraproducente y convertirse en un patrón de conducta perjudicial.

En el primero, nos abrimos para generar vínculos; el segundo tipo de altruismo, por el contrario, es una máscara que nos ponemos para protegernos de nosotros mismos.

A través del altruismo consciente y de la colaboración con los demás, surge el beneficio mutuo que nos permite evolucionar conjuntamente.

Si bien el altruismo es un impulso innato, cultivarlo desde la conciencia de unidad nos ofrece la oportunidad de autoconocimiento y crecimiento personal. Siempre estamos ante nosotros mismos, cooperar, en definitiva, es cultivar nuestra propia felicidad.

 

 

Si quieres seguir profundizando sobre este tema, puedes acceder a este material en nuestro canal de Spotify y de Youtube:

 

Sentirnos ganadores es el resultado de una manera de ver la vida basada en la conciencia de unidad. En este podcast, Enric Corbera comparte anécdotas para invitarnos a reflexionar sobre la importancia de acoger las aparentes contradicciones de la vida.

 

Muchos asocian la competitividad con el éxito y otros defienden que éste reside en nuestra capacidad para colaborar. En este video David Corbera comparte algunas claves para integrar la competencia y la colaboración en nuestra vida.

 

 

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