La mayoría de las personas llegan a un proceso de transformación buscando alivio. Quieren que el conflicto emocional desaparezca, que el dolor se apague, que la vida vuelva a ser “normal”.
Sin embargo, cuando se observa con más profundidad, aparece otra posibilidad: comprender que ese conflicto no ha llegado para destruir nada, sino para revelar lo que todavía no se ha integrado.
En este encuentro de Destellos de Sabiduría, Enric Corbera, David Corbera y Sara Pallarès respondieron a preguntas formuladas por personas de la audiencia. Historias distintas, contextos diferentes y un denominador común: la dificultad de sostener lo que sentimos sin proyectarlo hacia fuera.
A lo largo de la conversación se fue desplegando una idea central de la Bioneuroemoción: no es el mundo el que debe cambiar para que estemos en paz. Es nuestra percepción la que necesita transformarse.
«La realidad no es lo que pasa. Es lo que tú interpretas de lo que pasa. Y esa interpretación es la que determina tu estado emocional.»
Enric Corbera
Cuando hablamos de conflicto emocional no nos referimos solo a discusiones externas o situaciones difíciles. En la mirada de la Bioneuroemoción, el conflicto aparece cuando entramos en resistencia frente a lo que está ocurriendo.
Enric lo explicó así durante el encuentro: “El dolor forma parte de la vida. El sufrimiento aparece cuando no aceptamos lo que está ocurriendo y entramos en resistencia. Queremos que la realidad sea diferente y ahí empieza el conflicto interno”.
Desde esta perspectiva, el conflicto emocional no es un castigo ni un error. Es información. Señala una incoherencia interna, una expectativa no reconocida o una herida emocional activa que busca ser vista.
David añadió una clave esencial: “El mundo no cambia porque tú quieras que cambie. Lo único que puedes cambiar es la forma en la que interpretas lo que sucede. Y esa interpretación es la que genera calma o sufrimiento”.
Así, el conflicto no está tanto en lo que ocurre fuera, sino en la manera en que lo vivimos por dentro.
Comprenderlo no es un ejercicio teórico. Tiene consecuencias prácticas. Cuando dejamos de ver el conflicto como un error y empezamos a mirarlo como información, se abre una nueva pregunta: ¿qué parte de mí está siendo llamada a transformarse?
“Mientras sigas creyendo que el problema está fuera, seguirás entregando tu poder personal”, concluyó David.

Enric profundizó en esta idea explicando que muchas personas confunden aceptar con resignarse: “Aceptar no es aguantar. Aceptar es dejar de luchar contra la experiencia. Cuando luchas contra lo que está pasando, te colocas en guerra contigo mismo. Y esa guerra interna se vive como sufrimiento”.
Cuando el conflicto emocional se interpreta como enemigo, la persona queda atrapada en una dinámica repetitiva. La misma situación se presenta con distintos rostros, pero el aprendizaje no se produce.
Solo cuando se deja de pelear contra lo que sucede, se abre un espacio real de transformación.
«Si no aprendes del conflicto, el conflicto se repite. La vida no castiga, insiste.»
Enric Corbera
Luz, una persona de la audiencia, compartió una situación familiar que le generaba mucho malestar. Explicó que cuidaba su alimentación y su salud, mientras que en su entorno familiar ocurría lo contrario. Esa diferencia le despertaba frustración, enfado y una sensación constante de querer intervenir.
Enric respondió llevando la conversación al plano simbólico: “La alimentación no es solo comida. Representa cuidado, nutrición emocional y vínculo. Cuando tú te cuidas y ves que los demás no lo hacen, aparece una sensación profunda de que no estás cuidando bien a los tuyos”.
Sara añadió un matiz clave: “Muchas veces el conflicto no es lo que el otro hace, sino la rigidez con la que nosotros queremos que las cosas sean. Ahí aparece el control disfrazado de amor”.
David agregó una reflexión esencial en el paradigma de la Bioneuroemoción: “El problema no es el comportamiento del otro. El problema es el juicio que haces sobre ti mismo cuando ves ese comportamiento”.
Desde esta perspectiva, integrar la sombra no significa tolerar todo ni renunciar a los propios valores. Significa observar qué emoción se activa cuando el otro no encaja en nuestra expectativa.
“Todo aquello que te molesta intensamente del otro habla de algo no integrado en ti”, recordó Enric.
La verdadera transformación ocurre cuando dejamos de utilizar al otro como excusa para no mirarnos.
“El verdader amor empieza cuando dejas de necesitar que el otro sea diferente para estar bien tú”, sentenció el creador de la Bioneuroemoción.
El conflicto emocional aparece cuando confundimos cuidar con dirigir la vida ajena. Integrar la sombra implica aceptar que cada persona tiene su propio proceso, incluso cuando ese proceso nos incomoda.
«Cuando quieres cambiar al otro para que esté mejor, muchas veces no es amor. Es tu necesidad de sentirte en paz. Y eso genera más conflicto.»
Enric Corbera
Durante el encuentro apareció una idea transversal que atraviesa muchas relaciones de pareja: aquello que más nos molesta del otro suele señalar aspectos internos no integrados.
Desde la mirada de la Bioneuroemoción, la pareja no llega para completarnos, sino para mostrarnos. Enric lo expresó así: “La pareja es uno de los espejos más potentes que tenemos, porque activa nuestras heridas más profundas”.
Cuando una relación genera conflicto emocional intenso, no se trata solo de incompatibilidades externas. Muchas veces se activan memorias emocionales antiguas, expectativas inconscientes y necesidades no satisfechas de la infancia.
David añadió: “Buscamos en la pareja lo que creemos que nos falta. Y cuando el otro no cumple ese papel, aparece frustración y reproche”.
La Ley del Espejo no invita a culpabilizarse, sino a observarse. A dejar de usar la relación como escenario de lucha y empezar a verla como espacio de autoconocimiento.
Sara explicó que muchas tensiones aparecen cuando proyectamos en la pareja roles que no le corresponden: “Esperamos que el otro nos dé seguridad, validación o sentido, cuando en realidad ese trabajo es interno”.
Cuando se retira la proyección, la relación cambia. No porque el otro sea diferente, sino porque dejamos de exigirle que sostenga nuestras carencias emocionales.
Muchas de las dinámicas que se activan en la pareja no nacen en la relación actual. Tienen raíces más profundas. Por eso, tras hablar del espejo de la pareja, el diálogo se desplazó de forma natural hacia el primer gran sistema de referencia emocional: la familia de origen.

Varias preguntas de la audiencia apuntaron al mismo núcleo: la relación con los padres. En esa línea, Enric sostuvo que “con los padres nadie se libra. Son nuestro primer espejo emocional. Con ellos aprendemos qué es amar, qué es sentirnos vistos y qué es sentirnos rechazados”.
Desde la Bioneuroemoción, los conflictos familiares no se entienden como errores del pasado, sino como escenarios donde se estructuran patrones relacionales que luego repetimos en pareja, trabajo y amistades.
Enric recordó: “No heredamos solo genes. Heredamos formas de sentir, de amar y de sobrevivir emocionalmente”.
Sara explicó cómo estos patrones siguen activos en la vida adulta: “Cuando empiezas a cambiar tu forma de relacionarte, muchas veces aparece culpa. Porque dejas de dar lo que dabas. Y eso se vive como si estuvieras fallando a tu sistema familiar”.
«El miedo no es perder a la familia. El miedo real es dejar de ser útil emocionalmente para los demás.»
David Corbera
Una persona de la audiencia compartió que le costaba decir no en reuniones familiares. Sentía que, si se priorizaba, decepcionaba a los demás.
Enric respondió desde su experiencia personal: “Durante años hice cosas por obligación. Hoy, si no me apetece ir a una comida familiar, no voy. No necesito justificarme. He aprendido a ser fiel a mí mismo”.
Esta fidelidad interna no busca romper vínculos. Busca dejar de sostener relaciones basadas en el sacrificio.
Cuando una persona deja de traicionarse, el sistema se reordena. A veces con conflicto. A veces con silencio. Pero siempre con mayor coherencia.
“Ser fiel a uno mismo casi siempre implica decepcionar expectativas ajenas. Y ese es uno de los grandes miedos del ego”, reconoció David.
Edurne, otra persona de la audiencia, llevó la conversación a un plano más amplio. Preguntó qué ocurre cuando miramos el mundo actual desde esta perspectiva de conciencia.
Enric respondió situando el foco en el observador: “El desorden del mundo no se arregla luchando contra él. Se transforma cuando tú pones orden en tu vida. Lo único que puedes cambiar es tu forma de observar”.
David reforzó esta idea: “No podemos cambiar la sociedad directamente. Pero sí podemos cambiar nuestra manera de relacionarnos con lo que ocurre. Esa es nuestra aportación real”.
Desde esta mirada, el conflicto emocional colectivo no se resuelve señalando culpables externos. Empieza por revisar los propios juicios, miedos y expectativas.
Enric lo sintetizó así: “Si cambias tu forma de mirar, cambias el mundo que experimentas”.
Sara recordó un principio fundamental:
«No somos solo luz. También somos oscuridad. Negar una parte no nos hace más conscientes. Nos hace más rígidos,»
Enric amplió este enfoque: “Jung decía que la única forma de reducir la oscuridad del mundo es ser consciente de la propia oscuridad. Si reprimes tu agresividad, el mundo se encargará de mostrártela fuera”.
Cuando una persona no se permite poner límites, expresar enfado o sostener su poder personal, termina viviendo situaciones externas que reflejan esa represión interna.
“No se trata de ser mejores personas, sino de ser más honestos con lo que sentimos”, aseguró la CEO de Enric Corbera Institute.
A lo largo de la conversación en Destellos de Sabiduría apareció varias veces el tema del perdón. No como un acto moral, sino como una herramienta de higiene mental.
Enric explicó: “Si crees que amar es sacrificarse, ese sacrificio acaba generando resentimiento. Y el resentimiento te mantiene atado al pasado”.
Desde la Bioneuroemoción, el perdón no consiste en justificar lo ocurrido. Consiste en soltar el juicio que mantiene viva la herida.
David lo expresó así: “Ser sabio no es tener siempre razón. Es aprender a vivir en la contradicción sin destruirte por dentro”. Enric puntualizó: “Mientras sigas juzgando, sigues atado. El perdón es libertad interna”.
Perdonar implica renunciar a la necesidad de que el otro cambie para poder estar en paz.
David añadió una reflexión importante a este hilo: “Ponerte en coherencia no es cómodo. Implica atravesar incomodidad, culpa y miedo. Pero es el precio de ser más auténtico”.
Muchas personas esperan que el trabajo interno traiga calma inmediata. Sin embargo, el proceso suele implicar un periodo de desajuste. Viejas estructuras caen antes de que aparezcan otras nuevas.
El conflicto emocional no desaparece de golpe. Se transforma en un espacio de aprendizaje. “No hay procesos lineales. Hay avances, retrocesos y nuevas comprensiones”, reconoció David.

Uno de los momentos más profundos del encuentro fue la reflexión sobre la violencia interna. Enric explicó: “Cuando reprimes tu agresividad, el mundo se vuelve agresivo para recordarte lo que no quieres integrar”.
Sara lo tradujo al plano cotidiano: “Ser excesivamente comprensivo también puede ser una forma de violencia hacia uno mismo”.
Muchas personas confunden bondad con autoabandono. Callan, ceden y se adaptan constantemente. Luego se sorprenden cuando aparecen conflictos externos intensos.
“Poner límites no es ser agresivo. Es respetarte”, concluyó Enric.
David añadió una clave práctica: “Cuando reduces el juicio hacia los demás, su juicio deja de afectarte. Empiezas a vivir con más libertad”.
“Cuando te haces responsable de tu mundo emocional, dejas de vivir a la defensiva”, agregó Sara.
El equilibrio emocional no consiste en eliminar los conflictos, sino en aprender a atravesarlos sin perder el eje interno. Cuando una persona deja de luchar contra su propia sombra, la realidad deja de ser una amenaza constante.
El conflicto emocional no es un obstáculo en el camino. Es parte del camino.
Hacia el final del encuentro apareció una idea clara: no existe transformación sin incomodidad. “No hay despertar de conciencia sin dolor”, expresó David.:
Cuando dejamos de buscar culpables y empezamos a escuchar lo que la experiencia quiere mostrarnos, algo se reorganiza. No fuera. Dentro.
Y desde ese lugar, sin imponer, sin convencer y sin salvar a nadie, la vida comienza a fluir de otra manera.
Porque cuando eliges coherencia interna, el conflicto deja de ser enemigo. Se convierte en maestro.
Este artículo es solo una breve parte de la conversación con Enric Corbera de David Corbera y Sara Pallarès -director académico y CEO, respectivamente, de Enric Corbera Institute- en el pódcast “Destellos de Sabiduría”. Puedes ver o escuchar el episodio completo “Todo empieza con tu pregunta”, aquí:
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