Herencia emocional: Cómo la memoria celular puede influir en nuestra vida

09 mayo 2023

En este artículo exploramos las hipótesis sobre la memoria celular. Analizaremos si existe evidencia científica y la propuesta metafórica de la Bioneuroemoción para este concepto.

¿Sabías que algunas investigaciones sugieren que los órganos trasplantados podrían transmitir experiencias o preferencias del donante al receptor? A este posible fenómeno se le conoce como memoria celular.

Pero ¿realmente podría el ser humano conservar huellas emocionales que van más allá de la memoria consciente? ¿Hasta qué punto las herencias emocionales pueden influir en la manera en que responde el organismo?

En este artículo diferenciamos las evidencias científicas de las hipótesis. Y también abordamos el concepto desde la perspectiva de la Bioneuroemoción, como una manera metafórica para explorar los programas inconscientes, aprendizajes, percepción y significación.

Fundamentos: tipos de memoria relevantes (procedimental, inmunológica y corporal)

Desde la Bioneuroemoción, la memoria celular es una expresión metafórica para referirnos a la posibilidad de explorar cómo ciertos aprendizajes inconscientes pueden condicionar nuestra percepción y algunas respuestas biológicas.

Para comprender mejor este planteamiento, vamos a diferenciar tres tipos de memoria relacionados, aunque no son equivalentes entre sí. Veamos:

Memoria procedimental

Es la memoria que permite al cuerpo ejecutar de forma automática las habilidades, posturas y respuestas que en su momento se aprendieron de manera consciente.

Este tipo de memoria no necesita un relato consciente ni un recuerdo específico, porque el cuerpo simplemente sabe, de manera inconsciente, cómo debería actuar.

Con la perspectiva de la  Bioneuroemoción, esto permite comprender por qué muchos automatismos se consolidan a partir de programas aprendidos de adaptación. De hecho, quizás se activan sin que nos demos cuenta.

Memoria inmunológica

Por otra parte, la memoria inmunológica es la capacidad del sistema inmunitario para reconocer un estímulo con el que ya ha tenido contacto y responder ante él con mayor rapidez y precisión.

Para hacerlo, el sistema inmunitario cuenta principalmente con linfocitos B y T de memoria, que son capaces de conservar durante años (e incluso décadas) la información necesaria para reconocer determinados antígenos.

Lo fascinante del proceso es que este funcionamiento puede servir como punto de partida para explorar cómo la interpretación de ciertas experiencias influye en la vivencia del estrés y en algunas respuestas del ser humano.

Es más, dentro de un proceso de autoindagación, la persona podría explorar qué significado les atribuye a esos síntomas, qué emociones experimenta y si reconoce patrones personales o familiares relacionados con esas situaciones.

Memoria corporal o traumática

Por otra parte, un estudio desarrollado por Bessel van der Kolk en la Boston University School of Medicine arrojó que las experiencias traumáticas pueden almacenarse como sensaciones, posturas y respuestas fisiológicas que el organismo puede volver a activar años después.

Así pues, podemos entender la memoria corporal o traumática como esa huella biológica que podría dejar una experiencia emocional intensa o una situación que se vivió como una amenaza.

Así pues, podemos entender la memoria corporal o traumática como esa huella biológica que podría dejar una experiencia emocional intensa o una situación que se vivió como una amenaza.

No significa que el recuerdo esté grabado para siempre dentro de los músculos o las fascias, tal y como si fuera un archivo. Es más bien que el sistema nervioso queda marcado por esa experiencia.

Memoria celular y herencia familiar

Memoria celular y cambios en la personalidad: ¿Existe evidencia científica?

¿Pueden las células de los órganos trasplantados transmitir información de sus donantes?

La verdad es que no existe evidencia científica sólida de que la memoria celular pueda transferir recuerdos o rasgos de personalidad de un donante a un receptor de trasplante.

Eso sí, hay varios relatos anecdóticos impactantes, como personas que desarrollan nuevos gustos musicales o antojos de comida tras recibir un órgano.

No obstante, la comunidad científica atribuye estos cambios a factores biológicos y psicológicos propios del proceso de trasplante, no al almacenamiento de la conciencia en las células del órgano.

Por ejemplo, en los datos que muestran algunas investigaciones debatidas, los receptores pueden llegar a experimentar recuerdos, comportamientos e incluso hábitos que solían pertenecer al donante, pero no está comprobado por la ciencia.

Entonces, ¿pueden las células de los órganos trasplantados transmitir información de sus donantes?

Como venimos mencionando, no hay estudios concluyentes que afirmen científicamente que un órgano trasplantado pueda transmitir recuerdos, preferencias o rasgos de personalidad de su donante.

Sin embargo, algunos investigadores han explorado esta posibilidad.

Por ejemplo, en 2002, Paul Pearsall, Gary Schwartz y Linda Russek analizaron diez casos de trasplantes de corazón o de corazón y pulmón. Encontraron ciertas coincidencias entre los cambios que relataban los receptores y algunas características de sus donantes, como:

  • Preferencias musicales o alimentarias que antes no existían.
  • Intereses artísticos y recreativos que aparecían sin explicación aparente.
  • Sensaciones o percepciones vinculadas directamente al donante.
  • Cambios en el comportamiento o la personalidad que los propios receptores notaban.

A partir de sus observaciones, dichos autores plantearon la memoria celular como una posible explicación ante estos cambios de hábitos, pero el estudio no logró demostrarla.

La muestra era muy pequeña, no había grupo de control y los resultados se basaban únicamente en testimonios.

Por eso, la idea de que un órgano pueda transmitir recuerdos sigue siendo una hipótesis sin confirmación científica.

Testimonios y relatos (trasplantes y memoria)

Los relatos sobre herencia emocional y memoria celular son fascinantes, pero no dejan de ser solo relatos sin sustento científico. No obstante, a continuación, te dejamos algunos de los más debatidos:

  • Por ejemplo, en su libro The Heart’s Code (1998), el Dr. Paul Pearsall recopiló experiencias de pacientes trasplantados de corazón. Uno de los casos más conocidos es el de Claire Sylvia.
  • En su autobiografía A Change of Heart (1997), relata que, tras la operación, comenzó a sentir atracción por la cerveza.
  • Otro caso es el de la actriz francesa Charlotte Valandrey, quien luego de su trasplante de corazón en 2003 experimentó, entre otras cosas, cambios en sus gustos.

Como puedes ver, estos testimonios pueden resultar llamativos y abrir preguntas sobre la experiencia subjetiva de quienes reciben un trasplante.

Sin embargo, son relatos personales, no pruebas fiables de que un órgano conserve o transmita la memoria de su donante.

Memoria celular: ¿Cómo se interpreta desde la Bioneuroemoción y la epigenética?

Cuando hablamos de memoria celular desde la Bioneuroemoción, lo hacemos como una metáfora para explorar cómo los aprendizajes inconscientes influyen en nuestra percepción y en la forma de responder ante determinadas situaciones.

En otras palabras, a través de la experiencia, el sistema nervioso podría de alguna manera consolidar respuestas automáticas y activar mecanismos de alerta o protección cuando interpreta que una situación se parece a otra ya vivida.

¿Qué aporta realmente la epigenética?

La epigenética, por su parte, estudia cómo diversos factores biológicos y ambientales pueden influir en la regulación de los genes sin modificar la secuencia del ADN.

Cabe aclarar que entre estos factores se investigan algunos tipos de estrés, aunque esto no significa que un conflicto emocional específico altere directamente la expresión genética.

Ahora bien, estos conocimientos pueden servir como punto de partida para indagar en los patrones inconscientes con los que interpretamos nuestras experiencias.

Bioneuroemoción: cómo abordar las huellas emocionales

Tanto las experiencias personales como los aprendizajes recibidos del sistema familiar pueden influir en tu manera de percibir el mundo y relacionarte con él. Sin embargo, conviene distinguirlos:

  • Los aprendizajes personales se construyen a partir de las experiencias que has vivido y del significado que les has atribuido.
  • La herencia emocional hace referencia a patrones aprendidos dentro del sistema familiar y del contexto transgeneracional.

Desde la Bioneuroemoción, explorar estos programas inconscientes no significa buscar culpables ni atribuir una enfermedad a un conflicto emocional.

Se trata de observar qué significado damos a lo que vivimos, reconocer los patrones que repetimos y abrirnos a otras formas de percibir y responder.

Reconocer estos programas inconscientes permite cuestionarlos y contemplar nuevas maneras de responder ante las emociones que vivimos.

memoria celular desde la bioneuroemocion

Usar la autoindagación para actualizar los patrones que condicionan el presente

Ante una situación actual que pueda incomodarte, la pregunta útil no es ¿cómo me quito esta emoción?, ya que más bien deberás cambiar la mirada ante el evento para replantearte, entre otras cosas, lo siguiente:

  • ¿Desde qué interpretación estoy percibiendo esta situación?
  • ¿Qué patrón se está repitiendo y del cual no me había dado cuenta?
  • ¿Qué programa inconsciente puede estar todavía operando en mí?

Cuando obtienes esta nueva perspectiva, podrás actuar con coherencia emocional, lo que te ayudará a convertir las crisis en oportunidades de aprendizaje para responder de una manera coherente y más consciente.

 

Con ejemplos en vivo en este video, David Corbera habla sobre cómo las experiencias de nuestra familia pueden afectar nuestra personalidad y cómo podemos aprender de nuestro entorno familiar.

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Diplomado en Bioneuroemoción®

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la memoria celular?

En su uso más popular, se refiere a la idea de que el cuerpo puede conservar información emocional o experiencial más allá del recuerdo consciente.

En el terreno científico, sin embargo, el término se acerca más a conceptos ya documentados como la memoria inmunológica o la memoria procedimental.

¿Existe evidencia científica de que los trasplantes transmitan recuerdos?

Hay testimonios y series de casos, como los documentados por Paul Pearsall, en los que receptores de órganos describen cambios de preferencias o sensaciones que parecen resonar con la historia del donante.

Lo que sería una puerta abierta a un debate más abierto sobre el peso de la herencia emocional.

¿Las células podrían tener memoria emocional?

Hasta hoy, no hay evidencia científica suficiente para afirmar que las células almacenen emociones o recuerdos como lo hace el cerebro. La biología reconoce fenómenos como la memoria inmunológica y la memoria epigenética, pero estos mecanismos no equivalen a una memoria emocional.

Desde la perspectiva de la Bioneuroemoción, la expresión memoria celular se utiliza de manera metafórica para explorar cómo las experiencias vividas, los aprendizajes inconscientes y la historia familiar pueden influir en la percepción y en la forma de responder ante determinadas situaciones.

Continúa profundizando

En esta conferencia, Enric Corbera nos invita a explorar el concepto de herencia emocional y cómo romper esos lazos heredados desde la mirada de la Bioneuroemoción.

Referencias

Fuentes consultadas para escribir el post

  • https://www.simplypsychology.com/articles/trauma-stored-in-body
  • https://www.besselvanderkolk.com/resources/the-body-keeps-the-score
  • https://books.google.ru/books/about/The_Heart_s_Code.html?id=MjI8AAAACAAJ&redir_esc=y
  • https://www.elsevier.es/es-revista-pediatrics-10-articulo-vacunaciones-recuerdo-puede-memoria-inmunologica-X0210572109462050
  • https://www.micof.es/ver/33898/.html
Imágenes extraídas de Pixabay.
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