Positividad: Cuando nada es seguro, todo es posible

24 noviembre 2022

Buscamos certezas siempre, abrirnos a la incertidumbre con paz requiere un compromiso mental y emocional. Rehuyendo de los mensajes superficiales que imponen una actitud falsamente positiva, es bueno recordar, sin embargo, que siempre podemos decidir el modo en que afrontamos las circunstancias de la vida.

¿Cómo soportar la incertidumbre? Más aún ¿se puede torcer el devenir de lo que nos sucede y hacerlo con una sonrisa? En este artículo exploraremos algunos recursos internos que podemos observar para generar un estado de bienestar. Y cultivar una actitud que nos permita ver “el vaso medio lleno” de la vida. 

 

Este podcast nos ayuda a entender que la felicidad no es un lugar al que llegar sino que siempre está presente. Por eso, cuando no la experimentamos hemos de atender lo que puede estar bloqueándola.

 

En esta conferencia, Enric Corbera expone los hábitos que favorecen el logro del éxito en las diferentes áreas de nuestra vida y explica cómo transformar los obstáculos en oportunidades.

 

Qué es y qué no es la positividad 

 

La positividad es un estado mental caracterizado por la aceptación y una actitud optimista. A diferencia de la felicidad, que es un estado transitorio, se trata de tener un enfoque constructivo que perdura independientemente de las circunstancias externas y que siempre podemos elegir.

Sin embargo, hay una idea bastante instalada: «hay que evitar el mal ánimo y los pensamientos negativos con una actitud positiva y pensamientos positivos.  Reemplazar la angustia o el dolor con visualizaciones de abundancia y felicidad»

La falacia de esta “positividad tóxica» o «positivismo tóxico” es que rechaza las emociones «negativas». No afronta ni resuelve las causas de ese malestar, sino que pospone y tapa el origen de un conflicto que busca ser atendido.

Tomar esta estrategia como un modo de evasión no te convierte en una persona positiva. Solo posterga la solución o disimula el desafío. Pero, tal vez, lo más importante es que no permite reconocer e interiorizar las enseñanzas de las dificultades, la sabiduría que se esconde tras los errores o los fracasos.

 

La positividad y la naturaleza cambiante de la vida

 

Muchas veces soñamos “positivamente” y en realidad se trata de la ilusión de que tenemos el control

 

 

Tener expectativas positivas y fantasear, no es negativo en sí mismo, ya que nos motiva. Sin embargo, son perjudiciales si esperamos que se cumplan tal como las imaginamos, pues la realidad rara vez se ajusta a lo que esperamos

Además, generamos expectativas en base a lo que conocemos, por lo tanto siempre son limitadas. Es decir, si soltamos la necesidad de que se cumplan nuestras expectativas, accederemos a posibilidades que no podemos concebir con nuestra conciencia actual. Y, muchas veces, lo que nos trae la vida es infinitamente mejor de lo que éramos capaces de imaginar. 

 

“No basta con pensar, ni siquiera con pensar positivamente. ¡Hay que ponerse manos a la obra!”

Frases de Elsa Punset

 

Aunque parezca increíble, la seguridad de lo conocido nos llena de limitaciones y miedos ya que nos impide crecer. La deseada zona de confort no nos permite desarrollar la confianza en nosotros mismos, labrada al ritmo de los desafíos.

 

¿El miedo nos impide ser positivos?

 

Resulta bastante inverosímil pensar que podemos ser positivos pese a tener miedo. A esta sombra que nos acecha la podemos tomar, sin embargo, como un obstáculo o como una guía.

Saber que la fuente de nuestra confianza no está afuera sino en nuestros atributos espirituales y emocionales, podría ser una manera muy práctica, no sólo de sobrevivir sino de contrarrestar la energía debilitante del miedo.

 

La incertidumbre: otra amenaza al positivismo 

 

La incertidumbre también tiene mala fama porque la asociamos a no poder dominar o controlar nuestras circunstancias. Y nada más cierto cuando la miramos desde la mente egoica.

Esta lucha nos agota y nos traslada al futuro, que indefectiblemente está en el afuera. A su vez, resignarnos a no poder hacer nada nos convierte en víctimas y nos quita la creatividad que nos puede dar la positividad.

 

 

El miedo a sentir es miedo a vivir, realmente nunca podemos prever lo que va a suceder. Cuando no miramos desde la mente egoica, sino desde el Ser, que se sabe conectado con todo e integra la incertidumbre, aprendemos a bailar con las circunstancias.

 

“Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estático viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales. Ese es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante.” 

Carl Rogers

 

Bioneuroemoción: cómo ser más positivos 

 

Percibir la incertidumbre como una oportunidad y no como una amenaza nos vincula con un concepto central de la Bioneuroemoción, el de la conciencia de unidad. Esto es: no es que el otro no exista, sino que lo que percibimos en los demás tiene que ver con nosotros.

Paradójicamente, esta mirada es la que nos devuelve el control sobre nuestra vida y es la clave de la positividad. No estamos a merced de las circunstancias sino que podemos influir en nuestras experiencias decidiendo cómo verlas y vivirlas. 

La aceptación 

 

El camino del medio, el que da paz, y no la ilusoria euforia, es la aceptación. En ella se basa la positividad.

El inicio de todo proceso de cambio está en aceptar que no podemos cambiar lo que nos ha sucedido, las situaciones que vivimos y a las personas que nos rodean. Y, mucho menos la naturaleza dinámica de la vida.

Solo tenemos el poder de cambiarnos a nosotros mismos, de transformarnos en ese devenir que nos propone la vida. Como escribió Marcel Proust: “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”.

 

 

Soltar el control 

 

No existe la suerte, el destino o el karma, tomados como conceptos deterministas basados en fuerzas externas. El método de la Bioneuroemoción propone otro camino.

Es tomar conciencia de la información que nos ofrecen las circunstancias y transformarlas desde y en nuestro interior. Se requiere compromiso, responsabilidad y perseverancia, sabiendo que todo puede ser para nuestra evolución.

 

“No es en los astros donde está escrito nuestro destino, 

sino en nosotros mismos”.

William Shakespeare

 

Si tenemos certeza, soltamos el control (ya no lo necesitamos), lo que nos lleva a la positividad que reside en nuestro interior. Esto resulta imprescindible para acceder a las posibilidades latentes en la incertidumbre.

 

El aprendizaje que nos permite la positividad 

 

Es fácil confundir aceptación con resignación, la diferencia la podemos observar por el tipo de emoción que nos genera. La primera tiene una cuota de optimismo. La resignación nos inmoviliza en el victimismo e incluye el temor de vernos obligados a tolerar situaciones que nos perjudican.

 

 

La aceptación va más allá de “ver el vaso medio lleno”. Implica una actitud proactiva de aprovechar la oportunidad de aprendizaje que nos da una situación

También requiere la madurez emocional de reconocer nuestra parte de responsabilidad en la generación de los conflictos que vivimos.

 

Conclusión 

 

Cuando desarrollamos nuestra capacidad de observar con conciencia, podemos reconocer algo fundamental. La manera en la que experimentamos nuestra realidad cotidiana depende en gran medida de cómo decidamos observarla.

Ello nos permite comprobar que es posible torcer el devenir de lo que nos sucede, e incluso hacerlo sin perder el enfoque positivo que nos aporta la certeza y la confianza necesarias para transformarnos y crecer a través de cualquier circunstancia.

 

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