Locus de control: una herramienta para tomar las riendas de tu vida

Explicación detallada del locus de control (interno vs externo), ejemplos prácticos, test corto y ejercicios para aplicar un enfoque más proactivo en tu vida.

13 julio 2024

Explicación detallada del locus de control (interno vs externo), ejemplos prácticos, test corto y ejercicios para aplicar un enfoque más proactivo en tu vida.

Cuando algo se complica, ¿dónde pones la causa: en lo que hiciste tú, en lo que hicieron los demás o en una suerte que parece decidir por ti?

El locus de control describe dónde creemos que está la capacidad de influir en los resultados de nuestra vida: en nuestras decisiones y acciones o, principalmente, en factores externos.

No se trata de pensar que todo depende de ti, sino de reconocer qué puedes transformar, en qué puedes influir y qué necesitas aceptar.

Y cuando aprendemos a observar esta percepción, podemos empezar a cuestionar el lugar desde el que afrontamos las dificultades y recuperar capacidad de elección, incluso cuando no podemos cambiar lo sucedido.

¿Qué significa el locus de control?

A menudo abreviado LC, el locus de control es la percepción que tenemos sobre aquello que influye en los resultados de nuestra vida. Podemos considerar que dependen principalmente de nuestras decisiones y acciones o atribuirlos, sobre todo, a factores externos.

El concepto fue desarrollado en los años 60 por el psicólogo estadounidense Julian B. Rotter dentro de su teoría del aprendizaje social.

Según Rotter, nuestras experiencias generan expectativas. Si predomina una orientación interna, solemos considerar que nuestras decisiones, nuestro esfuerzo y nuestra manera de actuar influyen en los resultados que obtenemos.

Si predomina una orientación externa, tendemos a considerar que nuestros resultados dependen principalmente de los demás, la suerte, el azar o las circunstancias.

El problema aparece cuando esa lectura se vuelve automática y dejamos de ver la parte que sí nos pertenece: cómo interpretamos, qué elegimos y qué sostenemos.

Locus interno y externo: un continuo, no dos etiquetas

Siguiendo con el concepto, Rotter no clasificó a las personas en dos categorías cerradas. Planteó el locus de control como un continuo entre una orientación interna y otra externa.

Podemos acercarnos más a una u otra dependiendo del contexto, la experiencia y el momento vital.

  • Locus de control interno: percibimos que nuestras decisiones, habilidades y acciones influyen en los resultados que obtenemos.
  • Locus de control externo: consideramos que lo ocurrido depende principalmente de la suerte, el destino, las circunstancias o las decisiones de otras personas.

Estas dos orientaciones forman parte de un continuo. Una mirada flexible nos permite distinguir qué depende de nosotros, en qué podemos influir y qué necesitamos aceptar porque escapa a nuestro control

Hablamos de una percepción, no necesariamente de una descripción exacta de la realidad.

A veces creemos tener menos capacidad de acción de la que realmente poseemos. En otras ocasiones, nos responsabilizamos de acontecimientos que nunca estuvieron en nuestras manos.

El locus de control es un concepto procedente de la psicología. Desde la Bioneuroemoción, lo utilizamos para observar desde dónde interpretamos una experiencia y recuperar nuestra capacidad de responder, sin caer en la impotencia ni en la culpabilización.

locus de control, cerebro

¿De qué forma lo que vivimos tiene que ver con nosotros mismos?

Cuando algo nos afecta, solemos preguntarnos quién o qué ha sido responsable. Si orientamos la respuesta hacia fuera, podemos atribuir lo ocurrido a otras personas, la suerte o las circunstancias.

Si miramos hacia dentro, reconocemos cómo nuestras decisiones, interpretaciones y conductas han influido en los resultados o en nuestra manera de vivir la situación.

Ninguna de estas miradas explica por sí sola toda la experiencia: lo que vivimos suele surgir del encuentro entre las circunstancias y nuestra forma de responder a ellas.

Veámoslo así: Imagina que no te eligen para un ascenso. Desde un locus externo podrías pensar: «Mi jefe nunca reconoce lo que hago; esforzarme no sirve de nada». Desde uno interno, podrías preguntarte: «¿Qué habilidades necesito desarrollar?, ¿he comunicado mis aspiraciones?, ¿puedo solicitar una devolución concreta?». 

Como puedes ver, la segunda mirada no niega que pueda haber favoritismo o decisiones injustas. Simplemente evita entregar a esas circunstancias todo tu poder de acción.

Las consecuencias de pensar en motivos externos

Es posible que cuando sientes que nada de lo que haces puede cambiar tu realidad, dejes de buscar alternativas. No porque no existan, sino porque has aprendido a creer que intentarlo no servirá de nada. Esta mirada puede llevarte a:

  • Esperar que otros cambien para poder sentirte bien.
  • Repetir respuestas que no funcionan sin revisar tus decisiones o límites.
  • Restar valor a tus logros, atribuyéndolos únicamente a la suerte.
  • Centrar toda la explicación en los demás o en las circunstancias y dejar de reconocer las decisiones que todavía están en tus manos.

Esta sensación de impotencia se relaciona con la indefensión aprendida y puede afectar la motivación y la forma de afrontar las dificultades. Además, diversos estudios asocian el locus externo con una mayor presencia de ansiedad y depresión, aunque esto no implica que sea su causa directa. 

Sin embargo, no todo depende de ti. Reconocer una injusticia, una pérdida o una decisión ajena te protege de asumir una culpa que no te corresponde.

La pregunta para la autoindagación sería: ¿qué parte de esta situación no puedo cambiar y qué acción sí está en mis manos en este momento?

que es el locus de control

El poder del locus de control interno

Desarrollar un locus de control interno significa reconocer que tus decisiones y respuestas influyen en el rumbo de tu vida. No te otorga poder sobre todo lo que sucede, pero sí evita que cedas a las circunstancias la parte que aún te pertenece.

Esta perspectiva puede favorecer la persistencia y está asociada con una mayor sensación de autoeficacia. El locus de control se refiere a la creencia sobre si nuestras acciones influyen en los resultados. La autoeficacia alude a cuánta confianza tenemos en nuestra capacidad para realizar una acción determinada.

Como explicó Albert Bandura, la confianza en nuestras capacidades influye en el esfuerzo que dedicamos y en cuánto tiempo perseveramos. Desde la Bioneuroemoción, la pregunta cambia de «¿quién tiene la culpa?» a una más transformadora: «¿Qué me está mostrando esta experiencia acerca de mí y desde qué creencias la estoy interpretando?»

Algunos beneficios del locus de control interno

  • Te ayuda a perseverar: si una estrategia no funciona, buscas otra en lugar de concluir que nada puede cambiar.
  • Fortalece la autoeficacia: cada acción posible se convierte en una evidencia de que cuentas con recursos para afrontar lo que vives.
  • Favorece el aprendizaje: ante un error, revisas tus decisiones sin convertirlo en una sentencia sobre tu valor.
  • Favorece una mayor autonomía emocional: ayuda a expresar necesidades, tomar decisiones y establecer límites sin dejar todo el bienestar en manos de los demás.
  • Amplía la búsqueda de alternativas: pasas de repetir «no puedo» a preguntarte «¿qué opción todavía no he considerado?». Eso te ayuda a ver otros escenarios, incluso donde no lo creías posible.

Así, aquello que te incomoda deja de ser únicamente un obstáculo y puede convertirse en una oportunidad de autoindagación. No para culparte, sino para descubrir dónde aún puedes elegir.

¿Cuándo el locus interno puede ser contraproducente?

La responsabilidad pierde fuerza cuando se convierte en esto: todo depende de mí. Un locus interno extremo no te hace más libre. Te carga con lo que no era tuyo, como el azar, el contexto, lo que el otro decidió.

Entonces la pregunta deja de ser «¿qué puedo hacer?» y se vuelve «¿qué hice mal?». Además, suelen aparecer la autoexigencia, la culpa y el arrepentimiento por resultados que no estaban solo en tus manos.

Algunas investigaciones sobre el tema relacionan una orientación interna más alta con más arrepentimiento tras ciertas decisiones desfavorables.

Así pues, conviene revisar esta mirada si:

  • Te haces cargo de las emociones o las conductas de los demás.
  • Cada resultado adverso lo lees como un fracaso personal.
  • Te exiges anticipar lo imprevisible.
  • No pides ayuda porque “deberías poder con todo”.

El equilibrio consiste en asumir tu participación sin apropiarte de toda la causa. Puedes partir de preguntas como: ¿qué dependía de mí?, ¿qué pertenecía al contexto o a los demás?, ¿qué puedo aprender sin maltratarme?

Responsabilizarte puede abrirte una puerta de bienestar emocional, mientras que culpabilizarte te deja encerrado en lo que ya no se puede cambiar.

«Si la persona percibe que el acontecimiento depende de su propia conducta, hablamos de una creencia en el control interno».

Julian B. Rotter

Cómo aplicar el locus de control: ejercicios prácticos

Cambiar la forma en la que afrontas tus experiencias requiere aprender a diferenciar los hechos, la interpretación que haces de ellos y tu capacidad real de respuesta.

  1. Registra la situación durante cinco minutos. Cuando algo te altere, escribe qué ocurrió sin añadir juicios. Después anota qué pensaste y sentiste. Repetir este ejercicio te ayudará a observar si existen patrones o creencias que influyen en tu manera de interpretar lo sucedido.
  2. Revisa dónde colocas el control. Pregúntate: «¿Estoy atribuyendo toda la responsabilidad a los demás?», «¿me estoy culpando por algo incontrolable?». Separa la respuesta en tres columnas: depende de mí, puedo influir y necesito aceptar.
  3. Practica una reatribución más equilibrada. Cuestiona el pensamiento «no puedo hacer nada» y busca una interpretación realista: «No puedo controlar esta situación, pero sí puedo decidir cómo responder». No se trata de pensar en positivo, sino de ampliar tu mirada.
  4. Define una acción pequeña. Elige algo que puedas realizar en las próximas 24 horas: iniciar una conversación, pedir ayuda, establecer un límite o buscar información. Una acción concreta fortalece más tu confianza que una intención abstracta.
  5. Revisa lo aprendido. Observa qué cambió, qué no dependía de ti y qué aprendiste. Así evitas medir tu avance solo por el resultado final y comienzas a valorar también tu capacidad de actuar.

La Bioneuroemoción te invita a dejar de preguntar únicamente «¿por qué me hacen esto?» para explorar desde ladistancia emocional: «¿desde qué creencia lo estoy interpretando y qué respuesta diferente quiero elegir?»

Ejemplos prácticos en la pareja, el trabajo y la salud

El concepto se comprende mejor cuando lo llevamos a situaciones reales. Veamos algunos de ellos:

En la pareja

Imagina que tu pareja llega tarde a una cita importante. Desde un locus externo podrías reaccionar: «Siempre haces lo mismo; es tu culpa que me sienta así».

Una respuesta más consciente sería: «Cuando has llegado tarde, me he sentido herido/a porque he interpretado que esta cita no era importante para ti. Necesito que me avises si vuelve a ocurrir».

De ese modo no justificas su conducta ni niegas tu malestar: expresas lo que sientes, haces una petición y decides qué límite establecer si se repite.

En el trabajo

En este ejemplo, imagina que no te eligen para un proyecto que deseabas. Puedes quedarte en «mi jefe nunca valora lo que hago» o preguntar: «Me gustaría participar en futuros proyectos. ¿Qué habilidades necesito demostrar para que me tengan en cuenta?».

La decisión final no depende de ti, pero sí puedes solicitar información, comunicar tus aspiraciones y prepararte para nuevas oportunidades.

En la salud

Ahora piensa que recibes un diagnóstico indeseado. Aplicar un locus interno no significa creer que provocaste la enfermedad ni que puedes curarla únicamente con tu actitud. Significa preguntarte: «¿Qué decisiones puedo tomar para cuidarme?».

Seguir las indicaciones médicas, pedir una segunda opinión cuando sea necesario, descansar o buscar apoyo son formas de recuperar capacidad de acción sin asumir una culpa que no te corresponde.

Cómo aplicar los tipos de locus de control: un ejemplo

Siguiendo con los ejemplos anteriores, imagina que tu pareja llega tarde a una cita importante y te sientes herido y frustrado. No puedes cambiar lo ocurrido, pero sí elegir desde dónde expresas tu malestar y qué haces después.

Desde un LC externo lo podríamos afrontar así:

  • «Siempre me haces esto. Nunca respetas mi tiempo».
  • «Es tu culpa que me sienta así».

Estas respuestas colocan toda la solución en manos del otro: solo podremos sentirnos bien si cambia. Además, palabras como «siempre» o «nunca» convierten un hecho concreto en una acusación y dificultan el diálogo.

Así aumentan la pasividad: culpamos, pero no expresamos claramente qué necesitamos ni qué decisión podemos tomar.

Aplicando un LC interno:

  • «Me siento herido porque esta cita era importante para mí».
  • «Necesito que me avises cuando vayas a llegar tarde».
  • «Te propongo que planifiquemos las próximas citas con más tiempo».

Cuando asumes un locus interno, no justificas la impuntualidad ni te responsabilizas por la conducta de tu pareja. Te responsabilizas de observar cómo interpretas lo ocurrido, de expresar lo que necesitas y de decidir qué límite quieres establecer.

Así abandonas la lucha por encontrar culpables y abres espacio para una comunicación más clara. Puedes reutilizar esta plantilla en cualquier conflicto para que tengas una mirada más amplia desde otra perspectiva:

Paso Plantilla Función
Yo siento… «Me siento ___ cuando ocurre ___». Nombras tu emoción sin atacar ni etiquetar al otro.
Necesito… «Para mí es importante ___». Expresas la necesidad o el valor que hay detrás del malestar.
Propongo… «¿Podemos acordar ___?». Transformas la queja en una acción concreta y posible.
Mi límite es… «Si vuelve a ocurrir, decidiré ___». Aclaras qué harás tú, sin utilizar el límite como amenaza.

La diferencia es profunda, ya que desde un locus externo, puedes esperar que el otro cambie para dejar de sentir malestar. Desde un locus interno, observas cómo estás interpretando lo ocurrido y eliges cómo quieres responder.

locus de control externo e interno

Cómo saber si tu locus es interno o externo: test corto

Las siguientes afirmaciones pueden ayudarte a observar dónde sitúas habitualmente tu capacidad de acción. No constituyen una prueba psicológica ni ofrecen un diagnóstico, sino que son una propuesta de autoobservación.

Valora cada afirmación del 1 al 5:

  • 1: nunca o casi nunca.
  • 2: pocas veces.
  • 3: algunas veces.
  • 4: con frecuencia.
  • 5: siempre o casi siempre.
N.º Afirmación
1 Cuando algo no sale como esperaba, reviso qué podría hacer de otra manera.
2 Siento que mi vida depende principalmente de la suerte o de las decisiones ajenas.
3 Ante una dificultad, busco al menos una acción que esté en mis manos.
4 Creo que esforzarme sirve de poco si las circunstancias no están a mi favor.
5 Reconozco mis logros sin atribuirlos únicamente a la casualidad.
6 Necesito que otras personas cambien para poder sentirme bien.
7 Puedo aceptar lo incontrolable sin renunciar a decidir mi siguiente paso.
8 Cuando algo me afecta, suelo buscar primero a quién culpar.

Cómo interpretar el resultado

Suma por separado tus respuestas:

  • Puntuación interna: ítems 1, 3, 5 y 7.
  • Puntuación externa: ítems 2, 4, 6 y 8.

Si la puntuación interna es mayor, es posible que suelas reconocer tu capacidad para influir en lo que vives. Y si lo que predomina es la externa, quizá tiendas a sentir que tus resultados están en manos de las circunstancias o de otras personas. Si ambas son similares, tu posición puede variar según el contexto.

No utilices el resultado para etiquetarte. Y si esta exploración despierta un malestar intenso, sentimientos persistentes de impotencia o afecta tu vida cotidiana, no está de más que consultes con un profesional de la salud mental para que te oriente.

Elegir ser protagonista: el siguiente paso

Elegir ser protagonista comienza cuando reconoces la capacidad de acción que todavía conservas, incluso en medio de circunstancias que no puedes modificar. Así, dejas de esperar que el pasado o los demás cambien para empezar a responder de una manera diferente.

Puedes empezar hoy:

  1. Observa tu posición: detecta cuándo piensas «no puedo hacer nada» o «todo es culpa de alguien más».
  2. Cuestiona tu interpretación: pregúntate qué creencia sostiene esa mirada y si existe otra manera de comprender lo sucedido.
  3. Elige una acción posible: expresa una necesidad, establece un límite, pide ayuda o cambia una respuesta que ya no te funciona.
  4. Evalúa sin castigarte: si el resultado no es el esperado, revisa lo aprendido en lugar de convertirlo en una prueba de incapacidad.

Si quieres profundizar en la identificación de patrones inconscientes y aprender herramientas para cambiar tu percepción, puedes conocer el Curso de Introducción a la Bioneuroemoción, que te acercará a una respuesta más consciente ante las experiencias.

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Resolvemos tus dudas

Preguntas frecuentes

¿Qué significa locus de control?

Es la percepción que tenemos sobre aquello que influye en los resultados de nuestra vida. Julian B. Rotter distinguió entre una orientación interna —reconocemos la influencia de nuestras decisiones y acciones— y otra externa —consideramos que los resultados dependen principalmente de la suerte, las circunstancias o los demás—.

Es una interpretación y no siempre refleja con exactitud la realidad.

¿Qué es LC en una persona?

LC es la abreviatura de locus de control. Se manifiesta en cómo una persona explica sus resultados: puede reconocer la influencia de sus decisiones y acciones o considerar que dependen principalmente de factores externos. Ambas orientaciones pueden variar según la situación y el momento vital.

¿Qué quiere decir locus?

Locus significa «lugar» o «ubicación» en latín. En psicología, señala el lugar (interno o externo) donde una persona percibe que se encuentra la causa de sus resultados.

¿Cómo saber si mi locus de control es interno o externo?

Observa cómo explicas tus éxitos y dificultades: ¿reconoces tus decisiones o atribuyes todo a la suerte y a los demás? El test corto de este artículo puede orientarte. Si la sensación de impotencia es persistente o afecta tu bienestar, consulta con un profesional.

¿Se puede cambiar el locus de control?

Sí, esta percepción puede volverse más flexible mediante la práctica y, cuando sea necesario, el acompañamiento psicológico. Puedes comenzar registrando tus atribuciones, definiendo pequeñas acciones bajo tu control y aprendiendo a distinguir responsabilidad, influencia y aceptación.

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Referencias

Fuentes consultadas para escribir el post

  • https://es.wikipedia.org/wiki/Julian_B._Rotter
  • https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/5340840/
  • https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4920136/
  • https://pure.uvt.nl/ws/portalfiles/portal/62140030/SP_Zeelenberg_internal_locus_of_control_PaID_2022.pdf 
  • https://www.nature.com/articles/s41598-025-91522-x
  • https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/014664027890002

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