19 Julio 2016

Somos colaboradores

Somos colaboradores

El ser humano es sociable y cooperativo por naturaleza.

Sin embargo, vivimos en una sociedad que potencia la individualización y favorece la sensación de separación olvidando que nuestra capacidad de adaptación y nuestra aptitud innata para colaborar con nuestros semejantes han permitido millones de años de evolución. 

Una investigación de Antropología Evolutiva del Instituto Max Planck de Leipzig muestra como niños de 18 meses ayudan de forma espontánea a adultos cuando comprueban que éstos no resuelven la situación. Se trata de bebés que todavía llevan pañales y que se encuentran en etapa prelingüística, es decir, aún no se expresan con palabras.

Los investigadores Michael Tomasello del Max Planck Institute y Felix Warneken profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard presentaron el estudio “Baby’s helping hand” en el que demostraban evidencias de comportamientos altruistas en niños pequeños.

Para el estudio se plantearon diversos escenarios en los cuales un adulto claramente necesita ayuda para resolver una situación. Los bebés reaccionan ayudando a personas que no conocen de forma espontánea sin recibir una orden ni esperar recompensa.

En el video de ejemplo se puede ver cómo Warneken está colgando ropa de una cuerda y se le cae una pinza. Trata de alcanzarla pero no llega. El niño reacciona casi de inmediato para solucionar la situación. En la mayoría de los casos los niños reaccionan en menos de 10 segundos sin esperar contacto visual con el adulto. En ninguno momento se les pidió ayuda directamente a los niños ni se les premió por su colaboración.

Warneken puntualiza: "En otra parte de la prueba tiré la pinza al suelo deliberadamente y no la recogían. Sólo me la dieron cuando vieron que necesitaba la pinza para completar mi objetivo, en este caso, colgar la ropa”.

La situación de colgar la ropa en una cuerda puede resultar algo familiar para los bebés por eso también se hizo la prueba en otros escenarios menos reconocibles: “Uno de ellos era una caja con una tapa para recuperar objetos en el interior de la caja. Warneken deja caer accidentalmente una cuchara dentro y finge que no sabe cómo acceder a ella. Una vez más, los niños sólo ayudaban a Warneken a recuperar la cuchara si él estaba luchando para conseguirlo, a diferencia de cuando Warneken tiró la cuchara en su interior de forma deliberada.

Realizar un cierto esfuerzo para ayudar a alguien, sin ningún beneficio para sí mismo, se llama altruismo. Hasta ahora, sólo los seres humanos han demostrado ser altruistas. Otro estudio paralelo con chimpancés muestra que también tienen comportamientos colaborativos sin recompensa aunque en menor medida y cooperan de forma clara a la hora de conseguir alimentos.

Desde el punto de vista de la Bioneuroemoción sabemos que podemos estar en competencia o en colaboración. Si estamos en competencia nuestros campos magnéticos muestran incoherencia.

En una de las recientes conferencias, Creencias Conscientes: El Camino a la libertad emocional (https://www.youtube.com/watch?v=5EGbOSoyl5I) Enric Corbera nos recuerda que la biología siempre colabora: “¿Se imaginan una célula que diga: esto le toca hacerlo a una célula del corazón? Ya espabilarán. Todo nuestro organismo funciona porque están en coherencia”.

Cuando colaboramos con los demás, mantenemos una relación de compañerismo y nos ayudamos mutuamente sin esperar reconocimiento, no hay egoísmo. Nos alejamos de la individualidad, nace la unidad, la cooperación, el auténtico altruismo.

Fuente:

https://www.mpg.de/532681/pressRelease20060302

Videos de ejemplo:

https://www.youtube.com/watch?v=zksz-o_n8QQ