Heredamos memorias

Heredamos memorias

Heredamos de nuestras familias factores externos que inciden en la forma en que se manifiesta nuestra biología, en la manera en que nos comportamos, en las respuestas de estrés que tenemos frente a determinadas situaciones.

Existen estudios con animales que sugieren que “el comportamiento puede verse afectado por eventos en generaciones anteriores y que se transmiten en forma de memoria genética”.

Brian G. Dias y Kerry J. Ressler son profesores del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Emory School of Medicine de Atlanta y también investigadores del Yorkes National Primate Research Center. En 2013 publicaron en la reconocida revista Nature Neuroscience, el artículo “Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations” (“La experiencia olfativa de los padres influye en el comportamiento y la estructura neuronal en las generaciones posteriores”) donde explican sus experimentos con ratones para examinar “la herencia de la exposición traumática de los padres, un fenómeno que se ha observado con frecuencia pero que no se entiende”.

A un grupo de ratones llamados F0 los condicionaron a sentir temor a un determinado olor les inducían estrés al oler flor de cerezo, de manera que el estrés quedaba grabado en su memoria. Justo el olor a cerezo, no a otro tipo de olor. Este condicionamiento se realizaba antes de la concepción de su descendencia. El grupo de ratones F1 son la siguiente generación y “muestra mayor sensibilidad conductual antes el mismo estímulo”. Lo más sorprendente es que el grupo de ratones F2, que son la tercera generación, presentan claramente una respuesta de estrés al olor de cerezo cuando nunca han sido entrenados para ello. Los autores del estudio afirman que “nuestros hallazgos proporcionan un marco para abordar cómo la información ambiental puede ser heredada transgeneracionalmente a niveles conductuales, neuroanatómicos y epigenéticos”.

Esta memoria de “evitar la flor de cerezo” también generó cambios en la estructura cerebral. “Las experiencias de un padre, incluso antes de concebir, influyen marcadamente tanto en la estructura como en la función en el sistema nervioso de generaciones posteriores”. Según el Dr. Dias los hallazgos proporcionan evidencias de una “herencia epigenética transgeneracional” en la que el ambiente puede afectar la genética de un individuo que “a su vez puede ser transmitida”. Y afirma rotundamente que “no hay duda de que lo que sucede con el esperma y el óvulo afectará a generaciones posteriores”.

Por su parte el profesor Marcus Pembrey del University College de Londres subraya que estos hallazgos proporcionan una “evidencia convincente” de que una forma de memoria podría pasar entre generaciones. E insta a los investigadores de la salud pública “a que se tomen en serio las respuestas transgeneracionales humanas” porque sospecha que “no vamos a entender el aumento de trastornos neuropsiquiátricos o la obesidad, la diabetes y las alteraciones metabólicas en general, sin considerar el enfoque multigeneracional”.

Desde la Bioneuroemoción® sugerimos que la información que contiene nuestro árbol genealógico es un patrimonio personal que no podemos obviar. Conocer experiencias de nuestros antepasados y sobretodo cómo las vivieron, es decir, las sensaciones que les hicieron sentir mientras las vivían nos permite comprender nuestra forma de vivir las experiencias actuales. Y al mismo tiempo, observar nuestras sensaciones en determinadas situaciones nos da indicios de cómo vivieron nuestros ancestros sus propias circunstancias.

Cuando una persona que viene a consulta accede a esta información y la relaciona con su propia vivencia toma conciencia de sus memorias transgeneracionales. La toma de conciencia da sentido a cosas que hasta ese momento no habíamos entendido de nuestra propia vida y esa comprensión genera una sensación de paz que repercute en nuestro bienestar.

Como nos dice Enric Corbera en el libro Visión Cuántica del Transgeneracional: “La información siempre está ahí para ser descubierta por los ojos que saben ver, por los oídos que saben escuchar, por quien sabe que la mente consciente siempre miente y que hay que buscar en la emoción, pues ella es el vehículo que conduce hasta la historia oculta detrás de todo drama, conducta o síntoma desagradable”.

Fuente:
http://www.bbc.com/news/health-25156510
http://www.nature.com/neuro/journal/v17/n1/abs/nn.3594.html

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