El autoengaño

19 abril 2022

¿Crees que los argumentos que sustentan tus decisiones son verdad? ¿Tomamos una decisión a partir de un razonamiento o comenzamos a razonar a partir de una decisión para justificarla? ¿Qué hay de voluntario y qué de inconsciente en tus pensamientos? En este artículo te contamos en qué consiste el autoengaño, cuáles son sus consecuencias y por qué nos mentimos a nosotros mismos, para poder identificar en qué nos estamos mintiendo y encontrar una manera más adaptativa de afrontar la realidad.

 

Enric Más Cerca – Los engaños de nuestra memoria
En este Enric más cerca, se abordará cómo detectar los engaños de nuestra memoria y hacerlos conscientes para poder reinterpretar nuestras experiencias, reescribir nuestro pasado y transformar nuestro presente.

 

El concepto de “sinceridad” entendido únicamente como decir la verdad es incompleto. ¿Qué significa que algo sea verdad? ¿Qué nos lleva a mentir? En este vídeo el docente Curro Aguilar define qué es sinceridad y qué atributos han de acompañarla para conformar realmente una virtud.

 

¿Qué es el autoengaño?

El autoengaño es un mecanismo que realiza el cerebro de manera automática, y generalmente inconsciente, eligiendo de entre todas las posibilidades una interpretación de la realidad que le resulta más sencilla, basándose en las creencias, aprendizajes y experiencias previas de la persona. 

¿Por qué funciona así? Por ahorrar energía, ya que hace la interpretación que requiere menos esfuerzo.

¿Para qué lo hace? Para evitar el cambio, evadir la incertidumbre y aquello que creemos que será más desagradable a nivel emocional, nuestro cerebro nos protege filtrando los aspectos de la realidad que nos generan inquietud y conflicto, permitiéndonos de este modo continuar nuestra vida tal y como la conocemos. 

 

“Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio.”

– Leonardo da Vinci

 

Sin embargo, a través de explicaciones y justificaciones, el autoengaño se puede convertir en el mayor obstáculo de nuestro desarrollo, impidiéndonos realizar los cambios que deseamos y crear la vida que queremos.

El arte de mentirse a uno mismo

Para ser creíble, una mentira debe organizarse en nuestra mente de una manera que tenga sentido para nosotros.

Con este objetivo, nuestro cerebro selecciona ciertos estímulos del entorno y  crea una historia a partir de los datos que tiene, por eso se dice que mentir es un arte.

El acto de mentir, tanto a los demás como a uno mismo, es natural e inevitable.

Esto es debido a que nuestras percepciones son siempre interpretaciones de la realidad y, por tanto, no reflejan “la verdad”.

 

 

La mentira no es desfavorable en sí misma, sino que tiene una función de ahorro de energía y nos ayuda a adaptarnos a la realidad, protegiéndonos en las situaciones  que nos resultan más difíciles de gestionar. 

Así, el autoengaño nos ayuda a mantener el equilibrio emocional, fisiológico y relacional

Sin embargo, si se practica de un modo excesivo y repetitivo, puede ser perjudicial, ya que al impedirnos ver la realidad, no podemos manejar nuestra vida y nos atenemos a merced de los acontecimientos.

 

Cómo funciona el autoengaño: Las creencias

Percibimos e interpretamos la realidad a nosotros mismos, a los demás y a lo que nos sucede – a partir de nuestras creencias,  acerca de cómo somos, de cómo son las personas,  de cómo deben ser nuestras relaciones con ellas y, en general, de cómo es el mundo.

 

“La realidad no es otra cosa que la capacidad que tienen de engañarse nuestros sentidos.”

– Albert Einstein

 

Nuestro sistema de creencias está influido por la experiencia que hemos tenido y por los aprendizajes, sobre todo en los primeros años de vida, y éste incluye el sistema de valores a partir del cual experimentamos y dirigimos nuestra vida. 

De tal modo que las justificaciones y explicaciones que nos damos nos convencen de que la realidad es como nos gustaría que fuera y no como es, influyendo en nuestras acciones y decisiones.

Así, el autoengaño nubla nuestra conciencia e interfiere en nuestra voluntad personal, convirtiéndonos en víctimas de las circunstancias que nos rodean.

 

El autoengaño en las relaciones sociales

Un estudio llevado a cabo por Festinger y Carlsmith en 1959, y que sigue vigente hoy día, consistió en lo siguiente: se les pidió a los participantes realizar una tarea que les resultaba muy aburrida.

Cuando la finalizaron, se les pidió que le dijeran a otros participantes que iban a comenzarla que se trataba de una tarea divertida. 

Ante el malestar de tener que engañar a los compañeros, los sujetos terminaron autoconvenciéndose y justificando por qué la tarea les resultó interesante, resolviendo de este modo la contradicción interna que les produjo tener que mentir a un compañero. 

Los resultados apoyaron la hipótesis de que, ante el malestar que produce una contradicción entre lo que hacemos y lo que pensamos, recurrimos al auto-convencimiento, interpretando la información y considerando sólo aquella parte que coincide con nuestras creencias anteriores. 

 

autoengaño

 

De este modo generamos argumentos que nos crean la falsa ilusión de haber actuado en coherencia, para evitar la incomodidad que supone cuestionar nuestros valores, nuestras decisiones y, en definitiva, lo que creemos ser. 

Por este motivo, cuando no hacemos consciente esta estrategia de nuestra psique, recomendamos fórmulas que no nos han hecho felices, como veremos en el siguiente ejemplo

Para sentirnos mejor con nosotros mismos, tras haber decidido tomar estas rutas hacia nuestra felicidad, y para no crear esa disonancia, las recordamos como positivas o convenientes.

Lo mismo sucede con los consejos que damos a nuestros hijos, compañeros de trabajo, amigos, alumnos, clientes, o los que recibimos de los demás.

Nos auto-engañamos debido al juicio que hacemos de nosotros mismos y las decisiones que hemos tomado.

 

El autoengaño nos impide ser felices

Hay una parábola popular en la que se cuenta que un hijo le preguntó a su padre qué debía hacer para ser feliz. “Debes acabar tus estudios”, dijo el padre, el chico asintió. 

Al cabo de los años le volvió a preguntar lo mismo y el padre le dijo: “ahora busca una buena mujer y cásate con ella”, el hijo obedeció y, al cabo del tiempo, volvió a preguntar. “Ahora debes tener un trabajo estable y formar una familia con esa mujer”

Unos años más tarde, y viendo que seguía sin ser feliz, preguntó de nuevo a su padre, ya anciano. “¿Ahora qué he de hacer?” a lo que el padre, mirando al suelo y con cierta resignación le contestó: “¿Ahora? y yo qué sé…”

 

autoengaño

 

Este relato refleja algo que nos sucede o ha sucedido a todo el mundo.  Tratamos de modelar a nuestros referentes, de seguir caminos ya transitados para no sentirnos perdidos, pensando que nos llevarán a los lugares a donde debemos ir. 

Incluso, hacemos lo mismo con quienes nos preguntan: les recomendamos decisiones que un día tomamos o, justo al contrario, les desaconsejamos ciertos caminos con vehemencia basándonos en nuestras propias vivencias personales. 

Sin embargo, en ambos casos se generan unas expectativas y unos condicionamientos que, en realidad, proceden de nuestras creencias y contextos particulares.

Son formas de autoengaño que, de forma más o menos consciente, decidimos compartir con los demás.

«No quisiera que creyeras en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, 

pues mis palabras no son otra cosa que tus propios pensamientos, 

hechos sonido, y mis hechos son tus propias esperanzas en acción.»

Gibran Jalil Gibran

 

En definitiva, autoengañarnos nos hace vivir en una realidad distorsionada, ilusoria y subjetiva, en la que no tenemos capacidad de acción y de transformación

Tomar conciencia de cómo y en qué nos mentimos es clave para retomar las riendas de nuestra vida y convertirnos en una parte activa de nuestras experiencias.

 

Ejemplos de autoengaño

Existen muchas formas de mentirnos de una manera perjudicial. Por ejemplo, como hemos visto, nos engañamos cuando actuamos en base a las expectativas de nuestro entorno, sin conectar con nosotros mismos para descubrir lo que realmente queremos hacer. 

Además, cuando nos negamos a “ver” o aceptar un hecho que nos desestabiliza emocionalmente creamos un escudo protector que nos  distancia de la experiencia y nos impide gestionarla desde nuestro verdadero sentir. 

 

“La culpabilidad, la vergüenza y el miedo son los móviles inmediatos del engaño.”

– Daniel Goleman

 

Dicho de otro modo, inventamos una realidad ficticia con el objetivo de sentirnos seguros, valorados, queridos, etc., lo cual nos lleva a vivir una falsa realidad, desconectados de nosotros mismos, en la que nunca podremos alcanzar el bienestar emocional pues no estamos permitiéndonos entrar en nuestras experiencias para poder elegir cómo vivirlas.

 

Ejemplos de frases de autoengaño que se utilizan con frecuencia:

“Estoy bien. Ahora me trata mejor que antes”.

“No me lo hace para hacerme daño”.

«Puedo dejar de fumar en cuanto me lo proponga.»

“En realidad, me sigue queriendo.”

«Puedo terminar la relación en cualquier momento.»

“Al menos tengo trabajo.”

«Puedo empezar a trabajar cuando quiera.»

«Sé lo que hago.»

“El profesor me tiene manía.”

 

Ejemplo de autoengaño en el ámbito laboral

Para entender mejor cómo funciona el autoengaño, vamos a ver un ejemplo en el que se muestra por qué nos resulta tan difícil hacer cambios importantes, como tomar la decisión de dejar un trabajo en el que no estamos satisfechos.

Imagina una persona que lleva unos meses sintiendo que ya no está bien en su trabajo, tiene dos opciones:

 

  • La primera es engañarse, decirse a sí mismo/a algo como: “No está tan mal este trabajo, los hay peores. Tal y como están las cosas mejor me quedo, a saber qué pasaría si me voy.” 
  • Y, la segunda opción es decirse algo así: “Estoy desmotivado/a, sé que puedo hacer algo más para aprovechar mis capacidades, evolucionar y seguir aprendiendo. Aquí mis posibilidades son limitadas. Voy a hacer cambios”.

 

Ante esta disyuntiva, el cerebro de la persona evalúa qué consecuencias tienen una y otra respuesta:

 

  • Si su respuesta es la primera, lo único que tiene que hacer la persona es seguir como está actualmente, viviendo momentos de malestar que ya conoce. Y su mente tenderá a interpretar cada situación de una manera que le permita confirmar la creencia: “Mi trabajo no está mal y me da seguridad”.  
  • Sin embargo, si la persona elige la segunda opción se verá impulsada a cambiar, a cuestionar sus creencias y a tomar nuevas decisiones que le llevarán a vivir situaciones desconocidas y, por lo tanto, inciertas.

 

Cuando esto sucede, y si el miedo no se lo impide,  la persona pasará a la acción para cambiar de trabajo: investigar cómo está su sector laboral, redactar su currículum, seguir formándose, prepararse para realizar entrevistas, etc.

Como vemos, la segunda respuesta es mucho más costosa,  por lo que la respuesta más frecuente tiende a ser la primera, precisamente por lo que decíamos al principio, por ahorro de energía, principalmente energía emocional.

 

Consecuencias de mentirse a uno mismo

Recurrimos a este mecanismo para evitar ver ciertos aspectos propios o del entorno que nos resultan incómodos, difíciles de asumir, y que nos impulsan a realizar cambios y salir de nuestra zona de confort

La intención, generalmente inconsciente, es evadir situaciones que creemos que serán más desafiantes a nivel emocional y poder soportar las situaciones difíciles, evitando entrar en contacto con el dolor emocional, protegiéndonos así del sufrimiento.

Autoengañarnos implica no ver y, por tanto, no asumir la realidad.

Nos contamos la «historia» que necesitamos contarnos para justificar el hecho de seguir haciendo lo mismo que hemos hecho hasta el momento. 

Como consecuencia, nos encontramos con el mismo tipo de conflictos una y otra vez, y nos preguntamos: ¿qué estoy haciendo mal?

 

“Lo único que puede librarnos del poder hipnótico del autoengaño 

es el valor para buscar y afirmar la verdad.”

– Daniel Goleman

 

Engañarnos a nosotros mismos nos permite seguir con la vida que tenemos, sin tener ni cambiar nada ni renunciar a nada.

Podemos estar así durante mucho tiempo, incluso años, manteniéndonos en una especie de “equilibrio inestable”.

Pero, al final, si queremos resolver nuestras dificultades, avanzar en nuestro desarrollo y tomar las riendas de nuestra vida para poder vivirla plenamente, antes o después tendremos que mirarla de frente, tomar decisiones, hacer cambios y salir de nuestra zona de confort.

 

¿Cómo nos perjudica mentirnos a nosotros mismos?  

Así, cuando experimentamos dificultades es importante observar de qué manera nos estamos mintiendo, pues el autoengaño constituye el mayor obstáculo para la toma de conciencia del problema y, por tanto, nos impide actuar para resolverlo.

Esta toma de conciencia es especialmente importante cuando el autoengaño se halla en la base de problemas de  adicción o de dependencia emocional, entre otros.

 

Entre las principales consecuencias negativas del autoengaño, encontramos las siguientes:

  • No afrontamos la realidad. Por ejemplo, nos convencemos de que nuestra pareja cambiará o que nuestros padres algún día nos entenderán.
  • Encontramos los mismos problemas una y otra vez, ya que no podemos cambiar aquello que no vemos o que nos negamos a reconocer. 
  • No asumimos la responsabilidad de aquello que sentimos y experimentamos,  señalando a los demás o a las circunstancias como causa de nuestros problemas, o de nuestro bienestar. Desde esta visión, no podemos decidir quién queremos ser ante lo que nos sucede.
  • No pasamos a la acción. Si no aceptamos el problema, no tendremos la motivación para hacer algo respecto, como dejar una relación, cambiar de trabajo o pedir ayuda.
  • No avanzamos en nuestro proceso natural de desarrollo. El autoengaño hace que dejemos de cuestionarnos, nos mantiene anclados a las historias que nos contamos, lo cual nos impide descubrir nuevas facetas sobre nosotros mismos, probar otras maneras de hacer las cosas o realizar aprendizajes y desarrollar nuestras capacidades.

 

En definitiva, cuando nos engañamos no tomamos acción y no hacemos cambios, no vivimos experiencias retantes y no seguimos aprendiendo. Nos quedamos anclados en un presente eterno e invariable repleto de dificultades y de sufrimiento. 

La realidad está justo enfrente de nosotros, sin embargo a veces nos resistimos a verla porque hacerlo puede ser doloroso y desestabilizante. Así, en lugar de afrontarla, muchas veces tendemos a ponerle un parche.

 

¿Cómo enfrentarse al autoengaño?

Aunque el autoengaño es inherente a la condición humana y a veces es beneficioso adaptativo, si se pone en práctica de manera exagerada y recurrente,  puede llevarnos a negar hasta lo más obvio

Algunos ejemplos de negación muy evidentes son la diferentes formas de dependencia, ya sea a sustancias, a hábitos o a una relación, donde las personas no reconocen que tienen un problema y, por lo tanto, no hacen nada para cambiar su situación. 

Reconocer el problema, enfrentarse a la realidad, es el primer paso de cualquier proceso de recuperación y de cambio personal.

 

Por tanto, es importante prestar atención al autoengaño que estamos ejerciendo cuando experimentamos dificultades. Para ello, una de las claves es dejar de preguntarnos “¿por qué?” y comenzar a cuestionarnos de la siguiente manera:

  • ¿Para qué estoy viviendo esta situación de dificultad?
  • ¿Qué me gustaría hacer realmente?
  • Si hago los cambios que deseo, ¿qué puede cambiar en mi vida?, ¿a qué tengo que renunciar? (a un sueldo, a una persona, a la aprobación de mi familia, etc.)
  • ¿Qué no estoy dispuesto a perder?

 

No hay que olvidar que, para superar las dificultades y alcanzar nuestras metas, no hay nada mejor que ser conscientes de los problemas que experimentamos para poder  afrontarlos, superarlos y aprender de cada experiencia.

 

¿Te mientes a ti mismo/a?

Habitualmente la negación de la realidad se hace de manera inconsciente, hay situaciones en las que es muy probable que nuestro cerebro opte por el autoengaño sin que seamos conscientes de este proceso. 

Alargar las situaciones que no nos satisfacen a través del autoengaño implica aceptar la supervivencia, renunciando por tanto a experimentar la vida de una forma responsable y plena. 

Sin embargo, ante situaciones recurrentes de dificultad y bloqueo, siempre podemos estar atentos a pistas e indicios que nos pueden señalar qué tendencia tienen las mentiras que nos contamos para poder transformar nuestra manera de vivir.

Las principales actitudes y capacidades que nos permiten tomar conciencia de cómo nos metimos, funcionando como un antídoto que revierte el mecanismo natural del autoengaño, son el compromiso con uno mismo, la honestidad, la aceptación y la autoindagación. 

Adquirir estas habilidades supone una práctica responsable y constante que no todas las personas están dispuestas, o preparadas, para asumir.

 

¿Cómo podemos romper el bucle del autoengaño?

Como reza el refrán “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Por tanto, el primer paso para romper el bucle del autoengaño, como hemos dicho, es estar dispuestos a ver la realidad y reconocer nuestros problemas.

 

Y, para ello, podemos empezar por observar cómo son nuestra vida y nuestras relaciones en este momento,  cuestionandonos con honestidad para descubrir cómo se produce en nosotros el autoengaño. Podemos comenzar por preguntarnos:

  • ¿En qué contextos no me siento realmente satisfecho/a: pareja, trabajo, familia, etc? 
  • ¿Ante qué situaciones o personas sucede el autoengaño con más frecuencia?
  • ¿Qué camino aprendí un día que era el adecuado para mi vida? 
  • ¿Qué me gustaría hacer realmente?

 

A partir de aquí, comenzaremos a identificar las creencias que sostienen ese autoengaño, para qué nos mentimos en ese contexto concreto y qué nos resistimos a soltar. 

En este proceso, iremos tomando conciencia de nuestra historia personal y los aprendizajes que hemos realizado, sobre todo durante los primeros años de vida. 

Conocer nuestros patrones de pensamiento y nuestra manera de reaccionar ante lo que nos sucede nos permite ver nuestros condicionamientos y limitaciones.

Tomar conciencia de ellos es lo que nos permite percibir  nuestras dificultades de una manera más amplia, para poder entrenar otras alternativas de respuesta y encontrar nuevas soluciones.

De este modo, podremos empezar a manejar el autoengaño, transformándolo en una oportunidad para conocernos en profundidad y cambiar la forma en la que experimentamos nuestras circunstancias, eligiendo cómo queremos vivir y convirtiéndonos así en los verdaderos protagonistas de nuestra vida.

 

Conclusión

Cada vez que nos encontramos atrapados en una situación que no nos satisface y que nos genera sufrimiento, es un buen momento para la autoindagación.

Es decir, para cuestionar nuestras “verdades” y abrir la posibilidad a que, en realidad, no sabemos lo que es mejor para nadie, ni siquiera para nosotros mismos. 

Decía Hemingway que vivimos esta vida como si llevásemos otra en la maleta, lo cual constituye un autoengaño que nos impide vivir plenamente. 

La vida es una experiencia perecedera, lo más importante no es juzgar si las decisiones que tomamos son buenas o malas, sino estar dispuestos a aprender y disfrutar de lo que suceda a lo largo del trayecto, ampliar nuestras opciones y vivir con plenitud.

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Comentario
  • Creo que el auto engaño parte de un falso Yo creado por el mundo recuperando nuestro verdadero yo sé termina. Ahora como encontrar ese verdadero yo? Si yo mismo me estoy y puedo seguir auto engañandome? Tiene que ser ALGUIEN externo a mi que me lo enseñe.¿Quién?

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