Sobrevaloramos la estabilidad

23 Diciembre 2016 - Desarrollo personal
Sobrevaloramos la estabilidad

Como seres humanos somos organismos vivos y por lo tanto, nuestros ciclos vitales se suceden continua e incesantemente regidos por las mismas leyes de la naturaleza que afectan a los demás animales y seres vivos. Si todo en la vida es pasajero y cambiante ¿qué conseguimos con la falsa sensación de estabilidad?

Sabemos que el año tiene cuatro estaciones, la Tierra gravita alrededor del sol constantemente, las mareas se mueven con los ciclos lunares y que cada jornada tiene su día y su noche. Sin embargo, muchas veces deseamos que todo estuviera quieto, que las cosas se quedaran tal y como están, y eso va en contra de nuestra evolución, de nuestro crecimiento, de nuestro desarrollo.

El psicólogo Dan Gilbert es profesor en la Universidad de Harvard. Ha ganado numerosos premios de investigación y docencia, incluyendo el Distinguished Scientific Award de la Asociación Psicológica Americana. En 2008, fue elegido como miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias. En su charla TED “The psychology of your future self” (“La psicología de tu futuro yo”),  Gilbert se pregunta: “¿Por qué tomamos decisiones que luego lamentamos?”.

Nos recuerda que hay decisiones que tomamos en su momento y que al cabo de los años queremos deshacer y lo hacemos después de tomar otra decisión. Es decir, en un momento de nuestra vida decidimos casarnos y al cabo de un periodo de tiempo decidimos divorciarnos. Son dos decisiones fundamentales que van en direcciones aparentemente contrarias y en cada momento es posible que nos hayamos sentido en coherencia con lo que hacíamos.

“En cada etapa de nuestras vidas tomamos decisiones que incidirán profundamente en las vidas de las personas en las que nos vamos a convertir y luego, cuando nos volvemos esas personas no siempre nos entusiasma la decisión que tomamos”. (Dan Gilbert)

Gilbert parte de la creencia extendida que dice que cuanta más edad tenemos, menos cambios se van a dar en nuestra vida. Para ilustrarlo presenta datos de un estudio en el que a miles de personas de entre 18 y 60 años se les preguntó sobre los cambios que había sufrido su vida en los últimos 10 años y los cambios que podían prever en los próximos 10 años. Y resalta que todas las personas, de cualquier franja de edad, “subestimaron enormemente el cambio que experimentarían en los próximos 10 años”. Y a este efecto lo llama “ilusión fin de la historia”. Como si pensáramos que lo mejor es quedarnos como estamos.

Subraya que “muchos podemos recordar quiénes éramos hace 10 años, pero nos resulta difícil imaginar quiénes seremos, y entonces pensamos erróneamente que imaginar es difícil”. Cuando imaginamos un futuro ideal al mismo tiempo pensamos: “no es probable que esto suceda” y  desistimos. Gilbert dice que cuando hacemos esa afirmación estamos hablando de nuestra “falta de imaginación” y no “de la falta de probabilidad” de lo que pueda suceder.

El presentees el momento en el cual finalmente nos tornamos nosotros mismos. Los seres humanos somos obras en curso y por error pensamos que estamos concluidos. La persona que uno es ahora es transitoria, fugaz y temporal como todas las personas que uno ha sido. Lo único constante en nuestra vida es el cambio”.

Como vemos, somos cambio. Debemos estar dispuestos a asumir y aceptar sucesivas “muertes simbólicas para no quedar aferrados a identidades que, si bien tuvieron su función y utilidad en algún momento, hoy en día nos hacen sufrir y bloquean nuestro crecimiento. Dicen que todo sufrimiento es una resistencia al cambio. A alguien que se va, a una vida distinta… en definitiva, a una incapacidad de reinventarse bajo nuevas condiciones. Observa aquello que te preocupa o aquello que te hace sufrir, ¿qué paso no estás dispuesto/a a dar? ¿cuál es la “falsa estabilidad” que no dejas ir?

El intento de preservar la estabilidad a cualquier precio bloquea el curso natural de la vida, interrumpe el flujo de la expresión de la conciencia y nos aleja de nosotros mismos. Es el momento de elegir entre libertad o seguridad, desconfiar del mundo o abrirse a la experiencia de vivir. La autoindagación y el ejercicio de vivir el presente plenamente serán las señales que nos indicarán cuándo “lo estable” pasó de ser nuestra elección a ser nuestra prisión.


“Dicen que nosotros tenemos una idea equivocada de la estabilidad. Que para nosotros la estabilidad es quedarse quieto. Sin embargo, ser estables significa ser estables en movimiento.”

Mileta Angus.


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