30 Agosto 2016

“Una mente errante es una mente infeliz”

“Una mente errante es una mente infeliz”

¿Cuántas veces nos hemos encontrado haciendo una cosa y pensando en otra?  

Hay acciones cotidianas que tenemos tan automatizadas que no prestamos atención a lo que estamos haciendo. Y no sólo eso, además, no prestamos atención al tipo de pensamientos que generamos. Divagar o dejar vagabundear la mente es una característica de la mente humana que no necesariamente nos beneficia: “La capacidad de pensar en lo que no está sucediendo es un logro cognitivo que tiene un coste emocional”.

Los investigadores de la Universidad de Harvard, Matthew Killingsworth y Daniel Gilbert, se hicieron una pregunta como punto de partida de una investigación: “¿Cuáles son las grandes causas de la felicidad?” y la hipótesis principal era que la felicidad “tiene mucho que ver con el contenido de nuestras experiencias cotidianas”.

Para ello diseñaron una aplicación para Iphone (https://www.trackyourhappiness.org/) con la finalidad de supervisar la felicidad de las personas en tiempo real. Las personas que colaboraron en el estudio recibían señales en momentos aleatorios durante todo el día y se les preguntaba que sentían justo antes de recibir la señal. El objetivo era saber qué estaban haciendo, con quién estaban y todos los demás factores que pudieran relacionarse con los cambios en la felicidad. Se recopilaron más de 650.000 informes de más de 15.000 personas de más de 80 países. El grupo de estudio fue muy variado, con edades desde los 18 hasta los 80 años, con niveles de educación y de ingresos muy diversos y con situaciones familiares muy diferentes.

Al recibir la señal cada persona debía responder a tres preguntas: ¿Cómo te sientes, en una escala que va de muy mal a muy bien? ¿Qué estás haciendo? de una lista de 22 actividades, y ¿Estás pensando en alguna otra cosa aparte de lo que estás haciendo ahora? A esta última pregunta se podía responder “estoy enfocado en mi tarea” o “estoy pensando en otra cosa” y si el tema de esos pensamientos era agradable, neutro o desagradable.  Cualquiera que fuera la categoría de esta última respuesta se incluía en lo que se conoce como divagación mental.

De este planteamiento se deducen dos aspectos fundamentales: el primero, la importancia de detectar si estamos centrados en la acción que estemos realizando y; el segundo, todavía más importante, cuál es la naturaleza de los pensamientos que tenemos mientras hacemos una cosa y pensamos en otra.

A grandes rasgos, los resultados reflejaban que un 47% del tiempo las personas estamos pensando en algo distinto de lo que estamos haciendo.  De la correlación de datos obtenidos Killingsworth y Gilbert concluyeron que “la divagación mental” produce sentimientos de infelicidad”. Parece ser que “cuando nuestra mente vaga, a menudo pensamos en cosas desagradables y somos menos felices, incluso cuando las personas piensan en algo neutro, son bastante menos felices que cuando no se encuentran divagando en absoluto”. Y termina afirmando que “muy probablemente el divagar de la mente parece ser una causa real y no meramente una consecuencia, de infelicidad”.

En Bioneuroemoción sabemos que cada uno de nosotros somos un observador, el observador de nuestra propia vida. Cuando estamos centrados en el presente, como observadores, no decidimos con nuestros pensamientos, sencillamente, atestiguamos lo que acontece. Es decir, no nos posicionamos. El no posicionamiento es el primer paso hacia el estado de Comprensión. Como nos dice Enric Corbera en su libro Yo soy tú: la mente no dual: “El estado de Comprensión es un saber. No es conocimiento, no se puede expresar con palabras, porque es una forma de ver lo que te rodea”. Reconocernos observadores de un proceso y no identificarnos con él, es el estado que convierte la experiencia de vida en una experiencia de armonía.

También sabemos que es importante estar atentos a la naturaleza de nuestros pensamientos pues como señala Enric Corbera en el mencionado libro: “no hay pensamientos fútiles, todo pensamiento produce forma a algún nivel”. Todos los pensamientos son creadores y ningún pensamiento es más poderoso que otro. Transmitimos nuestros pensamientos a todas nuestras células y se convierten en la expresión y la resonancia de nuestro estado emocional. La Bioneuroemoción nos propone estar atentos al tipo de energía que generamos con nuestros pensamientos. 

Fuente:

https://www.ted.com/talks/matt_killingsworth_want_to_be_happier_stay_in_the_moment

Más info:

http://www.scientificamerican.com/article/a-wandering-mind-is-an-un/