¿Qué es la resaca emocional?

22 noviembre 2021

Muchas veces recordamos momentos o situaciones sin saber muy bien por qué. Otra veces, no sabemos que nos acordamos de un instante concreto hasta que algo o alguien nos despierta ese recuerdo.

Solemos entender por «resaca» los efectos que el alcohol u otra sustancia tóxica deja en nuestro cuerpo las horas o días posteriores a su consumo. Sin embargo, al igual que sucede con estas sustancias, otra forma de resaca posible es la emocional. Ciertas experiencias y emociones también pueden dejar un remanente en nosotros que sigamos sintiendo tiempo después de haberlo vivido.

Todos sufrimos en algún momento algún acontecimiento imprevisto, una situación para la que no estábamos preparados y que puede provocarnos emociones muy intensas de miedo, enfado, tristeza… 

Una vez terminado el estímulo, se terminan las emociones más intensas, pero nos queda un estado emocional que perdura hasta que finalmente superamos y asumimos la situación. Estas emociones posteriores constituyen la resaca emocional y se almacenan en la memoria, siendo capaces de influir en la forma en la que nos enfrentamos a situaciones futuras.

Las medidas neuronales de una experiencia persisten en el tiempo 

Muchas veces recordamos momentos o situaciones sin saber muy bien por qué. Otras veces, no sabemos que nos acordamos de un instante concreto hasta que algo o alguien nos despierta de ese recuerdo. 

En otras ocasiones nos gustaría olvidar un hecho y no lo conseguimos y, al revés, queremos acordarnos de algo y nos quedamos ‘en blanco’. Nuestra memoria funciona como un sistema de interconexiones neuronales que “tienen relación con nuestro mundo externo y con el interno”. 

Lila Davachi es profesora asociada del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y del Centro de la Ciencia Neural. Es también la investigadora principal del estudio que se presenta en el artículo ‘Los estados emocionales del cerebro mantienen y mejoran la formación de la memoria futura’, publicado en la revista Nature Neuroscience en diciembre de 2016. Los resultados de la investigación indican que “las medidas neuronales de una experiencia emocional pueden persistir en el tiempo” e influyen en cómo la nueva información “es codificada y recogida”. 

Las experiencias emocionales se recuerdan mejor que las no emocionales 

«Como recordamos los eventos no es sólo una consecuencia del mundo externo que experimentamos, sino que también está fuertemente influenciado por nuestros estados internos, y estos estados internos pueden persistir y cambiar las experiencias futuras», explica Davachi en su estudio.

Según la autora, “la emoción es un estado de ánimo”, y añade que “estos hallazgos ponen de manifiesto que nuestra cognición está muy influenciada por las experiencias anteriores y, específicamente, que los estados cerebrales emocionales pueden persistir durante largos periodos de tiempo”. 

Además, el estudio demuestra que “incluso las experiencias no emocionales que suceden inmediatamente después de eventos emocionales se recuerdan mejor”. No solo eso, sino que la forma en que recordamos las situaciones que hemos vivido está fuertemente influenciada por nuestros estados internos que permanecen durante el tiempo y colorean las experiencias futuras.  

Para realizar la investigación se tomaron dos grupos de individuos y se les mostraron dos conjuntos de imágenes. Al primer grupo se le mostró primero una serie de imágenes con contenido emocional, seguidas de imágenes de escenas corrientes. Mientras que el otro grupo vio las escenas no emocionales primero seguidas por las emocionales. 

Seis horas más tarde, se realizó a los sujetos una prueba de memoria sobre las imágenes vistas anteriormente, que dio como resultado una clara relación entre la memoria y la carga emocional puesto que “los sujetos que fueron expuestos a los estímulos evocadores primero tuvieron un mejor recuerdo a largo plazo”. 

Las personas participantes fueron monitorizadas para medir la excitación fisiológica, la conductancia en la piel y la actividad cerebral. Es decir, para obtener datos concretos de que el impacto emocional había existido y que permanecía latente hasta unos 30 minutos más tarde de haber sucedido. 

La resaca emocional 

A este efecto del que acabamos de hablar se le llama «resaca emocional», y se refiere a los estados cerebrales provocados por la actividad emocional que persiste durante unos 20 o 30 minutos después de la experiencia y, por lo tanto, afectan la forma en que los sujetos de la prueba se relacionan y recuerdan acontecimientos no emocionales que siguieron poco después. 

La investigación constata que existe una especie de inercia emocional que persiste después de un impacto y que influyen en la capacidad de memoria de los eventos siguientes en el tiempo. 

Las emociones

Desde la Bioneuroemoción® sugerimos que la emoción es un vínculo que nos permite adentrarnos en el laberinto de nuestras vidas. A través de las emociones vividas podemos bucear en nuestra experiencia y reinterpretar situaciones concretas para alcanzar el bienestar emocional.  Podríamos decir que sin emoción no hay vivencia, no hay experimentación, no hay recuerdo; la emoción relaciona nuestro inconsciente con el consciente, une ambos aspectos de la psique; en el ámbito del tiempo, une el pasado con el presente y nos impulsa a la vivencia de un futuro. 

Las emociones son un mecanismo de adaptación al entorno, frente al cual generalmente, reaccionamos de manera inconsciente y automática. Comprender que nuestra interpretación emocional condiciona nuestro pasado, presente y futuro es fundamental para recuperar el control de nuestro bienestar. Tomar conciencia de nuestras emociones implica conocer y ser responsable de cómo nos relacionamos con el mundo y, al mismo tiempo, nos permite evolucionar como individuos.

“La responsabilidad de mis actos vivirá lo que vivan sus consecuencias.”

Álvaro Obregón

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