¿Sabes qué es realmente el desarrollo personal?

15 octubre 2021

¿Sabes qué es realmente el desarrollo personal? ¿Quieres saber qué implica y cómo aplicarlo en tu vida?

Si hay aspectos de tu vida que te gustaría cambiar o quieres mejorar en algo para lograr un mayor sentido de éxito y bienestar emocional, comprender ​​qué es el desarrollo personal te ayudará a potenciarlo para  alcanzar tus sueños y aspiraciones.

También conocido como crecimiento personal o desarrollo humano, se define como un proceso de mejora que nos ayuda a adquirir y potenciar los recursos necesarios para alcanzar nuestros objetivos vitales. Esta definición puede llevarnos a creer que se trata de un procedimiento mediante el cual aprendemos determinadas técnicas y habilidades que nos llevarán a ser una persona exitosa. Así, con frecuencia, el desarrollo personal se plantea como un adiestramiento para llegar a ser algo que no somos en realidad, generando más frustración y malestar porque nos alejamos más y más de nosotros mismos.

Si parte de la pregunta “¿Quién quiero ser?”, cualquier intento de superación personal será, en realidad, un proceso de cambio orientado a lo externo, que no está atendiendo a la raíz de lo que somos y, por tanto, no será efectivo ni duradero. Un proceso de desarrollo verdadero solo se produce cuando partimos de la pregunta “¿Quién soy?”.

¿Cuál es el verdadero significado del desarrollo personal?

La palabra “desarrollo” se  compone del prefijo “des-”, que indica la inversión de una acción, y del verbo “enrollar”. Así, el desarrollo es el despliegue o el desenvolvimiento de una idea, una sociedad o una persona,  de acuerdo a las posibilidades que tiene en potencia. Describe la acción de ir llevándose a cabo el potencial de ser y de llegar a la plenitud de las posibilidades. En el caso del desarrollo personal nos lleva a ser cada vez más nosotros mismos, no otra cosa.

Además, la palabra “personal” proviene de “persona”. Según Jung, el arquetipo de la “Persona” representa la parte de nosotros mismos que mostramos, es decir, nuestra imagen pública, también denominada máscara. Es importante no confundir el desarrollo personal con el embellecimiento de la máscara, ya sea con títulos universitarios, cambios físicos, comportamientos, etc. Perfeccionar la imagen que mostramos es un proceso orientado hacia el exterior que nos aleja de lo que somos, mientras que el crecimiento personal implica un movimiento hacia dentro que nos lleva a ser más auténticos, más nosotros mismos.

Entonces, ¿qué es el desarrollo personal? Es el proceso a través del cual vas descubriendo y desplegando todas esas partes de ti que has ido dejando atrás, permitiendo que se manifiesten y eligiendo qué facetas son más adecuadas en cada contexto.

¿Cómo se produce el desarrollo personal?

Se trata de un proceso contínuo no lineal, en el que se van realizando aprendizajes y desarrollando los diferentes recursos que cada etapa de la vida requiere para seguir avanzando. En este recorrido no hay nada correcto o incorrecto, sino más o menos adaptativo. Por ejemplo, es natural y evolutivo llorar si tienes hambre cuando eres un bebé, obedecer a los adultos cuando tienes 10 años o ser rebelde durante la adolescencia; sin embargo ninguno de estos comportamientos es adaptativo en la edad adulta.

Cada etapa nos invita a seguir profundizando en quienes somos y es importante comprender qué es el desarrollo personal realmente, ya que implica un movimiento interno orientado a expandir nuestro campo de conciencia. Imagina un rosal plantado en una pequeña maceta; al principio crece, da flores y está sano. Pero sigue creciendo y llega un momento en el que sus hojas pierden color, se caen y sus flores son más escasas y pequeñas. ¿Qué hacemos? Podemos pintar las hojas o añadir una gran cantidad de fertilizantes químicos– embellecer la máscara – ,  pero si no le damos más espacio para que sus raíces se expandan, no podrá seguir creciendo saludablemente. Del mismo modo, nosotros necesitamos ampliar nuestro campo de conciencia, que sería nuestra “maceta”, para seguir creciendo. En palabras del escritor T. Harv Eker “Si quieres cambiar las frutas, primero tendrás que cambiar las raíces. Si quieres cambiar lo visible, primero debes cambiar lo invisible”.

El desarrollo de la conciencia

La Bioneuroemoción concibe el desarrollo personal no como la causa, sino como la consecuencia del aumento de nuestro nivel de conciencia. Por eso, no se enseñan conductas, sino herramientas para transformar cualquier experiencia en una oportunidad para conocerse a uno mismo y ampliar la conciencia. Entendemos que el proceso de crecimiento personal es inherente a la vida, puede suceder en todo momento, en todo lugar y a través de cada experiencia, sin embargo hay ciertas actitudes que pueden bloquearlo, como la búsqueda de la comodidad, el conformismo, atribuir a los demás la causa de lo que nos sucede, el miedo al cambio y una serie de condicionamientos inconscientes que obstaculizan nuestro desarrollo.

Para evolucionar es imprescindible, en cada situación de dificultad, dejar de esperar que otras personas cambien y retomar tu respons-habilidad, es decir, tu habilidad de respuesta ante las circunstancias que te generan estrés. Esta capacidad surge al no proyectar  la causa de lo que te sucede fuera, es decir, al aplicar la conciencia de unidad, comprendiendo que todo lo que te rodea tiene que ver contigo. Esta actitud te aleja de la culpa y del victimismo, te permite conocerte en profundidad, identificar y superar tus bloqueos  y, en definitiva, retomar las riendas de tu vida. Así, cada interacción se transforma inexorablemente, en un aprendizaje significativo para tu evolución.  

Asumir nuestra responsabilidad nos permite autogestionar nuestros estados emocionales, transformar los problemas en aprendizajes, impulsar nuestro desarrollo personal y, en definitiva, sentirnos más plenos y realizados. Una anécdota entre el conocido psicoanalista Sigmund Freud y su alumno Carl Jung cuenta que el primero le preguntó al segundo: —¿Podrías decirme qué es la felicidad? Pasaron diez años hasta que tuvo una respuesta, y fue: —La felicidad es conciencia de evolución. Es decir, saber y sentir que estás avanzando en la dirección adecuada.

 

“Uno puede elegir volver hacia la seguridad o avanzar hacia el crecimiento. El crecimiento debe elegirse una y otra vez”.

Abraham Maslow

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