Viajar sin ir a ningún lugar

Viajar sin ir a ningún lugar

Muchas veces hemos salido de casa para ir de vacaciones y nos hemos trasladado en avión, en coche, en tren o de cualquier otra manera para ir a algún lugar. Y, al llegar a nuestro destino nos hemos dado cuenta de que seguimos en nuestra propia compañía, es decir, con nuestros propios pensamientos, nuestras propias rutinas, nuestro propio diálogo interno.

 

El verdadero viaje no requiere desplazamiento, el verdadero viaje es encontrarse con uno mismo en el silencio de pensamientos porque “sólo el silencio nos transforma a nosotros mismos”.

Pablo D’Ors es escritor, sacerdote doctorado en Teología y Consejero Pontificio del Papa Francisco. En 2014 fundó la asociación “Amigos de desierto” cuya finalidad es profundizar y difundir la contemplación desde una raíz cristiana. Su último libro, Biografía del silencio, nos propone un reencuentro único y personal a través de la meditación, a través del silencio interior para comprender que “tú eres lo que queda cuando desaparecen tus pensamientos”.

D’Ors habla de una meditación que no está enfocada al crecimiento personal ni a una manera de invertir el tiempo en algo que nos vaya a beneficiar: “No trate de aprovechar el tiempo, trate de entregarlo”. Y al entregarlo nos lo regalamos. Nos regalamos un rato de nada. De silencio. “Muchos creen que vivir intensamente es saciarse de mil experiencias, pero es al revés; estamos hechos para la intensidad no para la cantidad”. No se trata de soñar con lo que no tenemos, de soñar despierto, sino de estar despierto.

Y nos avisa que “la naturaleza del sueño es la decepción. El sueño siempre se escapa: es evanescente, inasible. La realidad, por el contrario, no huye; somos nosotros quienes huimos de ella”. Nos invita a descubrir que “la mejor fantasía es infinitamente peor que tu realidad cuando la descubres”. Y descubrirla no ha de suponer ningún esfuerzo, al contrario, nos preparamos para descubrirla cuando entregamos toda resistencia, cuando entregamos nuestra percepción. Al entregar todo permitimos que la realidad se manifieste, igual que el amor.

Pero no el amor romántico que conocemos y que se basa en “la falsa esperanza de que otro te dé todo lo que te falta en la vida” y que el cine nos ha mostrado de tantas maneras distintas sino “el amor auténtico que lo da todo sin esperar nada”. Y este amor se encuentra en la entrega, sin necesidad de generar nada. Es soltar la idea de que ‘si yo no hago algo no va a suceder nada’. Entregar es crear las condiciones para recibir lo que la vida ha inventado para nosotros, es decir, no hacer nada. “El esfuerzo pone en funcionamiento la voluntad y la razón; la entrega, en cambio, la libertad y la intuición”.

El verdadero viaje es interior y consiste en dejar ir el afán de posesión del ego para “darte cuenta que no necesitas ser importante; ni hace falta ser más que otros; ni siquiera ser alguien, porque ya lo eres todo: eres tú”. El auténtico trayecto interno pasa por cambiar el enfoque de conceptos fundamentales que condicionan nuestra forma de vivir, pasa por dejar de identificarnos con espejismos que se quedan en nada. El verdadero descubrimiento es comprender que llevamos incorporado todo lo que necesitamos y si somos capaces de vislumbrar esta afirmación, aunque sea sólo por un momento, nos va a permitir captar que “yo soy tú; que tú eres yo y que todos somos uno”.

Para la Bioneuroemoción® la responsabilidad es ocuparse de uno mismo y para ello es imprescindible observarnos. Al observarnos detenemos los pensamientos y generamos una especie de vacío interior que nos permite dar el primer paso para ser en lugar de estar. Al observarnos podemos comprobar que lo que sucede dentro de nosotros tiene poco que ver con los otros, con lo que nos rodea. Es decir, que lo que está dentro de nosotros ya está ahí independientemente de con quién estemos en un momento concreto. Y ese es el primer paso para la indagación, para descubrir las propias emociones, las creencias que las sustentan y los programas que las sostienen.

Como nos dice Enric Corbera en Yo soy tú: la mente no dual “Para poder comprender la invitación de observar al observador mediante la indagación, hay que salir de la manera en que estamos viviendo e interpretando nuestra experiencia en el mundo. Nosotros no somos el cuerpo y no somos la mente: tenemos un cuerpo y tenemos una mente. Nuestra mente/cuerpo hará todo lo posible por atraer nuestra atención —nuestro poder— hacia lo que nos ofrece, que son los programas del inconsciente familiar y colectivo”.

 

Fuente:
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20161214/412602853065/para-el-viaje-de-tu-vida-no-necesitas-moverte-del-sitio.html
D’Ors, P. , (2014) Biografía del silencio: breve ensayo sobre meditación. Madrid: Siruela.

Más info:
http://pablodors.blogspot.com.es/
http://www.amigosdeldesierto.org/

 

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