¿Psicología Cuántica?

¿Psicología Cuántica?

La importancia de una buena pregunta es, en ocasiones, más determinante que su respuesta. Al preguntar sembramos una semilla, abrimos un campo de diálogo inédito y generamos nuevas posibilidades.

Desde la Antigua Grecia el cuestionamiento ha sido el primer paso para nuevas formas de pensamiento. Por ejemplo, para Sócrates (470-399 a.C.) las preguntas son un arte para alumbrar el saber y sólo le interesan las respuestas en tanto que suscitan un nuevo interrogante. Es la única manera de avanzar en el conocimiento.

M. Pilar Grande Martín fue Doctora en Psicología y profesora de la Universidad de Málaga. En 1992 publicó el artículo La Física Cuántica ¿un modelo para la Psicología? en la Revista de Historia de la Psicología reconocida por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.  En las primeras líneas del artículo nos deja bien claro su propósito: “sugerir algunos planteamientos y exhortar (eso sí) a una profunda reflexión sobre los mismos”. A lo largo del texto no responde a la pregunta planteada en su título, sin embargo, nos abre una puerta para abordar los puntos de conexión de estas dos disciplinas, la física cuántica y la psicología.

Como primer paso, distingue entre 3 tipos de física fundamentales: la Física Clásica o newtoniana, la Teoría de la Relatividad de Einstein y la Física Cuántica. A grandes rasgos, se puede decir que la física newtoniana es aplicable “a los cuerpos cuya velocidad es pequeña en comparación con la velocidad de la luz (300.000 km/s)“. En cambio, cuando la velocidad de un cuerpo se aproxima a esa cifra su estudio sufre una serie de fenómenos (aumento de la masa, contracción de la longitud) que sólo se pueden estudiar desde la teoría de la relatividad. Por su parte, la física cuántica es la física de las partículas pero “no por ello deja de ser aplicable a la vida de cada día ni tan siquiera a la concepción del universo”.

Se trata de tres maneras complementarias de abordar la comprensión del mundo y la autora nos recuerda que ya, en ocasiones anteriores, los principios de la física han servido de inspiración y modelo para desarrollar tesis propias de la psicología. Así, por ejemplo,  David Hartley (1705-1757), padre del Asociacionismo (como escuela psicológica) se basó en Locke y Newton y “en su obra Observaciones sobre el Hombre (1749) aplicó al estudio del Sistema Nervioso la concepción de la ‘acción vibratoria’ lo cual supuso un cambio importante en relación a la teoría generalmente aceptada hasta entonces del flujo de espíritus animales por el interior de los nervios”.  Además Hartley utilizó claras referencias  newtonianas en sus escritos.

También menciona a Johan Friedrich Herbart (1776-1841) que planteó su psicología distinguiendo entre “estática y dinámica del alma” tal y como planteaba Newton su física mecánica. Al mismo tiempo en su obra Phsycologie als Wissenschaft (1824) “afirmaba que la psicología debe acudir a las matemáticas como instrumento fundamental de la ciencia (al estilo de Galileo o de Newton).

Asimismo, resalta a Wilhelm Wundt (1832-1920) padre de la psicología experimental conocido por haber desarrollado el primer laboratorio de psicología experimental en 1879, en Leipzig, y estudiar la experiencia inmediata y observable. Los contenidos de la conciencia y los procesos sensoriales básicos los estudiaba con el método de la introspección, que era la percepción interna de los elementos de la conciencia propia.

La Dra. Grande Martín nos recuerda que “a lo largo de la historia de la psicología, nos encontramos con múltiples ejemplos de aplicación de modelos procedentes del campo de la física en la elaboración de teorías y/o modelos psicológicos” y por eso, termina defendiendo que “la psicología científica haga suyos los interrogantes abiertos por la física cuántica y pierda el miedo a incluir entre sus intereses temas de estudio tales como: la conciencia, la realidad, la relación conciencia-realidad, la teleología, las categorías espacio-tiempo, el superholograma de la realidad, la observación participante…”, entre otros.

Para la Bioneuroemoción® los experimentos que conforman la Física Cuántica nos dicen que la realidad que conocemos como mundo exterior no puede existir sin la interacción con un observador, es decir, con la conciencia.  Y esta conciencia está moldeada por sus pensamientos, emociones, creencias y toda la información heredada.

En este artículo se legitima la idea de establecer una conexión entre la Física Cuántica y la Psicología al evocar precedentes anteriores. Por eso, en la conferencia Cómo gestionar nuestras relaciones (https://www.youtube.com/watch?v=zAtxOb229_c) Enric Corbera parafrasea a la autora y subraya el final del artículo: “¿Qué importancia tiene que la Psicología Científica pierda un poco de rigor, precisión y exactitud si a cambio gana de mucho de Verdad? Yo apuesto por la Verdad y asumo el riesgo de la incertidumbre”.

Fuente:
Grande Martín. Mª P., (1992). La física cuántica: ¿Un modelo para la psicología?. Revista de Historia de la Psicología, 13, n.2-3, 367-373.

Referencia electrónica:
https://www.revistahistoriapsicologia.es/revista/1992-vol-13-n%C3%BAm-2-3/

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