Zona de confort: qué es y cómo salir de ella

21 julio 2022

La zona de confort es un espacio mental que puede frenar nuestro desarrollo si nos resistimos a salir de ella y explorar lo desconocido. Descubre cómo expandir tu zona de seguridad para potenciar tu bienestar y tu evolución personal.

En esta conexión Enric nos habla sobre las inseguridades que contribuyen a nuestra resistencia al cambio. Un factor que obstaculiza nuestro proceso de crecimiento y desarrollo.

Nuestra situación actual depende de las decisiones que hemos tomado en el pasado y el futuro dependerá de las decisiones que tomemos hoy. ¿Quieres cambiar pero tus historias se repiten? ¿Habitualmente haces lo que sientes o lo que crees que tienes que hacer? ¿Estás aguantando una situación perjudicial por no salir de tu zona de confort?

Si observas tu trayectoria vital, cada mejora y cada logro ha implicado hacer cambios que, inicialmente, fueron incómodos. 

A veces, se dan circunstancias en las que nos vemos obligados a cambiar. Pero, otras veces, si queremos transformar una situación que no nos beneficia, no podemos esperar a que los demás cambien o a que la vida nos “empuje», sino que debemos ser nosotros los que generemos esa disrupción y tomemos la decisión de salir de nuestra “comodidad”. ¿Por dónde empezar?



En este vídeo podrás encontrar algunas herramientas de gestión emocional para afrontar el miedo a lo desconocido.

Zona de confort: El punto de partida para el cambio

¿Qué es la zona de confort?

La zona de confort es nuestra situación actual, lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados, sea beneficioso o perjudicial. Incluye nuestros patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento habituales.

Por tanto, cuando decimos “zona de confort” no nos referimos a un espacio físico o a unas circunstancias concretas, sino a un espacio mental. Consiste en contarnos historias que justifican que sigamos manteniendo una situación súper incómoda, incluso durante muchos años. 

Y lo hacemos a través de  explicaciones, pretextos y excusas, echando la culpa a otras personas  o a factores externos. En ocasiones, nos podemos ver atrapados en estas situaciones durante demasiado tiempo sin hacer nada, esperando que algo suceda para mejorar las cosas.

zona confort mental

Sin embargo, todo cambio debe empezar por uno mismo, concretamente por transformar nuestro estado interno: nuestra manera de pensar, de sentir y de responder ante lo que nos sucede. 

Si no revisamos nuestro funcionamiento interno, cómo percibimos el mundo, nuestras creencias, condicionamientos, limitaciones y fortalezas, seguiremos en nuestra zona de confort. 

En este “espacio mental” vivimos repitiendo una y otra vez las mismas historias, quejándonos y jugando un papel de víctimas que no hace más que obstaculizar el cambio y nuestro proceso de desarrollo.

¿Qué implica salir de la zona de confort?

Cuando nos permitimos cuestionarnos, explorar más allá de lo que conocemos sobre nosotros mismos, entramos en un espacio de incertidumbre que contiene infinitas posibilidades

  Podemos decir que es una zona de aprendizaje, donde ponemos a prueba nuevas habilidades, adquirimos nuevos conocimientos, crecemos y evolucionamos. 

Entrar en contacto con lo desconocido implica encontrar dificultades y desafíos, pero ello nos ayuda a conocernos en profundidad y desarrollar nuestras capacidades. Así, los problemas y las dificultades despiertan nuestros talentos y virtudes.

“Quien no ha afrontado la adversidad, no conoce su propia fuerza.” 

– Benjamin Jonson.

En ocasiones, lo desconocido se presenta en forma de grandes desafíos. Entramos en lo que se llama la zona de pánico, y nos enfrentamos a retos que no sabemos si podremos superar o no. 

Si nos resistimos a salir de nuestras estructuras mentales, esto puede suponer un aprendizaje forzoso y doloroso. Por otra parte, si nos permitimos cambiar internamente a través de las experiencias que se nos presentan, puede llegar a ser una excelente oportunidad de transformación y crecimiento personal.

¿De qué depende? De nuestra actitud ante las dificultades y desafíos. ¿Culpamos a los demás, a lo externo, o nos responsabilizamos? ¿Percibimos el estrés como obstáculo, o como impulso motivador?

Puede existir miedo a perder lo que tenemos o miedo a perder quienes somos, pero en esta zona se presentan oportunidades para desarrollarnos más que en ninguna otra zona, por lo que merece la pena confiar en uno mismo y arriesgarse.

Mantener el equilibrio

Cuando queremos cambiar una situación desfavorable y avanzar hacia nuestros sueños y objetivos, se nos presentan dudas y tensiones. La tensión emocional contra la tensión creativa. La primera nos frena y la segunda nos impulsa. 

Ambas son necesarias para la vida y mantener el equilibrio entre ambas nos permite transitar cualquier proceso de cambio de una manera más coherente y potenciadora.

Por ejemplo, podemos tener una tensión emocional cuando sufrimos una incoherencia interna: “Me encantaría viajar en avión pero siento que no es seguro volar”. Por otro lado, la tensión creativa, nos podría hacer pensar en la compañía en el avión, imaginar la ciudad, las experiencias e influir para aceptar la invitación y aprovechar las oportunidades.

Podemos pasar de la tensión emocional a la creativa cuando somos conscientes de nuestras propias dificultades, pero aún así las utilizamos para crecer, para encontrar nuevas soluciones, en vez de usarlas como excusas para no movernos.

zona de confort equilibrio


Miedo y motivación

¿Merecerá la pena el tiempo y esfuerzo invertidos? ¿El miedo a fallar es infundado? ¿El cambio me favorecerá? ¿Conseguiré lo que me propongo?

Desconocer qué puede ocurrir cuando hacemos cambios, internos y externos, provoca un miedo que puede ser paralizante. Puede obstaculizar el atrevernos a ser y a actuar de maneras diferentes a lo que acostumbramos. Ante lo desconocido nuestro ego nos atemoriza, planteándonos una serie de posibles acontecimientos negativos que podrían ocurrir. 

Si no nos sentimos cómodos ante una situación desconocida, experimentamos miedo a la incertidumbre. Por ejemplo, no estar bien en el trabajo y conformarnos, esperando a que las cosas cambien o aparezca una oportunidad. Esperar a que mi pareja cambie, aguantando un trato que me perjudica. Etc.

“Si realmente quieres hacer algo, encontrarás una manera. 

Si no lo haces, encontrarás una excusa.” 

– Jim Rohn

El miedo es inevitable, puede ser bueno para hacernos más prudentes y cautelosos, pero también puede frenarnos y hacernos perder oportunidades. 

Lejos de ser algo malo, es natural sentirlo en ciertas ocasiones y nos puede ser útil para prepararnos mejor. Es posible usarlo en nuestro beneficio y convertirse en nuestro aliado. En todo caso es necesario seguir adelante con miedos incluidos.

De hecho,  el mismo desafío que nos produce miedo, puede despertar la motivación, impulsandonos a trabajar más arduamente, a perseverar y a confiar en nuestro proceso de crecimiento. Esto es así porque esta emoción nos conecta con nuestros deseos.

Aquello que nos atemoriza nos guía hacia los retos tenemos que afrontar, es parte de nuestro proceso de evolución, nos mueve a salir de la zona de confort y nos  invita a completarnos

La diferencia entre el miedo paralizante y el reto motivador está, única y exclusivamente, en nuestra mente. Concretamente, en nuestra manera de ver y experimentar la vida, con sus luces y sus sombras, con sus etapas de bonanza y sus momentos desafiantes, que nos impulsan a ir más allá de los límites que creemos que tenemos.

¿Renovarse o morir?

En la naturaleza el cambio es necesario para el crecimiento y a veces incluso para la vida.  

Por ejemplo, la ecdisis es el cambio de piel de algunos reptiles y anfibios. En las serpientes es una buena señal de salud y se puede dar cada mes. El cambio de muda es un proceso complicado, que comprende ayuno, soledad y dificultad. El resultado final es una piel nueva, limpia, libre de parásitos, de viejas escamas y la sanación de posibles heridas anteriores.

zona confort mariposa

En el caso de los mamíferos, los ciervos, por ejemplo, sufren el desmogue, que es la caída anual de la cornamenta. En este periodo los machos pierden sus “defensas” y buscan refugio. Cuando termina el proceso ya tienen  fuertes cornamentas para sobrevivir en la época del celo y vencer a otros machos.

Estos procesos también se producen simbólicamente en nuestra vida, cuando nuestras creencias, patrones de comportamiento y pensamiento, ya no nos sirven, se quedan «pequeños» y nos impiden renovarnos y crecer.

Esa “piel” que nos constriñe, esas herramientas que ya no nos sirven, constituyen la zona de confort, lo conocido. Renovarnos implica salir de ahí, pero ¿cómo podemos hacerlo?

¿Cómo salir de la zona de confort?

Expandir la zona de confort

Aunque solemos utilizar la expresión “salir de la zona de confort”, en realidad lo que hacemos es expandirla

Cada experiencia nos transforma, amplía nuestra conciencia, nos permite adquirir nuevos conocimientos y desarrollar nuestras capacidades, lo cual hace que nos sintamos cómodos en más situaciones y contextos, ampliando así nuestra zona de confort.

Por ejemplo, un camionero que no quiere realizar viajes internacionales porque solo habla español, un día, tras la insistencia de su jefe por aceptar otras rutas, empieza a estudiar francés. Al principio, los viajes le resultan complicados, pero al cabo del tiempo  se siente como en casa.

O, una persona que no se siente cómoda diciendo que “no” y ha decidido ser más asertiva y priorizar su bienestar, se sentirá muy incómoda al comenzar a negarse a los reclamos de su entorno. Sin embargo, con el tiempo y la experiencia, integrará esta forma de asertividad como parte de su personalidad.

“La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original”

Albert Einstein

Desmitificar la estabilidad

Muchas personas se pasan la vida buscando la estabilidad, la seguridad y tranquilidad pero la vida es imprevisible y está en constante movimiento. Creer en la posibilidad de alcanzarlas y asentarse definitivamente es una ilusión que provoca frustración y  lleva a estancarse en la vida. 

La mente necesita de estimulación y ejercicio. Realizar diariamente las mismas actividades no favorece su crecimiento ni su mantenimiento. Se pierden habilidades, memoria, rapidez y se genera aburrimiento y apatía. Por lo tanto, ¿Qué podemos hacer para expandir la zona de confort?

  • Plantearse nuevos retos: No tienen por qué ser complejos, puede ser simplemente aprender algo nuevo; practicar un deporte, aprender un idioma, a tocar un instrumento, cocinar un nuevo plato, un curso que te interese o algo que llame tu atención y te motive.
  • Visitar lugares desconocidos: Viajar a alguna ciudad que te guste. No tiene por qué ser un país exótico. Un pueblo cercano que desconocemos nos puede llegar a sorprender.
  • Conocer gente nueva: Abrirse a gente desconocida o redescubrir a tus compañeros de trabajo, proponiendo planes de interés en común. Contactar con antiguos amigos que la distancia ha alejado.

No es necesario hacer grandes cambios, en principio basta con empezar con pequeños retos y propuestas. Una nueva vida empieza por tomar decisiones diferentes.

«El verdadero autodescubrimiento comienza donde termina tu zona de confort». 

Adam Braun.

Sin embargo, a pesar de no estar satisfechos con nuestra vida y de querer cambiar, a veces nos cuesta y no entendemos por qué. Cuando esto sucede, debemos mirar en nuestro interior para identificar las resistencias inconscientes que nos están impidiendo transformar nuestras circunstancias.

Superar las resistencias internas

La ilusión de la separación

En la base de todas las resistencias  se encuentra la creencia en la separación.  Ignorar la conciencia de unidad  implica pensar que lo que ocurre en el exterior no tiene nada que ver con nosotros, que no influimos en los acontecimientos que vivimos o que las circunstancias que nos suceden no son nuestra responsabilidad, lo cual nos impide llevar las riendas de nuestra vida.

Esto sucede cuando proyectamos en los demás la parte de nosotros mismos que rechazamos, cuando culpamos de nuestros problemas a los demás o cuando nos oponemos a perspectivas opuestas a la nuestra.

“Quería cambiar el mundo. Pero he descubierto que 

lo único que uno puede estar seguro de cambiar es a uno mismo” 

Aldous Huxley

Sin embargo, aplicar la conciencia de unidad implica comprender que, en realidad, el origen de nuestros problemas no procede del exterior, sino de nuestro interior y de cómo percibimos el mundo.

Vivir desde esta conciencia conlleva dejar de juzgar, dejar atrás nuestros resentimientos y empezar a aplicar compasión y comprensión hacia los demás, así como hacia nosotros mismos.

Todos somos uno, estamos interconectados e influimos unos sobre otros. El cambio de paradigma, nos permite ampliar nuestra conciencia y, por tanto, nuestra zona de confort.

Evadir la responsabilidad

Todo lo que experimentamos es nuestra responsabilidad, tanto lo que consideramos “bueno”, como lo que nos parece “malo”. Cuando una situación nos perjudica de algún modo, esperar a que cambien los demás, o que se produzcan cambios externos, nos mantiene en una posición victimista

Es nuestra resistencia al cambio interno lo que nos produce sufrimiento, poniéndonos en una posición en la que no podemos hacer nada para mejorar las cosas, lo cual genera impotencia, frustración y culpabilidad. 

Nos cuesta asumir la responsabilidad de lo que nos sucede porque, al hacerlo, nos quedamos sin las excusas que nos servían para justificar por qué no resolvíamos nuestros problemas. 

Este es el motivo por el cual hay tantas resistencias a la hora de aplicar el recurso de la conciencia de unidad, porque la gente se resiste a asumir esta responsabilidad.

Además, cuando culpamos y mantenemos el rencor hacia las personas que han pasado por nuestras vidas, lo único que estamos haciendo es poner en sus manos la llave de nuestro bienestar. Y, además, estamos obligándolas a cargar el peso, no solamente de su vida, sino también de la nuestra.

Transformar la percepción del estrés ante la incertidumbre

El estrés puede ser beneficioso si es observado desde una perspectiva positiva, como una fuerza que nos impulsa a movernos y actuar. Según nuestra opinión y percepción del estrés, puede sernos de ayuda o perjudicarnos.

Por ejemplo, ante una entrevista de trabajo, un examen o una conversación incómoda, se puede sentir estrés. Podemos tomarlo como una señal de que nuestra fisiología se está preparando para afrontar el reto de manera óptima, convirtiéndose en un incentivo motivador.  Por otro lado, ese estrés puede ser perjudicial si creemos que esta activación biológica juega en nuestra contra.

Por lo tanto, el estrés puede ser visto como un enemigo o un aliado, ser limitante o potenciador de  nuestras capacidades. Todo depende de nuestra percepción.

Ampliar la zona de confort a través de la Bioneuroemoción

Abrirte a nuevos mundos y posibilidades te da una perspectiva más amplia de la vida, expandiendo tu conciencia a medida que te vas adentrando en la aventura de ir desvelando todas tus facetas. 

El miedo va desapareciendo a medida que te descubres y conoces tus posibilidades de crecimiento, lo que realmente eres: puro potencial. Así, lo que en un principio podía resultar algo complicado o imposible, se vuelve motivador y alcanzable.

Al lograr una confianza en tus habilidades y tu capacidad de aprendizaje, consigues un feedback positivo, que te ayudará a iniciar nuevas actividades y proyectos. Uno se siente bien consigo mismo cuando va desarrollando nuevas capacidades y alcanzando objetivos y metas. Satisfecho, feliz y motivado a conseguir más. 

“La verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo” 

– Herman Hesse 

Está claro que todo cambio requiere energía, esfuerzo y tiempo, sobre todo para dar el primer paso y salir de la comodidad. Esto resulta más sencillo cuando comprendemos que al expandir la zona de confort nos adentramos en un camino que nos lleva a nosotros mismos

Cuando salimos de la conveniencia de lo conocido, soltamos la necesidad de “tener razón”,  y nos abrimos a nuevas posibilidades. Aprendemos, evolucionamos y, así, vamos manifestando todo lo que podemos llegar a ser.

Comparte en los comentarios si te ha resultado interesante este artículo y compártelo a quien creas que puede resultarle útil esta información. ¡Gracias por tu interés!

Si te ha gustado, compártelo

¿Quieres especializarte?

Diplomado en Bioneuroemoción®
¿Quieres que te llamemos?
Valoración de los visitantes:
Rated 2.4 out of 5
2.4 de 5 estrellas (basado en 26 reseñas)
¿Quieres valorar este artículo?

Diplomado en Bioneuroemoción®

Escribe tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2021 Enric Corbera Institute.

© Enric Corbera Institute.